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ABC SÁBADO 11 2 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR JAIME RODRÍGUEZ- ARANA SOBRE LA MODERACIÓN La moderación invita a nuevas maneras, a nuevos estilos de hacer política, menos radicalizados; fundamentalmente mucho más comprometidos con los problemas reales de todos los ciudadanos UENTAN de un célebre mandatario soviético que en una ocasión se le acercó uno de sus ministros con la esperanza de ser comprendido ante las graves dificultades que encontraba para la aplicación de un determinado programa agrario. Señor presidente, me gustaría poner en su conocimiento que este programa, que este plan es de imposible ejecución en los próximos cinco años. Mis asesores- -continuó el ministro- -creen haber demostrado que en este momento no se dan las condiciones propicias para su puesta en marcha El presidente escuchó con atención las explicaciones del responsable del departamento agrícola. Tras pensar unos minutos, invitó a su colaborador a tomar asiento para explicarle lo que debía hacer. Mire, señor ministro, lo que está diciendo no me gusta nada porque si uno de nuestros magníficos planes encuentra algún obstáculo en su camino, habrá que derribarlo. ¿Me entiende? Si el plan no se puede aplicar a la realidad, cambie la realidad: eso no es tan difícil para nosotros Hoy todavía colean no pocas reminiscencias del llamado pensamiento ideológico, del que el ejemplo anterior es una acabada expresión. La realidad no importa. Es el caso, nada infrecuente, en cualquiera de las orillas políticas en que nos situemos, de quienes sostienen posiciones políticas radicales, de quienes defienden posiciones políticas ideologizadas, de quienes protagonizan acciones políticas desmesuradas. Es el caso, por ejemplo, de la vuelta a la censura de la libertad de expresión, de la desnaturalización de la institución social básica del progreso social para contentar a una minoría, de las restricciones a la libertad educativa, de la transformación unilateral del modelo territorial. Cuestiones, todas ellas, que se aprueban desde lo que he denominado la dictadura de la minoría y desde la desprotección de las mayorías, puesto que a pesar de ser cuestiones medulares para la vida social, la opinión del pueblo no cuenta. Ordinariamente, quienes toman estos derroteros del radicalismo y la ideologización lo hacen porque tienen la convicción de que disponen de la llave que soluciona todos los problemas, porque disponen del resorte mágico que cura todos los males. Esta situación deriva normalmente de pensar que se posee un conocimiento completo y definitivo de la realidad. Para ellos, la consecuencia de sus postulados es una acción política decidida que ahoga la vida de la sociedad y que cuenta entre sus componentes con el uso de los resortes del control a que someten al cuerpo social. En las antípodas de estos planteamientos se encuentra el espacio de la moderación, del equilibrio, de la reforma razonable y humana de la realidad. Camino que suele ser, donde brilla una educa- C ción cívica sólida, la senda del progreso de los pueblos. Desde la moderación se respeta la realidad y se es consciente de que no hay fórmulas mágicas. Por supuesto que se sabe qué acciones emprender y se sabe aplicarlas con decisión, pero con la prudencia de tener en cuenta que la realidad no funciona mecánicamente ni se debe interpretar desde el pensamiento único y estático. En este marco, la moderación no significa medias tintas, ni la aplicación de medidas políticas descafeinadas, tímidas o pusilánimes, porque la moderación se asienta en convicciones firmes y particularmente en el pleno respeto a la identidad y autonomía de cada actor social o político. En otras palabras, la moderación descansa en la bondad del pluralismo y se expresa desde las convicciones, no desde las imposiciones. En estos días, la anécdota con la que empezaba este artículo, atribuida a Lenin, bien podría encontrarse por estos lares. Imagínense que alguno de los ministros del inquilino del palacio de La Moncloa planteara al presidente del Gobierno las dificultades de orden político o electoral que se derivarían, por ejemplo, de la reforma del Estatuto de Cataluña. Piense, señor presidente, que nos jugamos millones de votos con estas políticas Quizás, no lo sé, de producirse tal comentario, la respuesta fuese: No te preocupes, el poder es lo que importa, el poder cambia la realidad y nosotros estamos convocados a la suprema tarea de instaurar una nueva democracia en la que las libertades, el modelo territorial, el sistema educativo o las instituciones sociales en su conjunto por fin encuentren su primigenio sentido En fin, desde la moderación, desde la contemplación de la realidad tal y como es, resulta más fácil pensar en la política como servicio al interés general. Es más fácil porque se está liberado de la esclavitud de la ideología cerrada, de esa cerrazón para ver la realidad que atenaza a quienes se empeñan por atarse a perspectivas de una única dirección. La realidad hay que conocerla, respetarla y mejorarla. La moderación, en definitiva, invita a nuevas maneras, a nuevos estilos de hacer política, mucho menos radicalizados; fundamentalmente mucho más comprometidos con los problemas reales de todos los ciudadanos. Algo que, entre nosotros, en este momento, brilla por su ausencia. Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de La Coruña REVISTA DE PRENSA POR JUAN PEDRO QUIÑONERO METRALLAS COLATERALES Tras la carta Zapatero Erdogán, la percha de la conferencia de Prensa madrileña, donde el presidente Putin avanzó su oferta de diálogo personal a Hamás, instala involuntariamente a Madrid en el terreno diplomático más periférico. La invitación de Putin en Madrid abre un cisma en el frente unido contra el terror afirma el Washington Post. En Madrid, insiste el New York Times, Putin ha destrozado el acuerdo entre europeos y americanos Sin duda, el Gobierno no es responsable de las iniciativas del presidente ruso. Pero, en materia de comunicación, la metralla colateral es evidente. Jerusalem Post añade: En Madrid, Putin precipita una de las más serias crisis de los últimos años Crisis que tiene un fundamento bien conocido: en plena guerra de las caricaturas de Mahoma, Hamás es invitado al diálogo, desde Madrid, sin renunciar nunca a la destrucción de Israel. Haaretz subraya que el Congreso judío mundial ha invitado a las comunidades judías de la diáspora a presionar a los Estados, denunciando las amenazas nucleares de Teherán. En un terreno mucho más inmediato, Le Monde publica una crónica en un tono relativamente alarmista, hablando de la violencia de los enfrentamientos políticos que ha suscitado la posible liberación de Henri Parot, entre otros etarras, condenados a cadena perpetua. Le Monde deja caer esta frase: Una veintena de etarras deberán salir de la cárcel este año Por su parte, la edición europea del Wall Street Journal habla de los conquistadores españoles de la construcción aludiendo al Grupo Ferrovial y sus ambiciones londinenses. A juicio del matutino financiero americano, la agresividad de los constructores españoles se funda en el negocio local de la construcción, que también alimentó la corrupción En ese mismo terreno económico inmobiliario, el matutino financiero francés Les Echos publica una crónica quizá sintomática: el departamento francés de los Pirineos Orientales se ha convertido en prolongación norte del boom inmobiliario en Cataluña: Muchos españoles suben hasta Perpignan para comprar casas, a la vista de los precios españoles También sigue triunfando más allá de los Pirineos el novelista Javier Marías, sobre quien el Wall Street Journal publica un largo artículo comentando sus ensayos literarios en torno a Rimbaud, Turgenev, Rilke, Stenvenson, Lampesuda o Iak Dinesen. Buena gente.