Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
36 Madrid MIÉRCOLES 8 2 2006 ABC SE DICE SE COMENTA ANA BOTELLA, LA AUSENTE Mucho la buscaban, pero nadie la encontró: la concejal de Servicios Sociales del Ayuntamiento Ana Botella no se dejó ver ayer por el Palacio de la Moncloa, durante el acto en que el presidente del Gobierno y el alcalde de Madrid presentaban la Ley de Capitalidad, la primera que consigue la ciudad en democracia, y por la que llevaba esperando más de veinte años. Decían los más deslenguados que a la concejal, habitante del Palacio cuando vivía allí con el ex presidente José María Aznar, le gusta jugar aquí con el equipo local, y no como visitante MADRID AL DÍA TODO FUE UN MALENTENDIDO Es la versión del PSOE: el sábado, en la inauguración de la terminal 4 de Barajas, Ruiz- Gallardón preguntaba al presidente Rodríguez Zapatero si iba a mantener el pressing sobre Madrid. Y de paso, se interesó por el la candidato a a la Alcaldía por este partido. Y el presidente bromeó hablándole de un rival de altura Dicen los socialistas que el contexto era una conversación informal, y que el comentario del presidente no iba más allá, pero que en el entorno del alcalde aprovecharon para contarlo y, con ello, intentar mover de la foto a Trinidad Jiménez. Si ellos lo dicen... RAZONABLEMENTE MANUEL MARÍA MESEGUER D LA OPINIÓN DEL LECTOR Pueden dirigir sus cartas a esta sección: Correo: C Juan Ignacio Luca de Tena, 7. 28027 Madrid Fax: 917 424 104. Correo electrónico: madrid abc. es Aparcamiento ¿Para cuándo algún medio de comunicación que trate sobre el tema del aparcamiento tras las últimas genialidades En mi empresa, una gran empresa, no todos tenemos plaza de garaje y cuando implanten en todo Madrid el no poder llevar el coche nos va a afectar especialmente a las trabajadoras a tiempo completo, es decir, las que trabajamos fuera y dentro de casa porque se nos pone casi imposible el coordinar el poco tiempo del que disponemos. ¿Cómo vamos a conciliar las madres trabajadoras nuestra vida laboral y familiar si no podemos llevar el coche al trabajo? Queremos una solución. No nos negamos a pagar, pero que nos dejen sacar una tarjeta de aparcamiento para el barrio en el que trabajamos para que así podamos seguir llevando los niños al colegio, llegar a tiempo al tra- FABIAN SIMON Colillas en la calle. Desde que entró en vigor la Ley del tabaco he notado un aumento sustancial de las colillas en la calle. Supongo que no será igual en todas las zonas, pero en cualquier caso el va en detrimento de la imagen de la ciudad. ¿No hay forma de tomar medidas desde el Ayuntamiento para, al menos, frenar este comportamiento incívico? Rosa Guillén bajo, salir como posesas del trabajo para ir a recogerlos y después de dejarlos en las actividades extraescolares, hacer la compra, etc. No puedo imaginar si todas las madres vamos en el autobús con los niños y la compra... Parece que nuestro tiempo no vale nada y el ir en transporte público nos puede llevar a estar unas 2 horas mas al día fuera de casa mientras que ahora con nuestro coche particular ahorramos mucho tiempo. No veo que ningún medio de comunicación toque este tema y me parece vital. Teníamos una ciudad maravillosa donde cabíamos todos, inclusive los coches. Ahora estamos todos crispados y resulta insoportable tanta tensión. En mi empresa no hablamos de otra cosa. Estamos en el centro y aseguro que las calles que son de pago están vacías y la parte que hasta ahora es gratis está hasta la bandera Berta Cotroneo Díaz del Río DIMES Y DIRETES PISOS PATERA N nada. Es más, nos horroriza ver o se sabe cuántos hay en imágenes de subsaharianos haMadrid, pero sí que ya cinados en unas cáscaras de no hay barrio que no nuez infames, pero no se totenga alguno. Los pisos pateman medidas cuando ese misra no son ningún secreto. Tiemo cuadro se desarrolla tras la nen dirección postal; se sabe clandestinidad de cuatro pareexactamente dónde se repite des. Es increíble. una situación similar a la que ELY DEL VALLE Los pisos patera, por si alse vivía en las cantinas de los guien no se ha enterado todabarcos esclavistas hace cienvía, hacen daño a todo y a toto veinte años. Y, a pesar de dos: a la ética y a la estética; a quienes eso, nadie hace nada. Es vergonzoso malviven en ellos y a sus vecinos, que todavía no haya una normativa que además de tener que soportar los que fije el ratio máximo de inquilinos ruidos, olores y demás molestias, ven por metro cuadrado y que obligue a cómo sus ahorros, invertidos en el piinspecciones de habitabilidad en las so, se devalúan de manera fulminanviviendas de alquiler. En este país, te. nos ha costado mucho superar la miBien es cierto que hay quien vive seria generalizada y sin embargo, veestupendamente de la explotación de mos, cómo nuevos focos se instalan estos tugurios; hay quien los utiliza entre nosotros, y seguimos sin hacer para expulsar al resto de inquilinos del edificio y especular con él después, y caseros que, sabiendo lo que pasa en el piso que han alquilado, prefieren hacerse los locos para poder seguir poniendo el cazo todos los meses sin importarles convertirse en cómplices, casi en verdugos, de los dramas que se desarrollan en sus almacenes humanos: nos guste o no, somos animales y como tal, la agresividad aflora cuando nos ocupan nuestro espacio vital. Si lo que se pretende es beneficiar a estos elementos, me callo, pero espero fervientemente que no sea el caso y que la pasividad de quienes deberían arremangarse y cocinar una normativa adecuada, se deba solamente a que, en este tema como en otros, el fenómeno de la inmigración nos ha pillado con el culo al aire. Ojalá que el remedio no llegue, como casi siempre, cuando lo tengamos quemado por el sol, porque entonces la subida de pantalones se convertirá en un acto complicado además de doloroso. Periodista e esta manera, razonablemente, calificó la ministra de Fomento el funcionamiento de las primeras jornadas de la faraónica terminal cuatro del aeropuerto de Barajas. Y claro que funciona razonablemente: no hay noticias de batallas campales, ni pasquines con demanda de busca y captura de pasajeros perdidos; los únicos pasquines se refiere a la demanda de un convenio justo para los trabajadores de Iberia. Pero si usted duda de acertar con su coche con la nueva terminal y desconfía del trasporte colectivo sepa que el viaje de ida y vuelta en taxi a la T 4 (allá lejos) le sale por cerca de 50 euros, más del doble de ese vuelo a Berlín que andan publicitando. Una vez allí, bajo las airosas alas de las gaviotas que recuerda el techo de los edificios, creerá encontrarse ante un paisaje de granja o en un pasaje bíblico, según tenga usted el día. Recordará la granja al ver a todos los pasajeros como patos amarillos recién nacidos en busca de la mamá pata, vestida en este caso con chaqueta verde. O puede que recuerde también el pasaje del Valle de Josafat, allá adonde irán los justos y los réprobos el día del Juicio Final a ver a qué lado de los chaquetas verdes los colocan. Es muy probable que cuando llegue ese momento final le venga a usted a la memoria la ansiosa expresión de los rostros de los usuarios de la T 4 de Barajas. Evocaciones al margen, cuanto sigue después es cuestión de paciencia. Si un familiar aterriza finalmente a las 15,30, cuatro horas después del horario previsto, no se apresure demasiado porque por despacio que lo haga, siempre llegará antes que las maletas del viajero. Así que su familiar aparecerá por las puertas de la sala 11 justamente dos horas después de haber aterrizado. Si entretanto desea saber si el vuelo se encuentra en tierra o está demorado, deberá dirigirse a un chaqueta verde porque los paneles indicadores rozan el absurdo: sólo muestran el número de vuelo, la compañía y su procedencia, sin alusión alguna a la hora de llegada. En fin que tan pronto pase el tiempo, se hayan subsanado los fallos y el Metro llegue a la T 4 (un par de años de nada) nadie recordará los avatares de los primeros días en los que una obra civil de tal envergadura funcionó razonablemente.