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64 Espectáculos VIERNES 10 2 2006 ABC VIERNES DE ESTRENO Acaba de rodar en España Festival de Cine Español de Málaga Guillermo del Toro dirigirá Killing on Carnival row El mexicano Guillermo del Toro, que recientemente estuvo en España rodando El laberinto del Fauno se pondrá de nuevo detrás de la cámara para dirigir Killing on Carnival row que será producida por Newsline y por Anne Kopelson. Situada en una mística y oscura ciudad donde los humanos conviven con otras criaturas, cuenta la historia de un detective que investiga varios asesinatos. Bienvenido a casa de David Trueba, abrirá la novena edición La película Bienvenido a casa dirigida por David Trueba y producida por Fernando Trueba PC y Ensueño Films, con la colaboración de Antena 3 y Canal abrirá el día 17 de marzo la novena edición del Festival de Málaga. Protagonizada por Pilar López de Ayala y Alejo Sauras, cuenta con un amplio reparto en el que destacan Ariadna Gil, Juan Echanove, Jorge Sanz, Javivi o Julián Villagrán. FESTIVAL DE CINE DE BERLÍN La Berlinale empieza por el postre: Pastel de nieve un cálido y tenue drama de Marc Evans Sigourney Weaver y Alan Rickman son los esforzados protagonistas de la película E. RODRÍGUEZ MARCHANTE ENVIADO ESPECIAL BERLÍN. Un festival como la Berlinale se abre por donde quiere, y la edicion de este año eligió abrirse por el corazón, como una dalia en el ojal. Snow cake (o Pastel de nieve la película inaugural, es un melodrama tenue, lleno de ese buenismo tan de moda y con tal carga de sentimientos, conmociones y conmiseraciones que cualquier intento de autodefensa contra esta película podría ser tomado como una agresión gratuita, impertinente. Hay que comerse ese punto de tedio y pesadez que trae pegada con la misma resignación que uno se come los inevita- Snow cake bles males del mun- es un do. melodrama La historia llega hasta el mismo lugar tenue, lleno en el que empezó; es de ese decir, que avanza lo buenismo que una ardilla en la tan de moda rueda de su jaula... Recoge un personaje en la carretera y, tras varias andanadas de peso dramático y de reveses y flatos, allí lo deja de nuevo, rumbo a su destino (y si alguien no tiene ese rumbo, ya puede empezar a enderezarlo) Entretanto, este Odiseo repara la brújula que señala su Ítaca, ante el espectador deambulan una mujer autista que ha perdido una hija, una maga voluptuosa que le devuelve su fe en ese pedazo de techo que hay sobre una cama, un policía escasito, tenue, como la propia historia que pasa de puntillas por la pantalla, y la ausencia, tal vez la gran protagonista de esta película aburridilla pero voluntariosa y profunda. El director es Marc Evans, del que se sabe que es galés y, por lo visto aquí, que tiene un cierto gusto para la composición y una cierta predisposición a ese terreno viscoso que se conoce co- mo prosa poética: ya el título y la función que tiene en la historia apoyan esta tesis. Lo más interesante de Snow Cake es, o debería de ser, su trío protagonista: Sigourney Weaver, que interpreta el personaje de la mujer autista con gracejo infantil y sin exceso de condimento (a los malos actores, se les suelen caer el salero y las vinajeras en cuanto pillan un papel así) Alan Rickman presta la turbiedad de su rostro al protagonista, al destinatario (la cacerola) de los dramas, y Carrie- Anne Moss (la que no llevaba capa en Matrix interpreta con serenidad, estilo y misterio su incomprensible y aparcado personaje de friegacacerolas... La película de Marc Evans, además de inaugurar el festival, inauguró la competición por el Oso de Oro. Hoy empieza la retahíla ya de títulos y titulados, y el sol, como podrán imaginarse, siempre brillará en Kentucky, pero no en Berlín. Sigourney Weaver y Alan Rickman, ayer en Berlín REUTERS Weaver: He aprendido a valorar más las cosas sencillas GUiLLEM SANS SERVICIO ESPECIAL BERLÍN. Con su interpretación de una madre autista en Snow Cake Sigourney Weaver da cuenta de una tradición americana que ha andado algo de capa caída en la última década: prepararse durante el tiempo que sea necesario, varios años en este caso, para interpretar un papel que requiere la imitación creíble de unas características físicas digamos difíciles. La actriz, cuyo nombre sigue asociado, pese a sus esfuerzos en papeles de comedia y melodrama, a la saga que empezó en 1979 con Alien, el octavo pasajero supera el envite con elegancia y ofrece una interpretación memorable, lo más destacado de esta historia algo pastelosa que transcurre en un ambiente de pequeña provincia de Ontario, en las nieves canadienses. En la película, la muerte de su hija en accidente de tráfico confronta a Weaver con Alan Rickman, a quien tiranizan sus sentimientos de culpa por su impli- cación en el siniestro. La actriz dijo en la conferencia de prensa que durante su preparación para el papel comprobó cómo los autistas, sujetos de una enfermedad sobre la que la ciencia tiene mucho que aclarar, muestran más alegría que las personas normales ante las pequeñas cosas de cada día: El autismo se entiende casi siempre mal, porque apenas sabemos nada al respecto El tiempo que pasó estudiando la gestualidad de los autistas fue fascinante para Wea- ver. La gente ve el autismo claramente como un déficit, pero después de trabajar varios meses con personas autistas creo que ellos más bien deben de verlo como un regalo. Quizá sea difícil entenderlo, pero cuando uno vive y trabaja con autistas aprende tanto... Se aprende a jugar, a ver y vivir las cosas de otra manera. Creo que sobre todo he aprendido a volver a dar más valor a las cosas sencillas Y a sacar la conclusión de que el mundo normal es absurdo