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ABC SÁBADO 11 2 2006 59 La ley de la calle se impone en ARCO, que tira de artistas urbanos, de spray y de graffiti La Fundación Juan March celebra la primera retrospectiva en España de Otto Dix, con 84 obras del artista alemán EL MEJOR MÉXICO JUAN MANUEL BONET George Clooney en Syriana o no venga sin su mejor brújula Daniel Burman y Derecho de familia abren la Sección Panorama Clooney es el cineasta del año y vino ayer aquí a Berlín con Syriana película que le lleva a los Oscar como actor de reparto E. RODRÍGUEZ MARCHANTE ENVIADO ESPECIAL BERLÍN. Syriana era la película del día por dos motivos. El primero, porque ha sido capaz de llevar a las candidaturas del Oscar (secundario) a George Clooney; y el segundo, porque traía fama de tejer una enmarañada tela argumental sobre los grandes intereses comerciales, políticos e internacionales alrededor del petróleo y las mil mafias que lo controlan. Nada más verla, a uno le asaltan dos preguntas ya: George Clooney engordó más que su famoso cerdito para interpretar al agente de la CIA Bob Barnes, pero ¿por qué, si nada hubiera cambiado la película o el personaje si el actor hubiera estado hecho un pincel, tal y como suele? Y la segunda es más directa: ¿Alguien conoce a uno de esos observadores internacionales o de asuntos estratégicos para que nos la explique así por encima? Uno no se había sentido tan liado desde que firmó los papeles de su crédito hipotecario o desde la primera intentona de Rayuela La historia, husmeada entre las sinopsis, cuenta los tejemanejes de: los príncipes herederos de un país petrolífero; una empresa texana que aspira a unas contratas ventajosas; otra pequeña compañía texana que ve sus posibilidades de meb George H ace unas semanas fallecía Raúl Anguiano, el último muralista mexicano. Ahora nos llega la triste noticia de la muerte de Juan Soriano, formado él también en los treinta, década allá de gran agitación política y cultural. Extraordinariamente precoz, Soriano empezó a dibujar en su Guadalajara natal, siendo todavía un niño. Sus primeros pasos los guiaron Chucho Reyes y Luis Barragán, el arquitecto del silencio. Apenas llegado al DF, ya frecuentaba a lo mejor de aquel México: a Alfonso Reyes, a Novo, a Pellicer, a Villaurrutia, a Agustín Lazo, a María Izquierdo, a su luego muy amigo Octavio Paz... Frente a los nacionalistas de vía estrecha, fue uno de los mexicanos que escucharon la voz de exiliados españoles como María Zambrano, León Felipe, Diego de Mesa y sobretodo Ramón Gaya, otroartista recientemente desaparecido, yque con todajusticia inauguraría en 2002 la nómina del premio Velázquez, a la que el benjamín se incorporaría jubiloso el año pasado, convirtiéndose enel primer creador de allende el mar en obtenerlo. Al legendario personaje- -inteligencia eléctrica, risa magnética (Paz dixit) -que acaba de fallecer lo conocimos fugazmente hará cosa de diez años, en casa de su colega y amigo Manuel Felguerez. De mar a mar, del México de la LEAR a una Roma zambranesca o a París, Soriano ha sido un torbellino americano- europeo, un creador reacio a ser encasillado, alguien capaz de asimilar, con voluntad sincrética y seguro instinto plástico, muy diversas herencias. Lo popular mexicano impregna maravillosamente sus inicios como pintor y dibujante, que coinciden con la primera madurez del citado Barragán y con la plenitud de la música de Silvestre Revueltas o de la fotografía de Álvarez Bravo. A ese fondo muy auténtico vendrían a sumarse luego lo español barroco, una cierta levedad y ligereza aprendidas en los poetas, una teatralidad por momentos a lo Cocteau, la interrogación narcisista del propio rostro, los retratos de Lupe Marín, la conquista de las tres dimensiones, el mar griego de sus mitologías y sus sueños... Esta guerra no se puede ganar con bombas GUILLEM SANS SERVICIO ESPECIAL BERLÍN. El actor George Clooney cree que la guerra contra el terrorismo propugnada por el presidente de su país, George W. Bush, no se puede ganar con bombas Lo que está en juego son ciertas ideas que no se eliminan bombardeando un país afirmó ayer en declaraciones a un grupo de periodistas. En Syriana historia sobre la corrupción en el negocio global del petróleo, Clooney interpreta a un agente de la CIA. Estoy harto de que me llamen traidor a mi país por haber dicho cosas sobre la guerra de Irak que luego han resultado ser ciertas añadió el actor. Hay que intentar entender mejor los motivos del comportamiento de los extremistas. No basta con decir, en general: están contra Occidente En las guerras de Oriente Medio, lo único que cuenta es el petróleo. Eso mantiene nuestros estándares de vida El hecho de que Hollywood haya financiado esta producción tan crítica con EE. UU. es, señaló luego, señal del escepticismo que reina en su país sobre la política exterior de Washington. drar; los chinos; los agentes de la CIA; un joven empresario que vive en Ginebra y cuyo hijo cae accidentalmente en un atentado a otro príncipe de algún país árabe; dos trabajadores de esas empresas petrolíferas que cambian de manos, objetivos y empleados, lo cual los empuja a la cegadora luz de una madrassa El director y guionista, Stephen Gaghan (también guionista del Traffic de Soderbergh) lo lleva a uno suelto, mal toreado, por todo ese recorrido, aunque esa misma sensación de extravío es la que hay justamente que tener ante todos estos asuntos del Oriente, o desoriente próximo. Lo cual que está todo tan bien contado, tan bien hecho y reflejado, que uno no se entera de nada, tal y como debe ser. Película danesa Y al lado de una obra tan densa, tan concentrada, rebosante y ambigua, la otra que presentaba a competición el festival parecía una broma. Era una película danesa (al loro) En soap de Pernille Fischer Christensen, a la que tal vez la descubramos como gran directora en otro festival dentro de unos años, y en ella se cuentan unos cuantos días (muchos, en todo caso) de dos personajes completamente planos, aunque uno de los leit- motiv consista en una cuestión de pecho: un transexual a la espera de turno para operarse tiene una nueva vecina, bien dotada y que acaba de romper con su novio- marido. Se ven tantas veces las mismas escenas, se intenta apelar en tantas ocasiones a los mismos sentimientos y mediante idénticos procedimientos, como el recurso de las soap operas a la que sutilmente alude su título, que la cosa a punto está de ser molesta. Pero es el principio de la competición y las tragaderas aún son amplias. En la Sección Panorama se proyectaba una película con la que se podía bailar más ceñido: la argentina Derecho de familia de los mismos danieles que aquella titulada El abrazo partido el director Daniel Burman y el actor Daniel Hendler. Ambos le han cogido el punto: buen texto, mucha ironía en off buen personaje que se arroja en los brazos del espectador rebosante de gracia, franqueza y espontaneidad... El arranque es espectacular con los trajines del abogado Perelman y ese fabuloso actor llamado Arturo Goetz; la historia apunta bien, se relaja, se fija y vuelve a apuntar, tiene el blanco a tiro, respira, toma más aire, sigue el blanco a tiro... Pero se acaba y allí nadie dispara. Se va la película con la misma inapelabilidad que nos iremos todos; pero ¿qué pasó, viejo? (acento argentino, por favor) ¿Cómo se la dejó ir? George Clooney, ayer en Berlín AP