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ABC DOMINGO 5 2 2006 Los domingos 59 que si no tienes muy claro cuáles son, qué es lo importante y cómo gestionarte, puedes convertirte en un esclavo del medio. Es cuestión de desarrollar un hábito. Eso requerirá un proceso de adaptación y unas crisis, por supuesto, pero es cuestión de fuerza de voluntad y disciplina. Si nos dejamos llevar por las circunstancias y las facilidades tecnológicas, estamos perdidos. Pero hay que conocer cuál es el problema y poner la solución. ¡Pensemos! Decía Einstein que normalmente llegamos a una conclusión cuando nos cansamos de pensar; ¡pues no concluya y siga pensando hasta hallar la solución! Tecnología y esclavitud STOCK FOTOS uso de las nuevas tecnologías, acaba rompiéndose. Sin olvidar que, salvo contadas excepciones, en casa no le espera Mr. Increíble La flexibilidad mal entendida- -apunta Cruzado- -ha llevado a algunas empresas a invadir la vida privada del profesional, exigiéndole largas jornadas que prosiguen on line desde casa, dando alas al estrés y la ansiedad con un coste que no interesa ni al Estado del Bienestar ni a la propia empresa Los expertos auguran una sociedad en la que los límites entre vida privada y trabajo habrán desaparecido dando paso a un todo integrado. Y eso, que para unos puede ser progreso, para otros no es más que el retorno a la noche de los tiempos ¡Pensemos! De esa perversión de la elasticidad da fe Álex Rovira, profesor de ESADE y, junto con Trías de Bes, autor del best- seller La buena suerte Veo a amigos que tienen broncas con sus parejas porque les reprochan, por ejemplo, desde que trabajas en casa te llamo mil veces para cenar y no vienes Es evidente que se están empezando a generar paradojas que van en contra del principio por el cual la tecnología tenía que solucionar el problema. Ahora que se dan los medios para tener un trabajo flexible es cuando, a veces, si uno no tiene muy clara cuál es la estructura de su tiempo y cuáles son las prioridades, esa misma flexibilidad lleva a la desestructuración y a la adicción. Yo soy muy creyente de la disciplina como medio para llegar a la excelencia y para cultivar la integridad. Y al final, de nuevo, los valores y las actitudes tienen que estar por delante de la tecnología por- Los hay que ya se han puesto a ello. Ignacio Buqueras, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles y su Normalización con los de los demás países de la UE, insiste en que las nuevas tecnologías son un excelente instrumento para el desarrollo personal, para una mejor organización del tiempo y para una competitividad más necesaria que nunca en un mundo cada día más globalizado. Sin embargo, si no sabemos poner orden ni rigor en nuestros tiempos, las nuevas tecnologías pueden llegar a esclavizarnos, lo que no sólo repercutirá negativamente en la necesaria conciliación de la vida personal, familiar y la laboral, sino que también influye negativamente en nuestra productividad- -a la cola de Europa- No somos robots. El estrés, el cansancio, la somnolencia... son sus frutos Y si no, como proclama el título de su último libro, denle Tiempo al tiempo (editorial Planeta) y verán. Ante todo, que nadie diga luego que no se lo avisaron. Francesc Saldaña, asesor de Optimiza, consultora que asesora a las grandes empresas- -incluida la Administración- -sobre fórmulas de conciliación, asegura que la eficiencia y la libertad que permite la flamante tecnología terminan cuando no es la propia persona quien decide el momento de su uso. Estas herramientas pueden mejorar sustancialmente la conciliación empresa- persona, pero siempre y cuando se marquen unas reglas claras para evitar su abuso- -el mismo mensaje de que todo se negocie en convenio que envía a las víctimas de la elasticidad Rita Moreno, de la Secretaría de Acción Sindical de CC. OO. Porque contestar correos relativos al trabajo a las diez de la noche en casa puede ser una bendición si la tarde la hemos dedicado a asuntos personales y no queremos retrasarnos en el día a día, pero si se convierte en una rutina, es decir: termino de trabajar a las siete y sigo gestionando emails a las diez desde casa, es un síntoma de que algo no funciona ordenadamente. ¿De qué le sirve a la empresa disponer de políticas de flexibilidad horaria para que el personal gestione mejor su vida laboral- personal si se puede recibir una llamada a media noche? Una disposición gratuita en la mayoría de los casos, que provoca un recuerdo nostálgico de aquellos buscapersonas de antaño, desde luego retribuidos por convenio, ya que suponía un estado de guardia. lidarse, que terminará haciéndolo aunque nuestra generación no lo vea, esa integración se simplificará en el futuro sin separaciones lineales, a las que será muy difícil volver porque vivimos en una sociedad global; y si necesitas hacer una operación con Japón, pues tienes que hablar con ellos, por mucho que tengas en tu contrato que a las cinco estás en casa. El mundo ha cambiado tanto que se ha ido diluyendo la frontera entre tiempo y espacio, y tenemos que aprender a vivir sin ella; lo que pasa es que todavía no sabemos. Al menos en España llevamos ventaja: tener horarios tan largos nos ha acostumbrado a llevar adelante nuestra vida privada a duras penas, como cada cual ha podido Un jarro de agua helada Pero ¿ese futuro integrador sin barreras entre lo personal y lo laboral al que parece que nos vemos abocados será un regalo del progreso? Salustiano del Campo, catedrático de Sociología y presidente del Instituto de España, nos arroja luz- -y un jarro de agua helada- -con la advertencia de que, si por obra de las nuevas tecnologías el trabajo invade el tiempo de ocio y semiocio, nunca hay descanso y se desdibujan las jornadas de trabajo que conquistaron la civilización y el movimiento obrero al lograr reducir a diez horas, y actualmente incluso a menos de ocho, aquellos horarios interminables de la revolución industrial descritos literariamente por Dickens e introducidos por Marx en el primer volumen de El Capital no se está adelantando en la sociedad industrial y posindustrial, sino que regresaremos a la sociedad tradicional, a la noche de los tiempos con un sistema regido por la luz solar y las estaciones del año El doctor Carl Jung diagnosticó hace medio siglo que la vida no vivida es una enfermedad de la que se puede morir y son legión los que no están dispuestos a sucumbir: cuarenta grandes compañías han contratado los 300 servicios que ofrece Más Vida Red, la primera empresa en España que pone al alcance de 20.000 trabajadores y sus familias gabinetes de crisis que lo mismo le solucionan la venta de una casa que pasan la ITV, mandan un fontanero, una empleada de hogar o un profesor, sacan al perro, asesoran legal y psicológicamente, buscan otras opiniones médicas o acompañan al abuelo a por medicinas. No se trata, como dice su director, Alberto Fernández García- Francos, de sustituir al empleado en su vida personal, sino de facilitarle las gestiones que le roban su escaso y preciado tiempo libre; tan querido, que una pareja de elásticos al borde de la quiebra tras eternas jornadas laborales les llamó un sábado, descompuestos por la niebla que había venido a aguarles su anhelado asueto playero: Ayúdenos: ¿hay por aquí alguna otra playa con sol? Y gracias a su gabinete de crisis vieron la luz. La balanza desigual Y si el trabajador tiene gran culpa de esta esquizofrenia, tampoco se queda atrás el desequilibrio entre los intereses de los trabajadores y los de las empresas, que, como también añade Rita Moreno, pudren el bálsamo de la flexibilidad, acogotada por sobrecargas de trabajo y el no ejercicio de los derechos por la precariedad Otros acusan a la propia convulsión del cambio. Celia de Anca, directora del Centro de Diversidad del Instituto de Empresa, achaca las penalidades de la generación elástica al proceso de transformación en que nos vemos inmersos y a la realidad de que son pocos los que saben hacia adónde estamos derivando. Parte del problema es la confusión, porque antes por lo menos estaban claros los roles de casa, del trabajo, de los horarios. Aprender a vivir en la confusión es otra manera de vivir integrado y de no separar tanto vida privada y vida profesional, como sí lleva a rajatabla el estilo europeo. Si realmente acaba de conso- Los datos negros de la elasticidad El 44,7 de los trabajadores españoles prolongan su jornada de trabajo, la mitad a cambio de nada, según el CIS. El 53,2 %lo hacen por sobrecarga de trabajo, un 12 por razones personales, y un 11 por razones económicas. De cada diez empleados, seis preferirían no hacer más horas. El 32 alargan la jornada todos los días, y el 35 al menos una vez a la semana. De los 225 días de media anual que se trabajan en España, 101 no son productivos, según el centro de Crecimeinto y Desarrollo de la Universidad holandesa de Groningen. 39,6 horas semanales es la media de las horas trabajadas por los españoles, frente a las 37,9 del resto de los trabajadores de la UE. Una de cada tres muertes es consecuencia del estrés y la presión psicosocial por el exceso de horas de trabajo, según datos de la Secretaría de Salud Laboral de CC. OO. El 60 por ciento de los trabajadores no logran compatibilizar su empleo con gestiones burocráticas o la atención a problemas domésticos; uno de cada tres tiene problemas para cuidar a sus hijos, y un 13 para ocuparse de otros familiares.