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10 La Entrevista DOMINGO 12 2 2006 ABC VICENTE VERDÚ Doctor en Ciencias Sociales, periodista y economista El consumidor maduro es un ser cínico, escamado e infiel No soy sociólogo ni científico Defínase, pues: Soy un hipermercado cultural Vicente Verdú revela en su ensayo Yo y tú, objetos de lujo el estallido de la primera revolución cultural del siglo XXI: el personismo, que sigue al hartazgo del consumismo y el hiperindividualismo TEXTO: ANTONIO ASTORGA FOTO: JUAN MUÑOZ ¿Por qué los jóvenes zambullen hoy su resentimiento en la cultura pulp fiction de las consolas, la Champions, el porno, los iPods, la droga, los wikis, el home- cinema... -La pregunta se compone de varios elementos. A la cultura del libro ha sucedido la cultura de las pantallas. A la intensidad de atención que requiere la lectura ha seguido una atención extensiva. De ahí procede una formación distinta basada más en el conocimiento a modo de mosaico y en superficies que una formación en profundidades. La droga es, por su parte, la representación extrema de la cultura del consumo que requiere el placer inmediato, sin esperas. El porno como el sexo ha ingresado, una vez liberado de tabúes, en el consumo general masivo. La palabra sexo es la que más entradas posee en Internet. ¿Vivimos sin meta en una sociedad consumista? ¿De dónde emerge la figura del personismo? -El personismo es el producto estrella de la etapa actual del capitalismo o capitalismo de ficción El capitalismo de ficción se caracteriza por su interés en ofrecer no sólo nuevos bienes, sino oportunidades de experiencia que animen la vida sin comprometerla. Así, con el personismo se abre una relación con una multiplicidad de personas sin compromisos profundos. Es, significativamente, el universo de los chats, del móvil, los SMS, los blogs, donde se conecta con mil personas fragmentadamente, superficialmente, por periodos relativamente breves. ¿Si la red no te atrapa no eres nadie? -Internet ha generado un mundo nuevo que cada vez se cruza más con el que conocíamos. ¿Las multitudes tangibles y audibles podrían configurar hoy un pensamiento nuevo profético- redentor? -Tanto como eso no creo. Pero sí están transformando el pensamiento del mundo. Su naturaleza y su conocimiento. -Sostiene usted que nuestros antepasados debían memorizar la Ilíada o la Eneida si querían meditar sobre ellas, pero hoy la memoria está ligada a las enciclopedias instantáneas con mandatos del calado: Tron, ¿te haces un google? ¿El mundo no tiene equipaje? -La regla general es la circulación rápida y fácil. Las raíces profundas, las convicciones fuertes, los pesados fardos, dificultarían la traslación, la traducción, la conmutación, el mestizaje. ¿Transitamos por una especie de complejo de Edipo al revés: son los padres nacidos tras la Segunda Guerra Mundial quienes han devorado al hijo? -La generación del 68 ha tenido demasido poder e influencia, y por demasiado tiempo. De ahí se ha generado un resentimiento puesto que la emancipación freudiana conllevaba una simbólica muerte del padre a manos del hijo y esto no ha llegado a ocurrir. ¿La lectura ya no nos humaniza? -La lectura humaniza o deshumaniza según el texto de que se trate. No hay un bien indiscutible en el libro y un mal indiscutible en las pantallas, sea televisión, móvil o videojuegos. ¿La política es quien nos está degradando y no la sociedad de consumo? -En mi opinión, la política tal como la practica la clase política es un residuo del pasado. Un residuo tóxico que propicia la corrupción o el envenenamiento. ¿Por qué el personismo se ha convertido en la primera revolución cultural del siglo XXI? -El personismo sigue al hartazgo del consumismo y el hiperindividualismo. La persona simplificada se revela como un nuevo objeto de degustación puesto que no hay mayor felicidad que la que procede de la múltiple relación con los otros. Hace tiempo que la Universidad sigue un proceso de autodevoración y para salir de él deberá atender, por paradójico que parezca, a la cultura del consumo avisa a navegantes y náufragos. ¿El infantilismo de la cultura del entretenimiento, la superchería política, el indivi- La política, tal como la practica la clase política, es un residuo tóxico que propicia la corrupción o el envenenamiento No hay un bien indiscutible en el libro y un mal indiscutible en las pantallas: sea móvil, televisión o videojuegos dualismo, el miedo están empujando a la sociedad a un grado cero de su proyecto colectivo? -El proyecto colectivo desapareció con el siglo XX tras el fracaso de las tres utopías (liberalismo, nacionalsocialismo y comunismo) que generó el siglo XIX. Ahora el proyecto es de carácter individual, personal. La mejora del yo y todo eso. En cuanto a la Universidad, su supervivencia se encuentra en este mundo actual y no en sus soñados castillos del saber. ¿Una institución docente que sólo estima verdaderamente a quien lee y desprecia a quien ve la televisión o se entretiene con los videojuegos no podrá sobrevivir en esta época de belleza convulsa? -Sin duda. Las cosas se dirimen en el centro de esta pregunta. ¿El humanismo, fundado sobre la idea de dominar la naturaleza mediante el avance del conocimiento científico, se ha ido definitivamente a pique? -Sí, por el momento. Tememos más que amamos poner nuestras sucias manos sobre la Naturaleza, transformada en cuestión sagrada. -La cultura se ha desacralizado y se ha secularizado al artista; el diseño ha igualado al cuadro y se escriben guiones para productos de consumo. Todo se ha paganizado con el único objeto de pasarlo bien, lo cual, por otro lado, era el objetivo que pregonaban las vanguardias mantiene usted. ¿El ratón Mickey ha devorado el queso gruyere del pensamiento? -Ha devorado una ilustre clase de pensamiento. Desde ahora debemos interesarnos para atender a la emergencia de una cultura nueva, una cultura sin culto que interpretan muy expresivamente los condenados gustos de la juventud actual. Condenados, sin duda, porque son juzgados por patrones anteriores. Desde el vals al cine, desde la cremallera a la televisión recibieron condenas morales cuando aparecieron. -Hartos de ser tratados como objetos y hastiados de acumular objetos, los consumidores aceptan la nueva creación del capitalismo de ficción: el sobjeto. ¿En qué consiste esta golosina planetaria y personista dispuesta para ser gozada y consumida? -El sobjeto es una criatura nacida de la mixtura entre el objeto y el sujeto. Tras una larga experiencia con los objetos de consumo y su tratamiento como atributos de identidad, nos acercamos a los sujetos confiriéndoles una condición de objetos supremos. En la relación intersexual hombre y mujer no son ya sujeto y objeto sino que intercambian los papeles incesantemente. -El comunismo está fenecido, el socialismo infectado de corrupciones, el populismo se desacredita en boca de feriantes y el humanismo, nacido en el siglo XVII, hace tiempo que ha dejado de respirar, sostiene usted en Yo y tú, objetos de lujo ¿Por qué al capitalismo de consumo nada puede presentarle más conflictos que el humor de los consumidores? -El consumidor ha actualizado la figura del ciudadano de la Ilustración. El consumidor maduro es consciente de sus derechos, posee una conciencia crítica y de demandar calidad en la leche o en el pan pasa a exigir calidad en la justicia, la sanidad o la democracia.