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90 JUEVES 9 2 2006 ABC Deportes Enorme pájara del Madrid El Zaragoza, con cuatro goles de Diego Milito, le pasó por encima JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Para el Madrid eso de si las barbas de tu vecino ves pelar... no vale. Ni caso le hizo. El Zaragoza le metió una pana al Barça en media hora de huracán desatado y el Madrid pensó aquello de a mí no me va a tocar No poco. Y casi más porque el cuarto lo evitó Casillas con un paradón pero, para entonces, el torbellino zaragocista se había llevado por delante al Madrid, que salió tan dormido como en épocas anteriores y no tan lejanas. La cabeza de turco fue Helguera, que la pifió en el primero cayéndose de forma blandita ante la velocidad de Ewerthon, en el segundo se pensó que había fuera de juego en un saque de banda y en el tercero le dio tres metros al fácil remate de Diego Milito, que hizo su febrero ante la pasividad del zaguero madridista y de la defensa del conjunto visitante en general. El Madrid ni agarró el balón ni fue capaz de frenar el poderío físico de los zaragocistas en la primera media hora ni tampoco supo cortar la excelente circulación de balón de los zaragocistas que, con Cani como eje ofensivo, desbordaba por las bandas y por el centro a los ayer azules. Bien es cierto que Pérez Burrull, que pareció haberse tragado el pito pues no pitaba las faltas, se comió un penalti de libro de César a Robinho, tan flagrante que no se explica cómo no lo pudo ver. Pero la clave estaba en el juego en sí. El Madrid se partió por la mitad, perdido Guti sin su socio Zidane y acompañado de un pálido Baptista que, eso sí, surgió en el momento más delicado para cabecear una falta sacada por Beckham. ZARAGOZA REAL MADRID 6 1 Zaragoza (4- 2- 3- 1) César; Ponzio, Alvaro, Gabi Milito, Zapater; Generelo, Celades (Movilla, m. 84) Óscar, Ewerthon, Cani (Sergio García, m. 82) y Diego Milito. Real Madrid (4- 1- 4- 1) Casillas; Míchel Salgado, Sergio Ramos, Helguera (Pavón, m. 41) Roberto Carlos; Gravesen (Zidane, m. 64) Beckham, Baptista (Cassano, m. 66) Guti, Robinho; y Ronaldo. Árbitro Pérez Burrull, del Comité cántabro. Enseñó tarjeta amarilla a Gabi Milito, Sergio Ramos, Álvaro, Guti Goles 1- 0, m. 11: D. Milito. 2- 0, m. 21: D. Milito. 3- 0, m. 32: D. Milito. 3- 1, m. 37: Baptista. 4- 1, m. 56: D. Milito. 5- 1, m. 60: Ewerthon. 6- 1, m. 82: Ewerthon. Pero el Madrid apareció muy poco en la primera mitad. A Ronaldo ni se le vio, a Robinho lo tumbaron a empujones y patadas sin que Pérez Burrull se diese por enterado y el juego blanco se diluyó ante la mayor entereza y mejor juego del Zaragoza, que tocaba a velocidad de vértigo para pasar las filas del Real como si fueran mantequilla. Endeble presión El descalabro total lo evitó Casillas en la enésima llegada de la segunda línea zaragocista con un remate cercano de Óscar que el portero blanco sacó con unas manos inverosímiles para eludir el cuarto tanto. Ya se sabe lo que sufre el Madrid sin el balón en su poder. Pues ayer lo tuvo muy poco en la pri- mera mitad, y lo tuvo poco tanto por la potencia descomunal del Zaragoza en todas sus acciones como por la parquedad de la presión de los de López Caro, que esta vez no salieron a presionar al rival a su propio campo. Todos los intentos de reacción del Madrid se vieron frenados por la pájara de su zaga, que permitió el cuarto de Diego Milito rematando solo, y también porque el árbitro se comió otro claro penalti a Baptista para que a continuación Cani hiciera otra de sus genialidades asistiendo a la velocidad de Ewerthon, que se comió a Pavón para marcar el quinto y sentenciar la eliminatoria. Nada empañaba el partidazo del Zaragoza, fresco y mágico, con la batuta del gran Cani, que todo lo hacía bien. Regateaba, se iba, la pedía, tocaba siempre al mejor colocado y su visión de juego destrozaba a un rival anonado ante el aluvión de juego del equipo de Víctor Muñoz. El Madrid se desordenó del todo y el Zaragoza ya le llegaba en avalancha amenazando con una goleada de escándalo. El resto del partido sobraba porque al Madrid no se le veía con recursos ni fuerzas suficientes para minimizar el resultado o maquillar su juego. Cuando López Caro recurrió a Zidane para intentar equilibrar, al menos el juego, ya era tarde porque el Madrid estaba nublado, cegado por la exhibición del rival, mientras que el Zaragoza lo dejaba todo a la contra, también porque estaba algo cansado y porque prefería tapar huecos para no arriesgar tan buen resultado. Con todo, la guinda la puso Ewerthon con un golazo para firmar un estupendo set para los maños: 6- 1. Primer seis a Casillas El portero madridista nunca había recibido tal cantidad de goles desde que está en el primer equipo blanco. Diego Milito es el segundo jugador que le hace cuatro goles en un partido al Real Madrid. Anteriormente sólo el paraguayo Eulogio Martínez había logrado tal hazaña. Lo hizo el 19 de mayo de 1957 con el Barcelona, que ganó 6- 1 en los cuartos de final de la Copa. El Valencia propinó al Madrid, el 9 de junio de 1999, la derrota más abultada sufrida por los blancos (6- 0) Fue también en la ida de las semifinales de Copa. Milito y Ewerthon suman entre los dos 32 goles tanto en la Liga como en Copa. El primero lleva once tantos en la Liga y seis en la Copa, mientras que su compañero tiene ocho y siete. Sólo los superan Eto o y Ronaldinho, con 41, aunque éstos los han anotado en las tres competiciones. UN MISIL AL CENTRO DE SU CREDIBILIDAD ENRIQUE ORTEGO E l Celta avisó y el Zaragoza golpeó. Si el Madrid sufrió un buen repaso futbolístico en su última salida liguera a Balaídos aunque al final ganara el partido, ayer salió bastante peor parado de La Romareda donde fue arrollado, vapuleado, en el más amplio sentido de la palabra. Siniestro total. La goleada y la imagen ofrecida es para desconfiar absolutamente de este equipo cuando sale del Bernabéu y un duro golpe a su credibilidad cuando parecía salir de su crisis de juego y la Champions está a dos semanas vista. Estábamos todos expectantes por cómo respondería el Madrid cuando enfrente tuviera un rival fuerte y la respuesta no ha podido ser más concluyente. Si bien hay que valorar que delante tuvo un gran, un grandísimo, Zaragoza, no se debería obviar su pésimo encuentro. Suspenso general. Y cuando un equipo sufre atrás tanto como ayer padeció el Madrid, no hay que señalar con el dedo de la culpabilidad sólo a la línea defensiva, sino ampliar los cargos a un medio campo que no estuvo nunca por la labor y que se vio impotente para frenar la iniciativa de un rival profundo y efectivo, que manejó con soltura los tiempos del partido, con un despliegue arrollador y un repliegue que cerraba todos los espacios. Bien es verdad que en las acciones de los goles, y en bastantes más, los que quedaron especialmente retratados fueron los cuatro hombres de atrás. Salgado, Helguera, Roberto Carlos estuvieron especialmente negados y otro tanto se puede decir de Pavón, que se sumó a la debacle. Hasta Ramos se vio sacudido por el azote y fue uno más en la confusión generalizada. Y reseñados todos los males del Madrid- -le escamotearon dos penaltis a favor- -es obligado ensalzar todas las virtudes del Zaragoza. Tiene Víctor Muñoz a su equipo en estado de gracia con una intensidad futbolística difícil de conseguir. Bien parapetado atrás, sin errores defensivos, con dos medios centros que no perdieron nunca la posición y que cuando tuvo la posesión del balón realizó un fútbol vertiginoso, con movimientos y desmarques constantes, que alternaba las entradas por las bandas y por el centro y pillaron casi siempre a la defensa madridista además de mal colocada, en igualdad o superioridad numérica.