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ABC MIÉRCOLES 8 2 2006 57 El Museo Picasso de Barcelona acoge una exposición con más de 200 dibujos de todas las etapas del genio El cómico Leo Bassi, denunciado por ofender los sentimientos religiosos con su espectáculo La revelación El Reina Sofía revisa la obra de Adolfo Schlosser, el pintor- poeta de la naturaleza Una retrospectiva desvela sus etapas creativas y ve la luz su legado literario b Se manchó las manos hasta el final y nunca renunció a lo simbólico; fue un artista feliz, muy libre, que no quiso provocar, sino invocar subraya el comisario NATIVIDAD PULIDO MADRID. Polifacético e inclasificable son dos adjetivos que definen a la perfección a Adolfo Schlosser, un artista que nos dejó en 2004 sin tener el reconocimiento que debiera, aunque seguramente a él poco le importaba. Austriaco de nacimiento (Leitersdorf, 1939) e hijo de un ceramista, lo abandonó todo a los 19 años para embarcarse rumbo a Islandia (donde estuvo cuatro años) dispuesto a dedicarse a la pesca del bacalao. E, inmerso en menesteres tan prosaicos, descubrió no sólo la belleza de los paisajes árticos, sino también la poesía de Novalis, de Kafka, de Rilke... y empezó a escribir y a amar la cultura española: a Lorca, a Guillén... En 1967 llega a nuestro país para quedarse ya siempre, aunque nunca renegó de la nacionalidad austriaca. Y, aprovechando que precisamente Austria es el país invitado este año en ARCO, era una buena ocasión para revisar la obra (tanto artística como literaria) de Schlosser. Era de justicia apunta la directora del Reina Sofía, Ana Martínez de Aguilar, que le define como el gran poeta de la naturaleza En la sala A 1 del edificio de Sabatini se ha desplegado el fantástico y personalísimo universo de un hombre que por encima de todo amaba la naturaleza. Están representadas en esta retrospectiva todas sus etapas creativas: desde su faceta escultórica (la más conocida) hasta sus dibujos, instalaciones, fotografías, tapices... Todo ello distribuido en un excelente montaje, que realza en gran medida la lírica de sus formas, volúmenes y materiales. Experimentó con plásticos, gomas, cuerdas y metacrilatos, hasta que halló maderas, pieles de animales, ramas... materiales que le proporcionaba la naturaleza en su casa de Bustarviejo, el pueblo de la sierra madrileña donde vivía. En el bosque encantado Entrar en esta exposición es como entrar en un bosque encantado, donde nada es lo que parece, donde todo es real e irreal al mismo tiempo en un juego de reflejos, de analogías y metáforas. Como comenta Francisco Calvo Serraller, comisario de la exposición, su relación con la naturaleza era espiritual: Veía que estaban ahí los auténticos materiales del arte: tierra, aire, fuego y agua Recuerda al amigo como un hombre discreto e intenso, interesado por la música, poeta de palabras, pensador de formas al artista- -al que confiesa haber admirado siempre muy intensamente- como alguien que vivió al margen de la actualidad, siempre fiel al componente estético y moral del arte, que se manchó las manos hasta el final y nunca renunció a lo simbólico; un artista feliz, muy libre, que no quiso provocar, sino invocar Aunque muchos han querido encasillarle en el land- art, el arte conceptual o el minimalismo, Adolfo Schlosser hizo una obra con tal personalidad que no encajaría en ninguna de ellas. Son muchos los familiares y amigos que se han implicado en el proyecto. Desde su viuda, Soledad Rodríguez; a Eva Lootz, compañera de fatigas; Narciso Abril, propietario de la galería Buades, a la que estuvo vinculado durante dos décadas; o Juan Navarro Baldeweg, para quien Schlosser era un artista silencioso, que nos enseñó a ver figuras donde hay sólo, o casi sólo, azar Junto al catálogo de la muestra se ha editado un libro con escritos inéditos y guiones radiofónicos, en edición bilingüe, traducidos del alemán al español por Carlos Ortega. La Torre Agbar, de Nouvel (izquierda) Sobre estas líneas (de arriba abajo) el Metropol Parasol de Sevilla, de Jürgen Mayer; el MUSAC de León, de Tuñón y Mansilla, y la nueva Terminal de Barajas, de Richard Rogers y el estudio Lamela so presentar un proyecto, o Antonio Cruz y Antonio Ortiz, a los que el MoMA ha tratado de hacer justicia en el catálogo de On Site que hace un recorrido en profundidad por estos edificios y el contexto que los ha hecho posibles. La otra parte pendiente de la historia es la de la arquitectura de la democracia, que se ha encargado de narrar el profesor Luis Fernández- Galiano. Su esperanza es que el reconocimiento del MoMA incremente el fervor de los políticos por la arquitectura un deseo que compartían muchos de los jóvenes arquitectos reunidos ayer en Nueva York. Al atardecer, durante la fiesta de celebración, tuvieron oportunidad de compartir sus anhelos con muchos de los políticos que han dado pie a esos proyectos, incluido el ex presidente José María Aznar. AFP Nuevo récord para Munch, en una noche dominada por Gauguin El lienzo Dos mujeres de Gauguin (en la imagen) de su etapa tahitiana, se vendió ayer en la sala Sotheby s de Londres por 21,5 millones de dólares (18 millones de euros) Buen resultado también para los artistas españoles. Hombre con pipa de Picasso, se remató en 5,5 millones de dólares, mientras L oiseau au plumage déployé vole vers l arbre argenté de Miró, superó los 9 millones de dólares. Sotheby s ofreció también en su cita de ayer un conjunto de doce obras de Edvard Munch, procedentes de la colección Olsen. Un día de verano alcanzó un nuevo récord para el artista: 10,7 millones de dólares (8,9 millones de euros)