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ABC JUEVES 9 2 2006 Nacional 21 Tras los sanguinarios episodios que la droga ha escrito en Galicia, la sociedad ha empezado a reaccionar como lo hicieran en 1992 las amas de casa de Palermo: colgando paños blancos de sus balcones para condenar el tráfico de estupefacientes y a sus mercenarios Rebelión social en la sicilia gallega TEXTO: ÉRIKA MONTAÑÉS FOTO: MIGUEL MUÑIZ VILLAGARCÍA DE AROSA (PONTEVEDRA) La mecha la encendió Pietro Grasso, el Fiscal Nacional Antimafia en Italia, en su visita a Galicia en diciembre pasado: Sicilia pasó del hermetismo y el miedo al amplio rechazo contra las drogas Se refería Grasso al punto de inflexión social que vivió Palermo en el año 1992, marcado por la manifestación espontánea de las amas de casa que, hastiadas de perder a sus hijos sumergidos en el infierno del narcotráfico, decidieron colgar sábanas blancas de sus balcones en señal de repulsa. Y en eso de que un icono vale más que mil palabras confían ahora también los más de cien colectivos sociales gallegos que, aguijoneados por las trágicas seis muertes que desde el pasado septiembre se cobraron las vendettas en la comarca pontevedresa de Arosa, se han unido a la llamada de la Fundación Gallega contra el Narcotráfico y desde ayer emulan el gesto de las madres sicilianas para despertar de su letargo a la sociedad y, sobre todo, a los políticos que son los que la representan. No es que no se luche contra la droga, pero se ha bajado la guardia en los últimos años reconocía ayer Víctor Pedreira, el comisionado autonómico del Plan Nacional contra las Drogas. Galicia pasó de cierta sensibilidad a una gran apatía social, la sociedad se ha adormecido increpaba Felipe Suárez, presidente de honor de la Fundación Gallega contra el Narcotráfico (FGCN) Reflejo de ello lo encontramos también en la campaña electoral autonómica del pasado verano: ni una sola referencia de los partidos políticos a la guerra contra la hampa de la droga. Y ello en un momento en que, según admite la Policía, la situación en este tema es la más grave de la historia. Son sólo algunas de las muchas razones que ayer llevaron a unas cinco mil personas a expresar abiertamente su basta ya al tráfico ilícito de estupefacientes. Al paso de la marea blanca agitada por niños, profesores, padres, abuelos, políticos y religiosos por las céntricas calles de Villargacía, los vecinos del municipio adornaban sus balcones y ventanas con telas blancas y cerraban los comercios. Al tiempo, las sirenas de los barcos y el repicar de las campanas se dejaban oír en todos los rincones de Galicia. Fue un símbolo, la primera etapa, según Suárez, del maratón que debe correr la sociedad gallega al unísono para mostrar que no está dispuesta a convivir bajo la ley del silencio que impera en parte de la Comunidad. Varios de los escolares que ayer participaron en Villagarcía de Arosa en la protesta contra los narcotraficantes américa y refugio para los clanes mafiosos que andan buscándose las cosquillas y salpican la actualidad contratando sicarios que ajustan cuentas bancarias con demasiados ceros. Mientras, los ciudadanos han optado por silenciar la sintomatología del cáncer más enquistado en la zona y que, a quien más o quien menos, le toca muy de cerca. Como Maruja, que desde Cambados se trasladó ayer a la Plaza de Galicia de Villagarcía para evidenciar que faltan medios para luchar contra la droga, hay que cambiar las leyes, que se cumplan las condenas y que no se eche desde arriba la culpa a la educación que se les otorga a los niños, puesto que ella misma, con seis hijos, ha visto cómo las malas compañías y la libertad con la que se mueven las sustancias tóxicas han conquistado a tres de ellos. A su lado, Fátima, Rosa y decenas de ciudadanos reclaman una investigación patrimonial de fortunas desorbitadas que no se sabe de dónde proceden. Los propios sacerdotes del Arciprestazgo de Arosa, encabezados por el reivindicativo párroco José Aldao, arengaron en su día en la misma línea al Ministerio de Hacienda. Corría el año 1990 con motivo de la archiconocida Operación Nécora, pero su manifiesto de entonces es suscrito hoy en sus renovados esfuerzos contra la droga: Los inspectores de Hacienda malgastan un precioso tiempo revisando las declaraciones de miles de pensionistas que apenas cobran lo necesario para malvivir, en vez de indagar en las enormes fortunas acumuladas por personas que, sin oficio ni profesión conocida, poseen una declaración de la renta negativa Se practica, para muchos, una política de guante blanco contra los narcos que presentan un nuevo perfil en Arosa: Son cada vez más jóvenes y numerosos, desafían a los agentes con sus tretas, los cabecillas no superan los 24 años y ya tienen autonomía para moverse en este turbio mundo. Estos individuos son consumidores, altivos, agresivos, ambiciosos y portadores de armas, un cóctel explosivo que desemboca en los ajustes de cuentas desmenuzó Suárez ante el delegado del Gobierno en Galicia, Manuel Ameijeiras, quien, amén de refrendar la lucha de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en esta cruzada, informó de que la situación pinta tan negra que el próximo lunes se pondrá en marcha en Pontevedra el tercer grupo especial contra el crimen organizado de España (Greco) junto al del Levante y la Costa del Sol. Los ciudadanos exigen que se acabe con la política de guante blanco hacia los narcos y se investiguen sospechosos patrimonios Sustancias de destrucción masiva Lo cierto es que el reguero de siete muertos que arrastró la droga durante 2005 en la comarca arosana es sólo el pálpito más visible de la terrible enfermedad. La ría arosana sigue siendo entrada para alijos procedentes de Ibero-