Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
56 Sociedad SÁBADO 11 2 2006 ABC Religión El Papa abordará el cisma de Lefebvre en su primera reunión con los jefes de la Curia romana El cardenal Darío Castrillón mantiene un diálogo fluido con el obispo Bernard Fellay b El purpurado colombiano tratará de que se levante la excomunión a los seguidores del obispo cismático para facilitarles el camino hacia la obediencia al Papa JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. En la línea de mano tendida que le llevó a recibir al obispo cismático Bernard Fellay el pasado 29 de agosto en Castelgandolfo, el Papa ha incluido las perspectivas de diálogo con los seguidores de Lefebvre en el orden del día de la primera reunión con todos los jefes de dicasterios de la Curia romana, que celebrara el próximo lunes. Aunque no se trata en absoluto de un consejo de ministros ni es decisorio, este tipo de reuniones permite escuchar los puntos de vista de las diferentes Congregaciones y Consejos Pontificios, por lo que resulta muy útil, especialmente en los comienzos de Pontificado. La excomunión impuesta en 1988 al ya fallecido Marcel Lefebvre y los cuatro obispos que consagró aquel verano sin permiso de la Santa Sede- -uno de los cuales es Bernard Fellay, actual superior de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X- -continúa siendo una herida dolorosa, que Benedicto XVI desea superar, lo mismo que otras más antiguas como el cisma de la Iglesia anglicana o la fractura milenaria con las Iglesias ortodoxas. Pero el camino es difícil y largo. Aunque Roma diese más facilidades para el uso de la liturgia anterior a 1962 y aceptase la fórmula de convertir la Fraternidad en una administración apostólica dependiente del Papa, se mantendrían problemas fundamentales: los seguidores de Lefebvre rechazan buena parte del Concilio Vaticano II, especialmente el ecumenismo, que era una prioridad de Juan Pablo II y lo es todavía más de Benedicto XVI. Benedicto XVI se reunió ayer con representantes de la Congregación para la Doctrina de la Fe misión Ecclesia Dei creada por Juan Pablo II en 1988 para facilitar el regreso a la unidad. El Papa creó también, tres meses más tarde, la Fraternidad Sacerdotal San Pedro para acoger a los sacerdotes tradicionalistas de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X que deciden volver a la unión con Roma. En estos momentos, la Fraternidad de San Pedro, unida a Roma, cuenta con 140 sacerdotes y 120 seminaristas, seguidores todos de la liturgia tradicional. Las propuestas del cardenal Castrillón van en la línea de levantar la excomunión a los obispos seguidores de Lefebvre para facilitarles el camino ha- POOL Cien mil personas de diversos países participan en las actividades litúrgicas de la Fraternidad cia la obediencia al Papa y, al mismo tiempo, liberalizar el uso de los ritos y el Misal Romano de 1962, sin que sea necesario el permiso explícito del obispo de cada diócesis. Si esas concesiones fuesen suficientes para que los seguidores de Lefebvre acepten plenamente la autoridad del Papa y los docu- mentos del Concilio Vaticano II, la Santa Sede podría reconocer la Fraternidad como una administración apostólica dependiente del Santo Padre. El capital humano de la Fraternidad El levantamiento de la excomunión podría serenar el clima y facilitar gestos de acercamiento de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, cuyos obispos y sacerdotes han sido ordenados válidamente aunque de modo ilegítimo. La Fraternidad cuenta con 4 obispos y 480 sacerdotes. Alrededor de unas cien mil personas participan en sus actividades litúrgicas en los diversos países. Aunque en medios tradicionalistas se da mucha importancia a esta primera reunión de jefes de dicasterio bajo Benedicto XVI, en el Vaticano se recuerda que Juan Pablo II celebró ya una sobre el mismo problema sin que se alcanzasen resultados prácticos. El Papa recibió incluso en su capilla privada a monseñor Bernard Fellay, aunque no se trató de un diálogo sino de un breve encuentro en el que Juan Pablo II le dio su bendición para animarle a continuar dialogando con el cardenal Castrillón, quien lo había recibido ya muchas veces desde que la Fraternidad realizara una peregrinación jubilar a la basílica de San Pedro en 2000. El cardenal Castrillón subraya que, a diferencia de los sedevacantistas y otros grupos tradicionalistas más radicales, la Fraternidad San Pío X siempre reconoció a Juan Pablo II como legítimo sucesor de Pedro, lo mismo que reconoce a Benedicto XVI. El primer acercamiento Pocas horas después de la reunión del 29 de agosto de 2005 en Castelgandolfo, el Vaticano manifestó que el encuentro se desarrolló en un clima de amor a la Iglesia y de deseo de llegar a la perfecta comunión. Aun conociendo las dificultades, se manifestó la voluntad de proceder gradualmente y en un tiempo razonable Por su parte, monseñor Bernard Fellay declaró que la audiencia ha permitido a la Fraternidad manifestar que siempre ha estado unida y siempre lo estará a la Santa Sede, a Roma Eterna. Hemos logrado un consenso en torno a proceder por etapas para resolver los problemas El gran promotor de la reconciliación por parte del Vaticano es el cardenal colombiano Darío Castrillón, prefecto de la Congregación para el Clero y también presidente de la Pontificia Co- Aceptamos el Vaticano II examinado a la luz de la Tradición El obispo Bernard Fellay, tercer superior general de la Fraternidad San Pío X, afirmó el pasado mes que nosotros partimos de la fórmula propuesta en 1988 por monseñor Lefebvre: aceptamos el Concilio Vaticano II examinado a la luz de la Tradición Marcel Lefebvre, fallecido en 1991, era un sacerdote francés de la Congregación del Espíritu Santo que renunció a su cargo de obispo de Tulle- -después de haberlo sido de Dakar- -y que dejó la Congregación, de la que fue superior general, para fundar en 1969 la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, de corte tradicionalista, reconocida por la Santa Sede en 1971. A resultas de una escalada de divergencias con Roma, Lefebvre fue suspendido a divinis en 1976 y excomulgado en 1988 por consagrar sin permiso del Papa a cuatro obispos, incluido Bernard Fellay, quien asumió en 1994 el cargo de superior general. Después de la reunión del pasado 29 de agosto con el Papa, Fellay pide a la Santa Sede una declaración explícita de que la misa según el rito de San Pío X no ha sido nunca abolida y por lo tanto puede celebrarla cualquier sacerdote.