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104 Los sábados de ABC SÁBADO 11 2 2006 ABC ENTREVISTA PETER D. KRAMER Psiquiatra Hay que huir del atractivo fatal de la depresión El doctor Kramer ha escrito un libro apasionante sobre la depresión, un enemigo que se vale de nuestros prejuicios para hacerse fuerte TEXTO: MATILDE HERMIDA FOTO: ERNESTO AGUDO A estas horas- -un mediodía particularmente helado del invierno madrileño- la voz del doctor Kramer suena algo fatigada. Supongo que ha tenido más entrevistas, pero es disciplinado y atento, así que se hace las fotos- es lo más importante, ¿verdad? dice con un puntazo de cinismo- -antes de volver al sillón de cuero que ha ido ahormando desde esta mañana. El doctor Kramer, Peter D. Kramer, tiene el aspecto que se atribuye automáticamente a los intelectuales: cierta fragilidad ósea, manos delicadas y unas gafas- ¿o no llevaba gafas? -que matizan su mirada. El perfecto profesor de Brown, una de las grandes universidades norteamericanas en la muy literaria ciudad de Providence, Rhode Island. Y antes, el perfecto alumno de Harvard, en los inquisitivos y lisérgicos años sesenta. Sin embargo, es el primer universitario de su familia, modestos emigrantes alemanes, judíos por más señas, que tuvieron la afortunada lucidez de salir de su país al borde mismo de la guerra y recalar en Nueva York. De sus días de estudiante- -quería ser escritor y con ese empeño cursó literatura- -recuerda cómo sacaba partido a su masoquista amor por Kierkegaard y a una imagen tenebrosa, de gran éxito entre las chicas. Es un depresivo frustrado, dice burlón, pero no porque la depresión le resulte divertida, sino porque ha logrado resistirse a ella a pesar de muchas cosas. Una beca en Londres y un encuentro decisivo cambiaron sus aspiraciones literarias- -aunque tiene a las espaldas cinco libros- -y volvió a casa con una meta: estudiar medicina y dedicarse a la psiquiatría. -Antes de que hablemos del diagnóstico de esta enfermedad, que me parece clave, me gustaría que me aclarara eso del atractivo fatal que, según usted, ejerce la depresión. ¿Se refiere al glamour de los artistas hechos polvo o al de las mujeres depresivas? -A ambos y por ese orden. -En el caso de los artistas es un fenómeno relativamente nuevo, de los últimos dos siglos. En Occidente hemos terminado por relacionar depresión -aunque a veces estamos ante otros problemas- -con profundidad, inteligencia, sensibilidad, creatividad. Es algo que tenemos interiorizado. Si no sufres es que no eres capaz de comprender la complejidad de la vida, de reaccionar frente a sus miserias. Es un tic del Romanticismo. Hace años, después de escribir Escuchando al Prozac viajé mucho y me introduje en todo tipo de ambientes, no sólo médicos, sino especialmente culturales, sociales... Descubrí dos cosas: el alcance de la depresión- -la veía en mi consulta, claro, pero me impresionó encontrar por donde iba personas angustiadas por sus hijos, o sus familiares- y, por otra, los prejuicios sobre la lógica de la depresión en el artista. En un momento dado empecé a preguntar a mis interlocutores qué hubiera pasado si a Van Gogh le hubieran recetado Prozac. Bueno, el caso de Van Gogh era forzado porque tenía otros problemas, pero a estos efectos es lo mismo. La pregunta causaba un desconcierto enorme. Curar a Van Gogh? ¿Pero eso no significaría destruir al artista? La resistencia a aliviar el sufrimiento sólo es explicable por la creencia de que es la fuente de la creatividad... -Ya. La depresión o la absenta de turno... -La depresión no es creativa, sólo genera sufrimiento y a El psiquiatra y escritor Peter D. Kramer menudo paraliza las posibilidades de una persona. Puede que el depresivo intente sacarle algún partido a ese dolor, justificarlo, pensar en lo que le ha enseñado. No hay tales enseñanzas, ni tales ventajas. La depresión es un concepto equívoco. Se utiliza mal, se confunde con la vieja melancolía. O con la tristeza que a veces nos aflige. Pero la tristeza no anula, ni impide la acción. ¿Y qué hay de las mujeres depresivas? -Un poco depresivas. No nos sirve el ejemplo de una persona completamente hundida. Pero sí un tono sostenido de depresión, no escandaloso, ni invalidante, que encaja muy bien con el carácter femenino Una mujer un poco depresiva es amable, tranquila, preocupada por los demás, seguramente buena madre, con poca iniciativa, pero tampoco un lastre... Ha representado un ideal y hasta es posible que la especie haya necesitado algo así en algún momento- -es terrible lo que digo, lo sé- Y, sin embargo, hay una diferencia increíble entre una persona con ese tono vital, de depresión ligera y esa misma persona sana. Es el día y la noche. Lo he visto a menudo. -Lo que nos lleva al diagnóstico. Creo que usted prepara a médicos de familia para aprender a detectar el mal, pero en su libro afronta también las contradicciones de los psiquiatras, lo perdidos que están a veces. Título: Contra la depresión Autor: Peter D. Kramer Editorial: Seix Barral Páginas: 350 Precio: 18 euros