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52 Sociedad SÁBADO 11 2 2006 ABC Salud En plena batalla contra la obesidad un importante estudio estadounidense ha puesto en duda los beneficios de las dietas bajas en grasa en enfermedades tan comunes como las cardiovasculares, el cáncer de colon y el de mama. Cardiólogos y oncólogos españoles puntualizan los resultados de esta investigación y animan a seguir hábitos y dietas saludables Grasas, ¿qué grasas? TEXTO. N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID. El Rolls- Royce de los estudios biomédicos, uno de los trabajos más ambiciosos de medicina clínica, acaba de dar un disparo en plena línea de flotación a las dietas de bajo contenido graso. Tras estudiar a más de 48.000 mujeres durante ocho años, médicos de cuarenta centros sanitarios de Estados Unidos han concluido que la cantidad total de grasas ingerida no influye en la prevención del cáncer y ni siquiera en los problemas cardiovasculares. Los autores del trabajo no intentan devaluar las dietas que reducen a las demonizadas grasas, pero sí demuestran que una reducción modesta de la grasa y su sustitución por frutas y verduras no impiden la aparición de ataques al corazón ni el desarrollo de un tumor de mama o de colon. La investigación se ha publicado esta semana en JAMA, la revista de la Sociedad Médica Americana y no ha pasado inadvertida. Ni cardiólogos ni oncólogos dudan del rigor del estudio, aunque llaman la atención sobre sus puntos débiles. El breve seguimiento de las voluntarias para valorar enfermedades de desarrollo lento como el cáncer y el hecho de que sólo se valora la cantidad de la grasa en lugar de la calidad, explicarían estos resultados. El estudio no discrimina entre grasas más saludables que otras. De manera que las participantes en el estudio podrían haber tomado menos cantidad de grasas como el aceite de oliva, que pueden tener un efecto positivo en estas enfermedades. de próstata. Lo importante es la calidad, no la cantidad. Probablemente, si el estudio americano hubiera comenzado este año en vez de en la década de los 90 se hubiera diseñado pensando en los diferentes tipos de grasas y en su calidad apunta. Serra advierte que la salud de la población española se dañaría si se pidiera una reducción de este componente en la alimentación. Con nuestros hábitos de vida se limitaría el consumo de aceite de oliva y de los alimentos más utilizados en su compañía; como el pescado, las hortalizas o las verduras. O favoreceríamos un aumento de hidratos de carbono simples, que a su vez puede aumentar el exceso de triglicéridos, y es un riesgo para el corazón. Produciríamos un efecto contrario porque se desterrarían elementos que son favorecederos de la prevención del cáncer El consejo dietético debe ba- sarse en utilizar grasas nobles como el aceite de oliva y girasol y huir de grasas animales y de otras menos visibles como las de determinadas bollerías industriales. Para los cardiólogos, el estudio tiene además otros fallos. Las grasas no lo son todo en la prevención de la enfermedad cardiovascular; sólo son un componente más de la dieta. Lo importante es el estilo de vida, mantener un peso adecuado, hacer ejercicio y evitar el tabaco. Nadie puede dudar de que esos hábitos ayudan a vivir más y me- jor cuenta Julián Villacastín, cardiólogo del Hospital Clínico de Madrid. Los pólipos como pronóstico La oncóloga Pilar Zamora, del Hospital La Paz de Madrid, es más contundente: En cuanto al cáncer de mama no ofrece resultados definitorios. No ha podido demostrar que las grasas no sean un factor no protector, pero otros estudios, sí lo han verificado La clave estaría, una vez más, en el tipo de aceites. El poco tiempo que ha durado la investigación es el punto débil del trabajo, según Antoni Castells, coordinador de cáncer de colon en el Clínico de Barcelona. Se requiere un mínimo de 15 años para evaluar la incidencia en tumores de colon Como alternativa, se podrían haber valorado con colonoscopia la presencia de pólipos, una alteración que precede entre 5 y 10 años al cáncer de mama. Uno de los principales puntos débiles es que no se discrimina entre los efectos de los diferentes tipos de grasa Cantidad y calidad La mayor investigación que se ha realizado hasta ahora para conocer el efecto de la grasa en la salud no estaba diseñada exclusivamente con ese objetivo. La Iniciativa para la Salud de la Mujer evalúa la salud de las mujeres tras la menopausia no sólo por sus cambios en la dieta, sino por los efectos de la terapia hormonal sustitutiva y los suplementos de vitamina C y calcio. La muestra se dividió en dos grupos: uno recibió información para reducir su ingesta total de grasas en un 20 y el otro apenas cambió sus hábitos. Pese a la reducción, los dos grupos consumieron prácticamente las mismas calorías y los que fueron más estrictos apenas redujeron su peso en 400 gramos. A Lluis Serra, catedrático y presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, las conclusiones del estudio no le sorprenden: Hubiera sido raro encontrar algo diferente. Desde hace años sabemos que la cantidad total de grasa no es un factor de riesgo frente al cáncer, salvo en los tumores La popular pizza posee elevadas cantidades de grasas REUTERS