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ABC LUNES 6 2 2006 Deportes 91 PRIMERA DIVISIÓN Primera victoria del Celta en Santander en la División de honor RACING CELTA 0 1 Racing (4- 4- 2) Aouate; Pinillos, Oriol, Alfaro, Neru; Damiá, Antonio Tomás (Casquero, m. 75) Matabuena, Jonatan (Serrano, m. 65) Antoñito y Pinilla (Juanjo, m. 65) Celta (4- 1- 4- 1) Pinto; Ángel, Sergio, Lequi, José Enrique; Oubiña; Núñez (Contreras, m. 70) Jorge (Perera, m. 57) Canobbio, Silva; y Guerrero. Árbitro Eduardo Iturralde González. Mostró tarjeta amarilla a Antoñito, Oriol, Jonathan, Matabuena, Antonio Tomás, Sergio y Lequi. El gol 0- 1, m. 89: Perera. Belenguer cabecea un balón en presencia de Aloisi EFE El Getafe manda y el Alavés acierta Güiza salvó un punto para el equipo madrileño, que dominó siempre y se topó con un rival que contragolpeó cuatro veces y marcó dos goles GETAFE ALAVÉS 2 2 timos segundos, descubrió un poquito de justicia con la obtención de un empate que parecía imposible. Había fallado una ocasión de oro un minuto antes, en un cabezazo sin oposición. Sesenta segundos después, hizo lo más difícil, en una volea que entró llorando... de alegría. Para Güiza y para los hombres de Schuster, que remataron catorce veces a puerta y se estrellaron con el guardameta visitante y con un Sarriegui excepcional en la destrucción. lón, lo marearon en el área enemiga, sin que Güiza ni Riki apretaran bien el gatillo. El jerezano ejecutó tres remates peligrosos que Costanzo anuló. Lo mismo le sucedió al madrileño en un testarazo con visos de celebración. Así pasaron los minutos. Incluso más de una hora. Si el partido era getafense en el césped, el marcador expresaba un equilibrio absoluto. Rivas robaba los balones y todos buscaban a los dos delanteros. Pernía la tercera vía atacante. Disparó en siete oportunidades, Nada. No había destellos. Y sucedió lo temido. El Alavés sorprendió en su cuarto contragolpe del encuentro, en su segundo tiro a portería. Astudillo calculó su pase desde la derecha y Bodipo controló la pelota para cruzar un remate colocado que desbordó a Calatayud. Fiel a su espíritu, Schuster sentó a Matellán y a Redondo y sacó a dos delanteros, Paunovic y Pachón. Fueron los peores momentos locales. Había mucho atacante, poco constructor y demasiadas prisas. Hasta que Pernía y Riki trajeron un poco de serenidad. Con el rival encerrado, el argentino midió sus centros en busca de ese tanto salvador. El madrileño optó por solventar el problema con un jugadón individual, el que Güiza desperdició en ese cabezazo a la grada, al filo de la hora. En la acción siguiente, sí acertó. Recuperó un punto. Y su equipo aprendió otra lección. Getafe (4- 2- 3- 1) Calatayud; Contra, Belenguer, Matellán (Paunovic, m. 78) Pernía; Celestini (V. Dorado, m. 45) Rivas; Redondo (Pachón, m. 78) Riki, Gavilán; y Güiza. Alavés (4- 2- 3- 1) Costanzo; Edu Alonso, Sarriegi, Pellegrino, Coromina; Astudillo, Carpintero; Jandro (De Lucas, m. 59) Bodipo (Arthuro, m. 84) Nené; y Aloisi (Lacen, m. 69) Árbitro Medina Cantalejo. Amonestó a Pellegrino, Güiza, Matellán y Coromina. Goles 1- 0, m. 3: Pernía, de penalti. 1- 1, m. 11: Aloisi. 1- 2, m. 75: Bodipo. 2- 2, m. 90: Güiza. Costanzo anula el acoso local El partido fue el clásico ejemplo que un entrenador graba en video para aleccionar a sus muchachos. El dominio alimenta la confianza y si no se marcan las diferencias al final se paga la factura de la luz (ofensiva) apagada. Y eso que el Getafe encendió la luz por un instante en un penalti cometido por Pellegrino sobre el protagonista del duelo, Güiza. Medina Cantalejo vio el agarrón y Pernía tradujo la pena máxima en felicidad total. El conjunto azul se hizo dueño del campo desde ese momento. Pero los pupilos de Oliva, presionados por el diablo de Segunda, demostraron que viven su mejor momento de la temporada. En la primera incursión alavesista, Aloisi consumó la igualada al cabecear un centro medido de Edu Alonso. El Getafe estaba advertido. Una cosa es marear la perdiz y otra cazarla. En efecto, los caseros tuvieron el ba- TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN MADRID. Es una historia muy antigua, que nació hace más de cien años, como niña gemela del fútbol. Es la grandeza y la maldición de este deporte. Un equipo puede jugar bien, puede dominar, puede apabullar, pero la única justicia es el gol. El Getafe y el Alavés actualizaron esa realidad legendaria. El conjunto madrileño constató que de nada vale mandar si no se acierta en el remate. El vitoriano comprobó que una buena defensa puede dar resultado si se ataca dos veces y se consiguen dos tantos. Los aficionados locales volvieron a sufrir esa vieja verdad del mundo del balón. Menos mal que Güiza, en los úl- ELOY F. ARGOS SANTANDER. A la vigésima segunda fue la vencida. El Celta nunca había ganado en Santander en las veintiuna visitas que había realizado en Primera división- -sí lo había hecho en Segunda- -y ayer rompió esa estadística. Lo consiguió gracias a un tanto de Perera, al final del partido, que significó mucho premio para los méritos del conjunto pontevedrés. El Racing dominó durante más de una hora de partido y se vio perjudicado por otra polémica arbitral. A instancias de un juez asistente, el colegiado Iturralde González anuló un gol reglamentario a Antoñito, que paró con el pecho un balón y acertó en su disparo posterior. El árbitro ayudante consideró que el delantero había controlado la pelota con una mano y anuló la jugada. Sucedió a los 24 minutos. Antes de este fallo, el conjunto local ya había llegado con claridad y facilidad a la portería de Pinto, que a los cuatro minutos se encontró un cabezazo a bocajarro de Pinilla. Posteriormente, Damiá erró, solo, en un disparo franco para marcar. Era mejor el once de Preciado, que obligó al Celta a defenderse y a intentar en muy pocas ocasiones el contragolpe. Pinto detuvo una falta lanzada magníficamente por Neru. Otro libre directo, ejecutado por Jonatan, rozó el larguero. El dominio absoluto del equipo cántabro no encontraba galardón. En busca de él, Preciado dio entrada a Serrano y Juanjo. Sin embargo, el Racing perdió el mando. El encuentro se equilibró y los visitantes comenzaron a realizar contraataques. Si Antoñito no llegó a remachar un balón que se paseó buscando el goleador, acto seguido fue Aouate, en la portería contraria, el que robó una oportunidad a Silva. Faltaban un minuto de juego cuando Cannobio dio el centro para que Perera se llevara el triunfo. Es el fútbol.