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22 Nacional LUNES 6 2 2006 ABC Muchos clientes se equivocaron de terminal y perdieron viajes tras esperar los autobuses de conexión Los responsables del aeropuerto pidieron una vez más a los pasajeros que acudan con antelación a Barajas ción al cliente, la primera jornada del nuevo Barajas trajo un poco de todo. A las reclamaciones habituales por problemas de overbooking se sumaron decenas de quejas de pasajeros que perdieron sus vuelos o sus conexiones. Las razones de quedarse en tierra fueron de lo más variadas. Unos porque se acercaron a la T- 4 con el tiempo justo, un gran error si se tiene en cuenta que la nueva terminal no tiene ningún rodaje. Otros porque se quedaron atrapados en el interior de los aviones por problemas en las pasarelas de desembarque y perdieron así su oportunidad de conectar con otros vuelos. Las chinas que se encontraron los pasajeros también afectaron a otros servicios. En el aparcamiento, por ejemplo, no funcionó con normalidad el sistema de pago y, en los lavabos, gran parte de los inodoros de ambos edificios- -terminal y satélite- -quedaron inutilizados en cuestión de horas. La envergadura de las instalaciones hizo que muchos pasajeros se sintieran perdidos en su primer día en la T- 4 JAIME GARCÍA El caos y el desconcierto se adueñan de Barajas durante el estreno de la T- 4 Decenas de viajeros pierden su vuelo por problemas de acceso y facturación b Fomento y las aerolíneas recono- Comprensión los primeros días Pese a todo, tanto Fomento como las compañías aéreas hacían ayer una valoración positiva del primer día de funcionamiento de la T- 4. La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, que se acercó a media mañana a las instalaciones, calificó de razonablemente bueno el estreno del gran Barajas teniendo en cuenta la complejidad del operativo. Sin dejar de reconocer las incidencias, por las que pidió disculpas, se mostró convencida de que los fallos, cuando la terminal ya esté a pleno rendimiento, serán pura anécdota. A los pasajeros, eso sí, les pidió dos cosas: comprensión estos primeros días, y puntualidad, para no acudir a Barajas con el tiempo justo y encontrarse con un rosario de contratiempos. cen las incidencias pero consideran satisfactorio el estreno dada la complejidad del operativo. La terminal, para muchos, fue un laberinto SARAH ALLER MADRID. El estreno de la nueva terminal del aeropuerto madrileño de Barajas no fue ayer un camino de rosas. Pese a que la compañía Iberia, principal inquilina del nuevo edificio, se esforzó en animar el ambiente con una sucesión de espectáculos musicales y lúdicos, el interior de la inmensa T- 4 se convirtió para muchos en un laberinto sin salida en el que todas las ayudas fueron pocas. Pasajeros despistados que no encontraban su puerta de embarque, problemas esporádicos en los mostradores de facturación, clientes atrapados en las pasarelas que conducen a la terminal y un goteo incesante de viajeros reclamando información al personal dispuesto por AENA y las compañías aéreas. Después de años de obras, la T- 4 pasó su prueba de fuego, pero en muchos detalles lo hizo por los pelos. Las cancelaciones de vuelos, en esta ocasión, no fueron el mayor problema, al menos a la vista de los datos manejados por las aerolíneas. De las 645 operaciones que ayer estaban programadas desde las nuevas instalaciones, 500 pertenecían a Iberia y, según la compañía, ninguno de estos vuelos había sido cancelado a última hora de la tarde. Tampoco hubo retrasos, según las mismas fuentes, demasiado significativos. Autobuses desbordados Fueron, sin embargo, las dimensiones faraónicas de la T- 4 y sus difíciles conexiones con las antiguas terminales de Barajas las que provocaron muchas tensiones entre los pasajeros, que perdieron decenas de vuelos. Los autobuses lanzadera fletados por AENA para conectar todos los edificios de Barajas viajaron repletos durante toda la jornada y estuvieron a punto de colapsarse. El motivo, la falta de información de muchos clientes, que tuvieron que abandonar a la carrera las antiguas terminales cuando descubrieron que su vuelo salía desde la T- 4. En el área de facturación, el primer día también trajo problemas. Un fallo eléctrico dejó fuera de juego varios mostradores a primera hora de la mañana. El problema se solventó en apenas tres cuartos de hora, pero los pasajeros afectados empezaron a sentirse inmersos en una prueba de obstáculos. Para algunos, el principal escollo estuvo en los hipódromos de recogida de equipajes. Muchas maletas tardaron más de la cuenta en salir y las pantallas no siempre indicaban el vuelo de procedencia de los bultos. Mientras, en las oficinas de aten- Más información en páginas 32 a 37 Chaquetas verdes huelguistas y zancudos A la cita con la T- 4 no faltó nadie. Desde primera hora de la mañana, un buen puñado de pasajeros perdidos asomando por doquier se convirtió en paisaje habitual del nuevo Barajas. Deambulando por las instalaciones billete en mano, los clientes de la T- 4 se encontraron de bruces con el festival organizado por Iberia para animar la jornada, reducir cabreos y entretener al personal en la puesta de largo. La imagen, cuando menos, resultaba curiosa. Junto a las colas de embarque, con decenas de pasajeros aguardando pacientemente sus vuelos, se construyeron escenarios, se interpretaron coreografías y decenas de bailarines, mimos, zancudos y músicos hicieron lo propio para animar el ambiente en la terminal, ya de por sí bastante caldeado. Sus actuaciones, sin embargo, no fueron las únicas. Una charanga formada por empleados de Iberia en huelga decidió ensordecer a los clientes del edificio principal con sus reclamaciones. A golpe de trompeta, trombón y tambor, recorrieron insistentemente la T- 4 ante el pasmo de los pasajeros, que seguían en busca de su vuelo. Para ayudar entre tanto griterío estaban los chaquetas verdes empleados dispuestos por AENA para informar a los clientes a pie de terminal. Su labor no fue tramitar reclamaciones sino resolver dudas que, dadas las circunstancias, eran bastante más abundantes. Un centenar de ellos se desplegó por las inmediaciones de la T- 4 y, a media mañana, no daban abasto.