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ABC MARTES 7 2 2006 Cultura 61 TEATRO La extraña pareja Autor: Neil Simon. Dirección: Juan José Afonso. Escenografía: Eugenio Muñoz. Vestuario: Pedro del Hierro. Iluminación: Rafael Mojas. Int. Joaquín Kremel, Pedro Osinaga, Fernando Lage, Antonio Cifo, José Luis Santar, Julia Torres y Lola Velacoracho. Lugar: Teatro Príncipe Gran Vía. Madrid. El cine español arrasa en los premios que otorgan los cronistas de Nueva York ABC NUEVA YORK. El realizador gallego Juan Pinzas, considerado el principal representante español del movimiento Dogma, ha recibido el premio extraordinario de la Asociación de Cronistas de Espectáculos de Nueva York (ACE) que nunca hasta ahora había recaído en un español, informa Efe. La asociación ha valorado la trayectoria cinematográfica del director en Estados Unidos, donde sus dos últimos largos, Días de boda (2002) y El desenlace (2005) han conseguido premios en muestras como el Festival de Cine Latino de Nueva York. Con Era outra vez (Érase otra vez) Pinzás se convirtió en el año 2000 en el primer realizador español en dirigir una película según los postulados del movimiento Dogma, creado en 1995 por los directores daneses Lars Von Trier y Thomas Vinterberg. También el protagonista de El desenlace José Sancho, ha conseguido el premio de la ACE a la mejor interpretación masculina. Obaba de Montxo Armendáriz, ha sido galardonado como mejor largometraje, mientras que Pilar López de Ayala recibió el premio a la mejor actriz por su trabajo en este filme. Además, Benito Zambrano obtuvo el premio de la ACE al mejor director por su última película, Habana Blues La Asociación de Cronistas de Espectáculos de Nueva York está integrada por periodistas de origen latinoamericano. LA ENTRAÑABLE PAREJA J. I. G. G. U no de los más curiosos y gratificantes atractivos del teatro es descubrir nuevos matices o facetas en obras conocidas, ver cómo un director, un actor, un montaje añaden vigor nuevo a viejos argumentos. La extraña pareja de Neil Simon es probablemente la obra más conocida del popular autor estadounidense, gran urdidor de comedias y uno de los mejores dialoguistas del teatro de nuestros días. La película de Gene Saks, protagonizada en 1968 por Jack Lemmon y Walter Matthau, y la serie de televisión de los 70, con Tony Randall y Jack Klugman al frente del reparto, han tenido bastante que ver en la masiva difusión de las peripecias de los dos divorciados que comparten piso: uno, Óscar, el dueño de la vivienda, desordenado, derrochón y simpático, y el otro, Félix, hipocondríaco, obsesionado hasta la neurosis por el orden y la limpieza, e incapaz de superar su separación matrimonial. Una contraposición de caracteres de la que Simon supo extraer un extraordinario partido cómico. Se representa en el teatro Príncipe Gran Vía un aseado montaje, limpio y directo, de La extraña pareja -convertida a estas alturas ya en entrañable- -dirigido por Juan José Afonso. Un montaje cuajado de momentos muy divertidos, en el que los perfiles de los personajes se han españolizado ligeramente y en el que, sin desmerecer el buen trabajo de todo el reparto y la estupenda encarnación que de Óscar hace Pedro Osinaga, en un papel que le cae como un guante, el punto y aparte de la función lo pone Joaquín Kremel. Asegura Simon- -la cita figura en el programa de mano- -que la vida es triste y divertida a la vez y en esa onda, situado en el gozne que articula lo trágico y cómico, caminando sobre el difícil filo que denominamos tragicomedia, construye Kremel su personaje con un impresionante repertorio de matices. Su Félix, ridículo y humano, doliente y descacharrante, en el que es perceptible algún eco muy bien digerido de los códigos autoirónicos acuñados por ese otro gran maestro de lo suyo que es Arturo Fernández, es ese curioso y gratificante atractivo nuevo que vivifica esta conocida comedia. Aitana Sánchez Gijón y Vargas Llosa, en un momento del espectáculo EFE TEATRO La verdad de las mentiras Relatos de Francisco Ayala, William Faulkner, Juan Rulfo, Juan Carlos Onetti y Jorge Luis Borges. Dirección: Joan Ollé. Iluminación: Lionel Spicher. Música: Toti Soler. Fotografía: Chema Madoz. Intérpretes: Mario Vargas Llosa y Aitana Sánchez- Gijón. Lugar: Teatro Español LO MEJOR ESTÁ EN LOS LIBROS JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN nas de los relatos que conforman el montaje, Vargas Llosa realiza una excursión- -así la llama- -por ese territorio de mentiras tan llenas de verdad y tan necesarias que llamamos literatura. Lo auxilia en el viaje la bella actriz Aitana Sánchez- Gijón, que ejerce el papel de contrapunto dialogador en la lectura de los relatos elegidos, resumidos a veces por el escritor, iluminados por un leve pespunte analítico. Matices fantásticos Diálogo entre el amor y un viejo de Francisco Ayala; Una rosa para Emily de William Faulkner; ¡Diles que no me maten! de Juan Rulfo, El infierno tan temido de Juan Caros Onetti, y El alpeh de Jorge Luis Borges son los puertos del oceáno de textos nutricios por el que los dos lectores se aventuran. Referencias reales acariciadas por matices fantásticos, como el madrileño parque de El Retiro o la ciudad de Buenos Aires, se alternan con los confines fantásticos y muy reales del condado de Yoknapatawpha, Comala y Santa María, en un paseo pausado, salpicado de momentos divertidos y otros tenazmente reacios a la amenidad escénica, que, como proclama el escritor, demuestra que, efectivamente, lo mejor está en los libros. a lectura extiende inagotablemente los márgenes de nuestra experiencia vital, amplía nuestra vida hacia otros mundos y otras épocas, nos forma y nos conmueve. Mario Vargas Llosa proclamó en su libro La verdad de las mentiras (2002) su pasión de lector en un ameno viaje ensayístico por algunas de las obras que más le gustan de la literatura universal del siglo pasado. Tras una primera experiencia escénica satisfactoria en Barcelona con motivo del Año del Libro, el escritor ha traído a Madrid su reivindicación del placer de la lectura en una suerte de híbrido entre charla, mañas de cuentacuentos y repaso de páginas que tal vez resulte osado llamar espectáculo. Con una muy ligera estructura dramática que firma Juan Ollé, un par de sillones y una mesa baja, un atril y una pantalla donde se proyectan las originales e inquietantes creaciones librescas de Chema Madoz y las pági- L Paseo pausado, salpicado de momentos divertidos y otros tenazmente reacios a la amenidad escénica