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ABC MIÉRCOLES 8 2 2006 Madrid 39 El mundo del arte, de la cultura, de la moda, del cine, del deporte, la empresa y la política estuvo representado ayer en la presentación, en Moncloa, de la Ley de Capitalidad La capital es de todos; lo dice un valenciano TEXTO: SARA MEDIALDEA González, Sevilla, De la Vega, Ruiz- Gallardón, Zapatero y Jiménez, ayer que juntos representan a un 80 por ciento de los españoles Recordó que a la Ley le falta un sistema de financiación, pero confía en que se solucionará con la prometida nueva Ley de Haciendas Locales ERNESTO AGUDO EL AUTÉNTICO CANDIDATO JUAN M. GASTACA Desaires Por no faltar, ni siquiera faltaron los desaires: Esperanza Aguirre, presidenta regional, no acudió al acto por un problema de agenda, y su vicepresidente, Ignacio González se quejó de haber sido preterido en el acto, de no poder tomar la palabra en el mismo, y de la campaña promocional del partido en el gobierno en Madrid: lleva tres vídeos en una semana, dentro de la Agenda de fotos para 2006 que quiere hacerse Zapatero dijo. González acusó al Ejecutivo nacional de practicar una política de confrontación permanente con la Comunidad de Madrid por ser del PP Defendió la Ley de Capitalidad aunque le pareció corta por faltarle la financiación, y alabó el centro por la cultura de la paz anunciado, aunque sugirió: Mejor que no paralice infraestructuras necesarias, como la R- 1 o la M- 50 El secretario general de los socialistas madrileños, Rafael Simancas, fue muy crítico con la ausencia de Aguirre: Ha subrayado su desprecio a los ciudadanos de Madrid Desde IU, que no han firmado el acuerdo sobre la Ley, sus portavoces local y regional, Inés Sabanés y Fernando Marín, creen que la norma obedece más a un juego de equilibrios de poder que a los intereses y las necesidades reales de los ciudadanos os socialistas madrileños han visto resuelta sin proponérselo la duda que les atormentaba: Zapatero será su doble candidato al Ayuntamiento y a la Comunidad de Madrid en 2007. A la vista del desolador panorama socialista que supone encontrarse todavía hoy en Ferraz sin un cabeza de cartel capaz siquiera de restarle cuatro votos a Gallardón y de la inanición electoral que en todas las encuestas refleja Simancas, al presidente le ha servido adornarse de cuatro vídeos para proclamar que será él quien dé la batalla por Madrid. Y es que Zapatero necesitaba la foto de ayer en Moncloa. Mucho más que la de Campamento. Por eso Esperanza Aguirre contraprogramó con Móstoles. El alcalde estaba abocado a la cita después de abanderar la reclamación de una ley que, sin embargo, lleva trampa porque no sacia las apetencias: llega sin el dinero suficiente. Tampoco le quitará el sueño al presidente. Ayer prometió un futuro Guggenheim para la paz y no comprometió su financiación. Empieza la campaña. L El salón de tapices del Palacio de la Moncloa había sido reconvertido para la ocasión: luces moradas recibían a los invitados, llegados algunos del mundo del arte- -el decano de los arquitectos madrileños, Ricardo Aroca, el director de orquesta Luis Cobos, manchego- otros del de la moda- -el vasco- gallego Modesto Lomba, el bonaerense Roberto Torreta, el madrileño Jesús del Pozo- de la farándula- -la sevillana Pilar Bardem, el bonaerense Jorge Bosso- del deporte y el negocio- -el madrileño Florentino Pérez, Enrique Cerezo o el gallego Fernando Fernández Tapias- o de los sindicatos- -José Ricardo Martínez (UGT) o Javier López (CC. OO. Todos juntos y en armonía. Y es que, como dijo el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, Madrid es de todos; lo dice un valenciano La celebración lo merecía: la elaboración de una Ley Especial para Madrid se esperaba desde hace más de 22 años; el texto, muchas veces iniciado en su redacción y negociación, nunca había conseguido verse rematado, hasta ahora. Los invitados se sentaban en la gran sala, junto a una representación política extensa: al presidente Rodríguez Zapatero le acompañaba su esposa, Sonsoles Espinosa; la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega; el delegado del Gobierno en Madrid, Constantino Méndez; el vicepresidente regional, Ignacio González; el secretario de los socialistas madrileños, Rafael Simancas, la portavoz municipal del PSOE, Trinidad Jiménez, y la práctica totalidad de los concejales de gobierno en Madrid- -Manuel Cobo, Juan Bravo, Pilar Martínez, Paz González, Pedro Calvo- y los del PSOE. Las ausencias notables eran tres: Esperanza Aguirre- -tenía una cita de partido con Rajoy en Móstoles- Ana Botella y la representación de Izquierda Unida, que se ha autoexcluido del acto y de la Ley por no considerarla adecuada, aunque ha prometido trabajar con ella a fondo en el periodo de tramitación parlamentaria que comienza ahora. De cine Durante la espera, una pantalla mostraba escenas de películas en las que Madrid había sido protagonista o escenario: Las bicicletas son para el verano Abre los ojos o La ley del deseo entre ellas. Después, las luces del techo pasaron del morado al rosa, coincidiendo con la entrada del presidente y el resto de representantes políticos. Iniciaba el acto un espectacular vídeo sobre la ciudad, en el que no faltó la Puerta del Sol, Cibeles, la Puerta de Alcalá, las torres KIO, los museos de Madrid, el Bernabéu, Neptuno, el Metro, el aeropuerto, Mercamadrid, el Banco de España, el Viaducto, la bandera de España de la plaza de Colón, el Rey Juan Carlos, el Rastro, El Retiro o la plaza de toros de las Ventas. La prodigiosa dicción de José Luis Gómez, director del teatro de La Abadía, se encargó de abrir el turno de palabras, y también de hacer una pausa previa al discurso presidencial. Para ello, eligió textos sobre la Villa de Antonio Machado, en especial su conocido Madrid, Madrid, ¡qué bien tu nombre suena, rompeolas de todas las Españas! Discurso en clave nacional Ruiz- Gallardón eligió para la jornada la corbata roja de las grandes ocasiones- -solía lucirla en los actos de promoción olímpica de Madrid- y también pronunció un discurso de profundo calado nacional, redondeado con brillantez. El concejal de Hacienda Juan Bravo, padre espiritual de la Ley y de su negociación, estaba razonablemente satisfecho con el resultado; y el vicepresidente regional Ignacio González, ya que no pudo hablar, decidió hacerse oír... ante la prensa. Se quejó incluso del sitio que ocupó en la sala: en la segunda fila, tras el presidente y el alcalde, pero junto al delegado del Gobierno. Al otro lado del salón, pero en primera línea, estaba Simancas. Había mucha curiosidad por saber algo sobre ese Guggenheim para la paz que acababa de anunciar el presidente Rodríguez Zapatero, Pero nadie sabía nada: ni dónde, ni cuándo, ni cómo. José Luis Gómez, director del teatro de La Abadía, leyó textos sobre la capital escritos por Antonio Machado Una pantalla exhibía imágenes de películas que tenían a Madrid como escenario