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52 Sociedad LUNES 6 2 2006 ABC Medio Ambiente Científicos del CSIC estudiarán en los Andes la misteriosa extinción mundial de los anfibios Buscarán nuevas especies e indicios del mortal hongo que afecta a estos animales R. BARROSO MADRID. Ranas, sapos, salamandras y otros anfibios se están extinguiendo a un ritmo sin precedentes. El último estudio de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN) alertaba de que el 32 por ciento de las 5.743 especies de anfibios conocidas están globalmente amenazadas El 43,2 por ciento de las especies están en rece- Especie de Phrynopus de los Andes sión, el 7,6 presentan un rápido declive y un 21,1 por ciento parece que han desaparecido desde la década de los ochenta. En resumen: un tercio de los anfibios se encuentran en un proceso de precipitado declive, incluso entre aquellas especies que aún no han podido ser catalogadas por la ciencia. En esa búsqueda de nuevas especies, y para profundizar en el estudio de esta extinción mundial, un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) llegará hoy a la región de Puno, en los Andes, que comprende más de 200 kilómetros de cordillera, y donde hasta ahora sólo hay localizada una especie de anfibio. La investigación tiene un doble objetivo: inventariar la diversidad de la región y conseguir muestras para estudiar si los anfibios de la zona se encuentran afectados por hongos quitridios explica el director científico de la expedición, Ignacio de la Riva. Los investigadores han constatado que el calentamiento del planeta ha alterado la dinámica de una enfermedad mortal para los anfibios causada por un hongo que crece en su piel. En las regiones tropicales se está produciendo un aumento de la temperatura, que provoca una mayor nubosidad y que trae como consecuencia días más frescos y noches más cálidas. Unas condiciones (entre 17 y 27 grados de temperatura) que favorecen el desarrollo del hongo chytrid que invade la piel del anfibio provocándole la muerte. Reproducción acuática Todavía se desconoce cómo actúa este hongo. Todo apunta a que provoca la asfixia del animal al obturar la piel por la que respira, pero también es posible que desprenda sustancias tóxicas explica De la Riva. La enfermedad incide sobre todo en especies de montaña- -que viven entre los 1.000 y 2.000 metros y se reproducen en el agua- No obstante, el equipo del CSIC pondrá el acento en el estudio de las desconocidas ranas del género Phrynopus, presentes en los bosques de niebla y páramos húmedos, y que con una reproducción terrestre se encuentran libres de la enfermedad. Sería una sorpresa comprobar que estas ranas pudieran estar infectadas. De momento, es algo que no esperamos que ocurra señala el científico del CSIC. La enfermedad se ha extendido a todos los continentes pero afecta sobremanera a los países de América Latina. En Ecuador ya ha provocado la extinción de unas treinta o cuarenta especies. En España- -primer país de Europa donde fue localizada por primera vez esta enfermedad de los anfibios- -son las poblaciones de sapo partero de las lagunas de Peñalara las más afectadas. El problema reside en la enorme dispersión del hongo y en su rapidez de actuación. Hay especies que están desapareciendo y que aún siguen siendo desconocidas para la ciencia explica De la Riva. Durante una reciente reunión en Washington, investigadores de todo el mundo han apostado por un incremento de los fondos para llevar a cabo programas de reproducción en cautividad de las especies más amenazadas. Asimismo, insisten en la necesidad de que se incrementen las investigaciones sobre la biología del hongo.