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ABC LUNES 6 2 2006 61 FIRMAS EN ABC BASILIO RODRÍGUEZ CAÑADA ESCRITOR Y PRESIDENTE DEL PEN CLUB ESPAÑOL CULTURAS DEL MEDITERRÁNEO: CONFLICTO Y DIÁLOGO Nos encontramos en una situación geográfica estratégica y privilegiada, que nos convierte en puente... de una sociedad que no les puede volver la cara. Asimismo, estos hijos del desarraigo también tienen la obligación de conocer y respetar el contexto cultural y social del que desean formar parte. Los flujos migratorios masivos son un fenómeno relativamente reciente en la cuenca mediterránea, aunque con numerosos precedentes en la Historia, y es preciso establecer nuevos estilos y maneras de comunicarse en una sociedad multicultural y plurilingüe. Y a pesar de que a todos nos atañe la responsabilidad de conseguir estos fines, la escuela y la universidad tendrán una importancia primordial en el desarrollo y aplicación de nuevas pautas de convivencia y de comunicación inter e intraculturales. El PEN Club Internacional, sociedad mundial de escritores que reúne en su seno a más de quince mil poetas, ensayistas, narradores, periodistas y editores, tiene como principal objetivo promover C OMO profesor de Comunicación Oral y Escrita, procuro transmitir a mis alumnos universitarios el firme convencimiento de que intentar establecer todas las vías de comunicación posibles facilita siempre la resolución de conflictos y nos permite conocer mejor la naturaleza de los mismos. En los últimos tiempos existe un marcado interés, por parte de algunos ideólogos, en establecer una barrera infranqueable en el espacio mediterráneo, que divida el sur musulmán o islámico (olvidando quizá que también existe un sur animista que fluye imparable hacia nuestro enclave cultural y geográfico) y el norte europeo cristiano. ¡Como si pu- diésemos hablar de mundos o espacios estancos! El entendimiento y la convivencia es una necesidad imperiosa, porque el sur ya se encuentra también en el norte, al igual que el norte tiene una presencia y un peso tal en el sur que condiciona su modus vivendi. En Madrid, la segunda lengua más hablada es el árabe. En Barcelona, la tercera, tras el castellano y el catalán. En todas las demás ciudades, y hasta en nuestras más pequeñas poblaciones, la presencia del magrebí, del subsahariano o del eslavo, entre otros, es fácilmente constatable. Por tanto, tenemos la necesidad de conocerles y la obligación moral de hacerles copartícipes JORGE DE ARCO ESCRITOR POETAS DE MUERTE TEMPRANA ASTA el idílico Barranco del Poqueira- -ese impecable rincón andaluz excavado en lo más profundo de la alpujarra granadina- llevé conmigo para unos días de propicio sosiego, la antología poética de Jerzy Liebert, que Adonais ha publicado recientemente. Anna Sobieska y Antonio Benítez Burraco han seleccionado y traducido la obra de este singular poeta polaco (1904- 1931) que goza de numerosos seguidores en su país y cuyos versos, reeditados con asiduidad, mantienen una notable vigencia. Su delicada salud- -migrañas, anginas y una irreversible tuberculosis- -no debilitó su alma pertinaz e impetuosa. Integrado en El Círculo -cenáculo literario que defendía intereses comunes basados en la doctrina social de la Iglesia Católica- deudor y traductor de la poesía rusa, dotado de una personalidad humana y artística admirable, autor, en suma, de honda pureza y emotiva espiritualidad, alcanzó a pergeñar tres libros, -el último, El arrullo de los abetos, editado de forma póstuma- La poesía de Liebert representa una aproximación a la sempiterna cuestión del sentido de la existencia humana, puesto que su objetivo fundamental consiste en tratar de trascender la muerte... anotan en su clarificador liminar los compiladores. Sus versos ratifican tal aserto, sobre todo, su primer H poemario La otra patria, escrito con tan solo veintiún años. Me sorprendió su juvenil rotundidad, su preclara certidumbre, la inquietante evidencia de que tras este mundo, nos aguarda otro imperecedero: Siento que más allá de los mundos, por encima de la Vía Láctea, sobre el azul que con la mañana hacia el pálido disco sopla, existe una patria que aquí abajo anhelo y por la que aquí abajo lucho, con una tristeza que crece en el alma y con un amor que es eterno La pronta desaparición de Liebert, trajo a mi memoria los nombres de muy distintos poetas que encontraron también la muerte a muy temprana edad. Y al volver sobre sus textos, no he hallado la referida e infinita convicción de Liebert sobre el más allá, ni la encendida defensa que el jovencísimo polaco realizase en pro de la conciencia vital del hombre. Pero en este tristeado recuento de malogrados escritores, sí he comprobado- -no sin cierta turbación- su deseo de haber querido alentar en la tierra más tiempo del que en realidad les fuera otorgado; pues no parece que en sus almas anidara el confiado anhelo de esa otra patria, de ese país celestial al que Liebert aspirara con tanta certeza. Poetas éstos, que tan sólo tuvieron ocasión de rozar la vida, de arañar con sus versos instantes de un gozo terrenal y por tanto pasajero. Valgan los ejemplos del francés Emmanuel Signoret (1872- 1899) No quiero morir, la vida es dulce y grande. He visto en el almendro verdecer la almendra joven y a los frutos del durazno como senos hincharse del catalán Jorge Folch (1926- 1947) Atardece El sentimiento se agita, se desborda... Quisiera detener este momento; mi corazón lo pide para vivir de nuevo del ecuatoriano David Ledesma (1934- 1961) Adoro las inmensas bocas frescas que se abren al impulso de la risa. Y la música adoro. Y la alegría. Y las cosas más limpias de los seres del checo Václav Hrabè (1940- 1965) El amor es como un lucero flotante en el negro firmamento Nuestra vida como una vela arde y los muertos no pueden amar del coreano Ki Hyoungdo (1960- 1989) Aunque he vivido cambiando de lugar nunca pensé en la muerte. Mi experiencia se limita al nacimiento el futuro es mi pasado; por ello existo del canario José Cornelio González (1976- 1995) Sé que esto que escribo pasará. Que yo existo y en un futuro no lo haré Sé que todo es- -será- -igual lo sé... Pero todavía vivo. No importa más Hechicerías, el segundo poemario de Jerzy Liebert, se editó en 1925. En su poema Dolor ante lucem escribe: Anhelando la muerte, ya no espero nada He conocido la angustia y la esperanza de la muerte ¿Hubieran preferido los poetas mencionados haber aguardado con tan sobria y resignada esperanza la animosa promesa de ver la luz lejos de su única realidad? Tal vez sí. Pues aunque fuera desde un terreno más bélico que lírico, ya apuntó Charles de Gaulle tiempo atrás: El fin de la esperanza es el comienzo de la muerte la cooperación intelectual y la tolerancia mutua entre los escritores para realzar el papel relevante de la literatura como transmisora de la memoria tangible e intangible de los pueblos y así defenderla ante las vicisitudes de la sociedad contemporánea. Pero dado el hecho de que estos fines implican una colaboración internacional que no puede darse sin la necesaria libertad de expresión, es preciso luchar enérgicamente contra la censura política y trabajar con eficacia para defender los derechos de los creadores que caen víctimas de las torturas, de los encarcelamientos o de los asesinatos, propios de las tiranías y las dictaduras. Así pues, las distintas administraciones: central, autonómicas, locales, etc. al igual que las numerosas instituciones radicadas en nuestra sociedad, deben promover y organizar actividades que propicien el diálogo, el conocimiento y fortalecimiento de una identidad cultural común y el encuentro a través del arte, de la literatura y del análisis de los hechos sociales y científicos, en lugar de cerrar las puertas y las mentes subrayando elementos diferenciadores excluyentes, del tipo que fueren. Por otro lado, si la tolerancia consiste en el respeto y aprecio de las diferentes culturas, es fundamental acceder a los textos y obras referenciales de los distintos pueblos y facilitar el trasvase y difusión de dichas manifestaciones culturales. Nuestra experiencia en el mundo editorial nos confirma que sí existen numerosos lectores ávidos de novedosas propuestas de temas, autores y obras literarias, que les permitan conocer más en profundidad el espacio y el tiempo histórico que compartimos, en el que nos hallamos inmersos, y que nos marca nuevos horizontes artísticos y literarios, a los que nos conduce el mestizaje e interacción cultural que ya caracteriza la etapa histórica que estamos viviendo. Como creador, considero imprescindible el apoyo y solidaridad entre quienes tienen el poder de la palabra, legado que facilita la comunicación entre los pueblos así como el entendimiento y la concordia entre los hombres. En definitiva, entiendo la literatura como reto y compromiso que nos permita creer en un mundo mejor. Nos encontramos en una situación geográfica estratégica y privilegiada, que nos convierte, lo queramos o no, en frontera y en puente entre continentes, civilizaciones y culturas. Tenemos, por tanto, la obligación de preservar y seguir favoreciendo nuestro pluralismo y diversidad para poder acuñar las actuales señas de identidad culturales e históricas de la cuenca mediterránea, en general, y del iberoafroamericanismo, en el caso particular de España. Porque es menester abandonar el enfoque cerrado y endogámico que a menudo nos guía, para poder vislumbrar la difusión y trascendencia que nos ofrece el camino del diálogo en un marco internacional, más amplio y universalista, fuera de nuestro gueto mediterráneo. Sólo de esta manera, lograremos que el Mare Nostrum se torne en un contexto humano, civilizador y cultural que contribuya eficazmente a la tan propugnada Alianza de Civilizaciones. Que así sea.