Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 5 2 2006 91 Deportes Monólogo con goleada ENRIQUE ORTEGO MADRID. Dos no discuten si uno no quiere y dos equipos de fútbol no pueden disputar un partido si uno no está por la labor, bien porque no sabe o porque no puede. El Bernabéu vivió ayer un monólogo blanco. Y sonó bien. Bastante bien. Un paseo del Real Madrid que, posiblemente, no tendrá otro encuentro tan plácido en lo que resta de temporada. Hacía tiempo que no veía sobre un terreno de juego a un conjunto tan timorato, cobarde, endeble y entregado como este Español de Lotina. Hubiera debido ensañarse el equipo de López Caro aún más con su víctima- -en la segunda parte retiró el pie del acelerador y pese a rodo le pudo hacer un ocho- -para que los españolistas no olvidaran tan fácilmente el ridículo absoluto que hicieron en el coliseo madridista. María José Rienda suma el quinto triunfo en su palmarés y ya es segunda en la Copa del Mundo de gigante REAL MADRID ESPAÑOL 4 0 Cómodo triunfo de un Real Madrid en alza ante un Español timorato y exhibición técnica de Zidane y Beckham, que rivalizaron en lujos y recursos Real Madrid (4- 1- 4- 1) Casillas; Cicinho, Woodgate, Mejía, Roberto Carlos; Gravesen (Pablo García, m. 46) Beckham (Baptista, m. 80) Zidane, Guti (Cassano, m. 65) Robinho; y Ronaldo. Español (4- 2- 3- 1) Gorka; Sá, Jarqué, Moisés, D. García; E. Costa, Ito; Zabaleta (Luis García, m. 64) De la Peña (Domi, m. 58) Coro (Pandiani, m. 80) Tamudo. Árbitro Mejuto González (asturiano) Mostró tarjetas amarillas a Gravesen, Sá e Ito. Perdonó la segunda tarjeta a Gravesen Goles 1- 0, m. 13: Guti. 2- 0, m. 42: Zidane. 3- 0, m. 45: Ronaldo. 4- 0, m. 50: Zidane. Tres antes del descanso A falta de lucha, de tensión, algunos jugadores del Real Madrid aprovecharon la ocasión para demostrar sus exquisiteces técnicas y explotar su diccionario de recursos futbolísticos. Dos, especialmente, tiraron de repertorio. Beckham y Zidane. Cada uno a su estilo. El inglés, con sus maravillosos golpeos de balón, con sus cambios de orientación milimétricos y sus centros medidos que son medio gol, como el del primer tanto de Guti. Da gusto verle desplazar el cuero cincuenta metros de banda a banda o cómo tira los centros de rosca con el interior de su pie derecho en plena carrera, casi siempre bien dirigidos y colocando al compañero que entra al remate en franca ventaja ante el defensa rival. El francés es otra cosa. Su juego es más elaborado, más participativo, más de toque en corto. Ha recuperado el tono físico y su excelencia balompédica vuelve a formar parte de la escena. Marcó dos goles, a cuál más original y se sacó de su calva mágica media docena de acciones individuales, de ver el banquillo en la segunda parte para dar descanso a algunos jugadores y minutos a otros que, como en el caso de Baptista, ayer perdieron la titularidad en favor de Ronaldo. Brasileño por brasileño. Marcó su golito el reaparecido, pero falló otro par de ellos de esos que él no suele perdonar, posiblemente porque está todavía calentando motores. Aún así su presencia se antoja imprescindible para el equipo y en cuanto Roni afine su olfato el Madrid habrá encontrado el arma que le debe servir para crecer futbolísticamente. Gravesen, desquiciado El único reparo que se le puede hacer al Real Madrid tiene, otra vez, nombre y apellidos. Thomas Gravesen. El danés anda cada partido más desquiciado. Ayer su entrenador le tuvo que retirar en el descanso, pero antes debió marcharse a la caseta por una patada a destiempo y sin balón en juego cuando minutos antes había visto una tarjeta amarilla después de cuatro o cinco faltas consecutivas. Su comportamiento puede ser muy gravoso para su equipo en partidos de verdad. Todo lo contrario se puede decir de Woodgate que, aunque tuvo la suerte de vivir una noche muy tranquila porque el Español atacó lo justo- -su primer disparo a puerta llegó en el minuto 73- dejó patente que no ha perdido el oficio de central. Domina el juego aéreo y se coloca perfectamente. Hasta pudo marcar en una incorporación al ataque, pero su remate fue sacado bajo el larguero por un defensa españolista. Beckham y Guti felicitan a Zidane después del primer gol del francés esas que valen el precio de la entrada. Y así, entre exquisitez y exquisitez, entre gol y gol, entre ocasión y ocasión local, fueron pasando los noventa minutos de lo que debía haber sido un partido de fútbol y quedó reducido a un rondo a lo largo y ancho del campo con los jugadores blancos como únicos pro- REUTERS tagonistas. El Madrid no tuvo que esforzarse. Jugó casi andando. Circuló el balón a su antojo y llegó al área contraria con tanta facilidad que, a veces, se recreó tanto en su suerte que falló oportunidades meridianas. En el descanso ya tenía los tres puntos en su casillero y hasta tuvo tiempo su técnico de mo-