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4 Opinión LUNES 6 2 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil CAOS EN EL ESTRENO DE A fiesta que el Ministerio de Fomento había preparado para celebrar la puesta en marcha de la nueva terminal de Barajas tuvo un sabor amargo por los fallos y el desconcierto que padecieron los primeros usuarios de las instalaciones. Los graves problemas en la facturación y en el traslado de un edificio a otro la demora eterna a la hora de recoger el equipaje, así como que otros elementos clave se encontraran fuera de servicio convirtieron esta primera jornada en algo muy parecido al caos. Trastorno a los usuarios y proyeccción internacional de una mala imagen son el primer balance de la inauguración. La ministra Magdalena Álvarez hubo de pedir disculpas- -desde luego obligadas- -y comprensión, ésta sí fuera de sitio, pues se suponía que el retraso en el estreno era para garantizar que la entropía de ayer no ocurriese. Los ciudadanos, que pagan puntualmente sus impuestos, merecen que, pese a las innegables complicaciones del arranque, éste se produzca con una razonable eficacia y con el menor número de molestias para los clientes. Una inversión de ese porte (6.000 millones de euros) requiere unos protocolos de puesta en marcha acordes con la modernidad y el desarrollo alcanzados por España. O al menos, eso creíamos hasta el desbarajuste sin matices de ayer. BARAJAS L EL TRIPARTITO Y EL PSOE, HERIDOS D OS semanas después de su rocambolesco pacto con CiU para salvar un Estatuto catalán embarrancado por la contumacia errática de Maragall y el tripartito, el presidente Zapatero sigue viendo llover encuestas sobre el tejado de La Moncloa. Tras las publicadas por ABC y El País ayer fue el rotativo barcelonés La Vanguardia -con un sondeo elaborado por un antiguo asesor de Felipe González- -el encargado de remojar las expectativas gubernamentales de un panorama político más sereno. Los estudios de opinión continúan reflejando una profunda decepción sociológica sobre el manejo presidencial de la crisis catalana, que ha provocado una seria erosión en el crédito del Partido Socialista. Aunque Zapatero pueda vanagloriarse de una positiva acogida en el electorado de Cataluña, ni siquiera su pacto moderantista con el tardopujolismo ha serenado el malestar de una opinión pública ante la evidencia de los privilegios concedidos por el poder a las exigencias del lobby político catalán. El desgaste de la operación estatutaria ha provocado un sensible retroceso en la estima ciudadana del Gobierno, beneficiando a un PP que, sin crecer en expectativas de voto, se halla ligeramente por delante de los socialistas y deviene en claro beneficiario de los errores de su rival y de la alarma popular generada por la deriva fraccionaria del modelo territorial del Estado. Más allá, empero, de este coste electoral, el empeño estatutario de Zapatero conlleva otra factura política que los socialistas van a pagar en la misma Cataluña, al incidir de manera directa en la estructura de poder coaligado- -el Gobierno tripartido PSC- IV- ERC- -que ha sostenido no sólo la presidencia autonómica de Maragall, sino la primera mitad del mandato del propio jefe del Gobierno. El malestar de Esquerra Republicana ante el repentino cambio de alianza preferencial escenificado en la cumbre entre Zapatero y Artur Mas ha abierto una sensible y dolorosa herida en el tripartito catalán, que difícilmente cicatrizará sin cobrarse alguna víctima de relieve. Las advertencias formuladas ayer en Barcelona por Pasqual Maragall en presencia del presidente del Gobierno, reivindicando su autonomía para forjar alianzas al margen de la estrategia nacional del PSOE, no son sino la expresión del malestar que le ha ocasionado la maniobra de acer- camiento de La Moncloa hacia quienes representan nada menos que la oposición al tripartito. El presidente de la Generalitat se siente desautorizado y teme que el pacto de Zapatero con CiU no sólo acorte su presente mandato, sino que comprometa sus expectativas de renovarlo en el futuro. La contrariedad encelada de Carod- Rovira parece ir bastante más allá de una escenificación retórica. Y aunque los intereses clientelares de Esquerra le impidan abandonar el poder autonómico y dejar caer a Maragall sin hacerse daño a sí misma, es evidente que en el teatro de operaciones catalán se está diseñando ya el libreto de la próxima legislatura, cuyo telón habrá de descorrerse con toda probabilidad una temporada antes de lo previsto. Resulta obvio que un acuerdo con Convergencia i Unió es más tranquilizador para la opinión pública que la alianza previa con los poco recomendables socios de ERC. En ese sentido, siempre será preferible para los intereses nacionales un cierto anclaje en la relativa moderación que representa el partido de la burguesía nacionalista. Pero las maniobras de Rodríguez Zapatero revelan un sentido tacticista de la improvisación que no puede solventarse con el simple aplauso a su cintura política. El acuerdo de La Moncloa ha puesto de relieve la ausencia de un modelo y de una estrategia, reflejando la imagen de un presidente asfixiado por su propia imprudencia y que cambia de caballo en plena carrera para poder llegar, siquiera sin aliento, a la arbitraria meta que él mismo fijó en un mal cálculo de sus posibilidades. Zapatero ha salido a duras penas de su atolladero, pero el coste de su falta de responsabilidad deja pendientes numerosas facturas: una, colectiva, en forma de modelo territorial desequilibrado, financieramente antigualitario y constitucionalmente dudoso; y otra, interna, muy onerosa para los propios intereses socialistas, que dejan a Maragall en precario, comprometen los lazos de intereses entre PSC y PSOE- -ayer se encargó Montilla de ponerlo de manifiesto- -y retratan al presidente del Gobierno como un político indigno de confianza que somete sus alianzas a albures de conveniencia. La euforia por el éxito de su regate en corto la están rebajando unas tercas encuestas que indican que los ciudadanos no se conforman con maniobras para salir del paso cuando está en juego nada menos que la estructura del Estado. MEMORIA DE LAS VÍCTIMAS SOCIALISTAS ESDE Alfonso Guerra- de terrorismo, lo ideal es hacer mucho y hablar poco dijo- -hasta Enrique Múgica, hermano del homenajeado- el único diálogo posible con la banda asesina y su brazo político es el de la escoba con la basura señaló- la vieja guardia socialista rindió ayer tributo a Fernando Múgica, asesinado por ETA hace diez años. Fue su lápida, en el cementerio donostiarra de Polloe, la que ayer llenaron de flores y recuerdos sus compañeros de partido, reunidos en un acto que fue una demostración de compromiso, afecto y reconocimiento a todos aquellos que se quedaron por el camino, dirigentes y militantes socialistas como Buesa, Jáuregui, Lluch, Priede, Pagazaurtundua, Casas, abatidos por la banda etarra... Entre los asistentes, en segunda fila, también se encontraba Patxi López, actual secretario general del PSE y responsable del progresivo giro de su formación hacia el entorno nacionalista y las mesas de diálogo. La incertidumbre del camino emprendido por la dirección del socialismo vasco, dispuesto a dejar al margen de su iniciativa el sacrificio de todos los que cayeron por defender la integridad del discurso del PSOE, fue el telón de fondo en el que se desarrolló una ceremonia marcada por el dolor de las víctimas, pero también por el vértigo de la desmemoria. D SIRIA- IRÁN Y LA CARTA DE ZAPATERO NTEAYER en Damasco, ayer en Beirut. Dinamarca denunció ayer el papel que Siria está desempeñando en la crisisde las caricaturas y su función de catalizador de la ira enloquecida que casi ha reducido a cenizas varias legaciones diplomáticas occidentales. Llueve sobre mojado, pues aún no se ha apagado el escándalo de la más que probable intervención del régimen de Bashar al Assad en el asesinato del líder libanés Hariri. Así lo han denunciado ex colaboradores del presidente sirio, decidido a convertirse en un referente del hostigamiento a los intereses occidentales en la zona. No es extraño que, con la excusa de las caricaturas, el ámbito de influencia de Al Assad aparezca como el epicentro de los ataques a las embajadas. Parece clara la pinza establecida entre Teherán y Damasco, cuyos presidentes representan hoy la punta de lanza en el enfrentamiento a Occidente, justa a la que Ahmadineyad amenaza con presentarse con armas nucleares. La novedad es que ya no son EE. UU. e Israel los unívocos receptores de su hostilidad, sino que la fobia se extiende a Europa, envuel- A ta en el celofán de la guerra de religión. El problema es que el argumentode la libertad de expresión o de cualquier libertad al fin y al cabo, resulta incomprensible para quienes viven en estados donde los derechos humanos, o el Derecho al fin y al cabo, presentan una situación calamitosa debido al autocrático perfil desus dirigentes. Cada vez cobra más verosimilitud su catalogación como estados fallidos. Hoy, Zapatero y su homólogo turco, Tayip Erdogan, publican una carta conjunta en la que califican de inaceptables las caricaturas. En este contexto de violencia no parece muy sensato ni constructivo emprenderla contra las viñetas. Por ahora, parece que la visión musulmana tiene más peso que la de Zapatero en la Alianza de Civilizaciones. Hoy son unas caricaturas que al parecer no eran provocadoras hace cuatro meses, cuando se publicaron, y mañana será por otro motivo Más fuego. Mientras esto ocurra, será difícil que el mundo musulmán traslade la impresión de que existe un islam moderado, deglutido por la violencia antioccidental que estamos viendo en Damasco o Beirut.