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ABC DOMINGO 5 2 2006 Nacional LA INAUGURACIÓN DEL NUEVO BARAJAS 25 EL ACCESO A LA TERMINAL 4 Llegada por una confusa red de carreteras Hasta finales de 2007 no habrá acceso por metro. Se ha construido una red de nuevas vías. Se puede usar la carretera habitual del aeropuerto y seguir las indicaciones a la T- 4, aunque una señalización confusa puede provocar la incorporación al peaje. radas quejas de Aguirre en este sentido y de los sonoros enfrentamientos que ha protagonizado con la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, presente en el acto de inauguración. Lo cierto es que la de ayer constituyó la segunda gran foto que Zapatero, Aguirre y Gallardón se hacían en sólo tres días, después de que el pasado jueves presentaran la operación Campamento por la que se construirán en antiguos terrenos de Defensa más de 22.000 viviendas, 7.000 de ellas de protección oficial. 9.000 nuevas plazas de aparcamiento El nuevo edificio terminal cuenta con su propio edificio de aparcamiento, de 309.000 metros cuadrados, con capacidad para casi 9.000 vehículos. En total, el aeropuerto de Madrid- Barajas dispondrá de 28.770 plazas para el público en todo su recinto. Movilidad interna por los nuevos espacios La T- 4 cuenta con un edificio satélite para vuelos internacionales al que se llega por un tren automatizado. Para ir de la nueva terminal a las antiguas, hay una lanzadera de autobuses que comunica los edificios. El pasillo de embarque tiene un kilómetro de longitud. Tratamiento y destino de los equipajes En la nueva área terminal se ha instalado un sistema automatizado de tratamiento de equipajes que permite procesar 16.500 maletas cada hora. Cuenta con casi 92 kilómetros de cintas transportadoras, de las cuales cerca de 42 son de alta velocidad. Una mañana diáfana (como los espacios creados en la nueva terminal de Barajas por Lamela y Rogers) dejó claras unas estrategias que ya huelen a anticipo de las elecciones autonómicas de 2007. Últimamente Zapatero no pierde ocasión de retratarse en Madrid La huella sonora de La Moncloa TEXTO: BLANCA TORQUEMADA Primeros pasos en 1996 Pero tanto Aguirre, en su intervención, como Gallardón no se olvidaron de recordar que el proyecto de la Terminal 4 comenzó a dar sus primeros pasos en 1996, cuando se adjudicó el concurso de ideas. El alcalde habló de la deuda de gratitud que debemos al Gobierno presidido por Aznar y, muy especialmente, al ministro de Fomento, Francisco Álvarez- Cascos, impulsor de esta infraestructura Aguirre, por su parte, también citó a Aznar: comentó que durante su mandato fue terminada la obra civil del edificio; y también tuvo un agradecimiento a Cascos, del que dijo: Conozco su esfuerzo para lograr el avance de esta impresionante obra El propio Zapatero reconoció que partimos de lo mucho que ya había, ha sido un esfuerzo colectivo de varios gobiernos y me cabe el honor de culminarlo Además, la presidenta de la Comunidad de Madrid aprovechó la tribuna para expresar su compromiso de buscar una solución para los ciudadanos afectados por el problema de ruidos que provocará la nueva terminal a varias localidades del norte de Madrid. Más información en páginas de Madrid MADRID. La huella sonora del discurso de José Luis Rodríguez Zapatero la amplificó la megafonía del nuevo Barajas sin que la desbordada concurrencia (más de cuatrocientos periodistas y otros tantos invitados) supiera cómo digerir el tedioso catálogo de detalles técnicos de la terminal que, inopinadamente, constituyó el eje central de sus palabras, instaladas en esa vacuidad (nada inocente) con la que el presidente del Gobierno emboza su gestión. Lo de ayer no pasará a los anales de la oratoria, pero sirvió de parapeto, una vez más. Y de encuadre para otra foto (con corbata de color fresa) de la colección preelectoral de Madrid, después de la de la operación Campamento y antes de la de la ley de Capitalidad. Remendado y zurcido el Estatuto- -comentaban con media sonrisa no pocos asistentes- toca bañarse en Cibeles, si se quiere despegar en los predios del PP. Con prolegómenos alicatados hasta el techo por el dispositivo de seguridad (cordones policiales concéntricos, fatigosas acreditaciones, revisión de bolsos, inspección de los bajos de los coches) el acto quedó algo diluido en una arquitectura espectacular y sinuosa, subrayada en amarillo por la pintura de los tirantes de acero y rematada con la ligereza del bambú. Cristal, luz invernal a rauda- les y orquesta de cámara para la ocasión. Antes de la llegada de las autoridades, el arquitecto Antonio Lamela paseaba su orgullo de artífice por las zonas vedadas al paso mientras en un corrillo charlaban animadamente Florentino Pérez, el vicepresidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González y el socialista Rafael Simancas, muy cerca de otras autoridades autonómicas y locales como la consejera de Obras Públicas María Dolores de Cospedal o la concejal Pilar Martínez. Ni asomo, aunque se había hablado de su posible (y lógica) asistencia, de anteriores titulares de Fomento como Francisco Álvarez- Cascos, evocado por los oradores. Por los del PP, claro. Con nutrido séquito apareció el secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, enfundado en un pertinente traje gris, diez minutos antes de que irrumpieran los protagonistas; el presidente del Gobierno, flanqueado por Alberto Ruiz- Gallardón y Esperanza Aguirre, con la ministra de Fomento, Magdalena Álva- Remendado y zurcido el Estatuto- -se comentaba- ahora el presidente echa el resto en reconquistar Madrid rez. El guante beis de los discursos (no llegó a ser blanco) tiró de memoria interesada ¿Cuándo se acabó la obra civil, cuándo arrancó el proyecto? 1992 para unos, 1996 para otros ¡y al galope después con Cascos! El hecho es que obras tan ambiciosas y dilatadas dejan réditos dialécticos para todos. El retén madrileño del Partido Popular- -férrea Aguirre, vivaz Gallardón- -marcó inteligentemente su territorio y hasta logró que Zapatero tuviera que echar una pizca de sustancia (la gestión de aeropuertos por las autonomías) en su plúmbea intervención. Tras los discursos, vídeo propagandístico, espectáculo de danza y recorrido por las instalaciones (sin la compañía de más periodistas que los oficiales, Efe y TVE) en el que se escribió la letra pequeña de la jornada, seguramente mucho más jugosa pero negada al grueso de los informadores. Al menos el jefe del Ejecutivo aludió a la españolidad de este Barajas recrecido en espacios diáfanos, orgía consumista (con gran despliegue de tiendas de lujo ya iluminadas y listas para la apertura) y una vanguardista imagen. Escaparate de modernidad si, cuando funcione- -esto también lo comentó algún asiduo viajero- desaparecen las tradicionales refriegas entre conductores en la parada de taxis.