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62 Cultura SÁBADO 11 2 2006 ABC TEMPLOS DE LA CULTURA Mañana, con ABC, la quinta entrega de la colección Museos del Mundo ofrece el Ermitage, por tan sólo 10,95 euros más Del arte antiguo a las vanguardias TEXTO: ANA ÁVILA San Petersburgo, junto al Neva, diez grados bajo cero, tal vez más. La nieve se colorea con los cálidos tonos apastelados de las construcciones del entorno. Es el crudo invierno ruso. También por un mes de febrero, en 1852, bajo el reinado de Nicolás I, las colecciones atesoradas por la dinastía Romanov se abrieron al público con la denominación de Museo Imperial. Lo que sería llamado Ermitage es un prodigio de museo. Esta consideración se debe tanto a sus fondos artísticos como a la arquitectura que los acoge y a su emplazamiento. Se trata de uno de los museos históricos de mayor envergadura, cuyo origen se remonta al siglo XVIII. El Ermitage es uno de esos museos que contribuyen a hacer más hermosa una ciudad, con la que inexorablemente se identifica. El área en donde está emplazado tiene una intensa carga histórico- artística y es uno de los referentes que impulsa los valores arquitectónicos y urbanísticos que hacen de San Petersburgo una de las urbes más espectaculares. Si una de sus caras mira al Neva, la opuesta contribuye a diseñar la Plaza del Palacio teniendo enfrente el antiguo Estado Mayor General, cuyo arco de triunfo se abre hacia la Nevsky Prospekt. En realidad, el Museo del Ermitage es algo más que un edificio. Está constituido por varias construcciones que se fueron levantando al tiempo que las colecciones imperiales se iban nutriendo. El tardo barroco, el clasicismo- romántico, el historicismo y un insistente repertorio de decoraciones propias de fin de siglo son lenguajes puestos en práctica por artistas extranjeros y algunos rusos, fundamentalmente para los interiores. Como ocurre en otras ciudades europeas, el Ermitage como museo se va gestando desde un palacio. La emperatriz Catalina II es la mecha. El Palacio de Invierno, construido por Rastrelli (1754- 62) fue la residencia oficial de los zares hasta su caída en 1917. La zarina, quien había ascendido al trono en 1762, mandó levantar un edificio- -Pequeño Ermitage- -que albergaría obras de arte pero también fue escenario de actividades lúdicas. Más tarde, el Antiguo Ermitage amplió la majestuosidad del conjunto, también desde el punto de vista de la superficie expositiva. Fue por la década de los ochenta cuando Giacomo Quarenghi se encargó de construir el Teatro, uno de los recintos más atractivos del Ermitage que hace honor a la tradición escénica y musical de la cultura rusa. El conjunto sería completado con el Nuevo Ermitage- -el primer ámbito que se abriría al público con función museística- -diseñado por Klenze a partir del encuentro en Múnich con Nicolás I en 1838, alterado por arquitectos rusos. Si su más significativa expresión externa es el pórtico con atlantes de granito, se conservan interesantes acuarelas de su puesta a punto como espacio expositivo. El origen palaciego del Museo del Ermitage hace que sus interiores- -no alejados de la presunción- -adquieran interés por sí mismos independientemente de las obras de arte que se exponen siendo la Sala de Malaquita, tan rusa, uno de los más llamativos. Las colecciones El Ermitage es uno de los museos más importantes del mundo, no solo por la cantidad sino por la calidad de sus obras a través de las cuales es posible rastrear el desarrollo del arte desde la Antigüedad hasta las vanguardias. Esta situación se debe a la constante adquisición de obras sueltas, de conjuntos e, incluso, de colecciones enteras, así como a la nacionalización de bienes culturales tras la Revolución de octubre y a la apropiación de obras de arte practicada en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Los zares estuvieron atentos a las ventas públicas que se realizaban en las ciudades europeas, compraron durante sus viajes y con frecuencia adquirieron directamente a los particulares. Los fondos del Ermitage no están constituidos solamente por escultura y pintura sino mobiliario, objetos, camafeos, numismática, dibujos, grabados... Aunque San Petersburgo es la sede del Museo Ruso Estatal, gran número de salas están dedicadas a la cultura de este país. El Próximo y Medio Oriente también está representado así como la Antigüedad clásica. Sin embargo, hay que reconocer que lo que verdaderamente apabulla son sus cuadros y esculturas europeas desde el siglo XV hasta las primeras vanguardias, expresión del histórico interés de Rusia hacia la cultura occidental. Aunque con lagunas, prácticamente tiene de todo y de calidad, también pintura española. La confiscación de las colecciones de Shchukin y Morozov hizo posible que puedan verse magníficas obras del Impresionismo al Cubismo. Estos períodos se fortalecerían con el expolio de colecciones practicado en Alemania durante la última contienda. Considerado justa compensación de guerra, algunas exposiciones han ido dando cuenta de sus características sin que se conozca absolutamente su envergadura. La venta en la década de los treinta de importantes obras de los fondos del Ermitage ensombrece la historia del museo. Últimamente el Ermitage facilita la contemplación de sus fondos a través de préstamos con compensaciones económicas e intercambios por lo que se han podido ver en diferentes países europeos, España entre ellos, obras extraordinarias. También como fuente de recursos se ha planteado la aventura de crear sedes en Londres, Amsterdam e incluso Las Vegas.