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22 Nacional DOMINGO 5 2 2006 ABC ÁLVARO DELGADO GAL ¿IMPROVISACIÓN O ESTRATEGIA? n teoría, las acciones políticas están impulsadas por agentes racionales que se valen de medios determinados para alcanzar fines también determinados. En la práctica, las acciones políticas persiguen fines equívocos o confusos, a través de medios que alteran o destruyen el objetivo inicial. Considérese, por ejemplo, la idea popular de celebrar un referéndum contra el Estatuto de Cataluña. Los motivos del PP son perfectamente inteligibles. El PP ha sido marginado de una operación muy imprudente y que afecta a todos los españoles, y no se resigna a oficiar de mirón o convidado de piedra. De resultas, se ha puesto en movimiento, con el propósito doble de dibujar un espacio propio en el maremagno nacional y entorpecer la tramitación del texto explosivo. Pero todo esto es genérico, preliminar, especulativo. Es como hacer patrimonios inmobiliarios en el juego del Monopol. El asunto empieza a ofrecer un cariz dudoso apenas se pasa de las grandes panorámicas a los detalles del primer plano. La primera dificultad es que no está claro que sea constitucional suspender la tramitación de una ley orgánica convocando un referéndum. La segunda dificultad, es que no existe la menor esperanza de que la propuesta popular vaya a ser atendida por el Gobierno. El PP lo sabe, y por eso ha decidido abrir una mesa petitoria y reunir firmas en apoyo de la iniciativa. Ese referéndum virtual llenaría el hueco de uno real. Imaginemos que el éxito es apoteósico y que se acumulan cinco o seis millones de adhesiones. No se habrá conseguido frenar el Estatuto, pero se habrá dejado constancia de que una porción importante de españoles lo desaprueba. Aparece aquí la tercera dificultad: ¿de qué le serviría al PP su triunfo simbólico? No se trataría, es obvio, de un triunfo democrático en el sentido cabal de la palabra. Cinco o seis millones de asentimientos a una pregunta un poco chunga no invalidan una ley aprobada por los representantes legítimos de muchos más millones de ciudadanos. Dejemos por tanto la democracia a un lado, y estudiemos el caso por su ángulo estrictamente político. El PP se enfrentaría a dos alternativas. Una de ellas consistiría en dar un paso ulterior y defender una reforma de la Carta Magna valiente y orientada a proteger al Estado de futuras embestidas. Esta idea debería convertirse en el eje de la próxima campaña electoral, y además sería necesario exponerla en un tono, y con una eficacia argumentativa, altamente atractivos para el electorado socialista. Convencer a una parte de ese electorado es, en efecto, condición im- E ¿Ha enganchado el Partido Popular su ocurrencia referendaria a una estrategia a largo plazo? Me parece que las contestaciones rotundas son todavía prematuras prescindible para ganar las elecciones por mayoría absoluta y no seguir colgados de la brocha. En segundo lugar, sólo una penetración profunda en la masa de votos del PSOE provocaría en éste una catarsis y llevaría a lo que realmente importa: que es juntar fuerzas con el propósito de reconstituir una nación viable. Un proyecto de este tipo infundiría estructura en los espasmos del PP y remediaría la gran carencia de Aznar, el cual utilizó su mayoría absoluta para no recibir al PSOE y declarar intangible la herencia recibida. Es claro igualmente que el PP no podrá intentar nada serio si no consigue sujetar a sus barones y disuadirles de que entren en la puja confederal irresponsablemente abierta por el proceso catalán. ¿Cuál sería la alternativa número dos? Enseñar las firmas como si fueran billetes de banco, y perder el tiempo dando vueltas al ruedo. Esto sería decepcionante. Pero, sobre ser decepcionante, sería peligrosísimo, porque las firmas, sobre todo si acaban siendo muchas, atarían al partido a un mensaje inarticulado: el de que hay que volver a los buenos viejos tiempos como sea, por mucho que salte a la vista que esos tiempos no fueron, a fin de cuentas, definitivamente buenos. Si lo hubieran sido, Zapatero habría tardado algo más de dos años pelados en no dejar títere con cabeza. La falta de proyecto dificultaría, de añadidura, el control sobre los barones. Si a usted le piden que ponga en riesgo sus intereses territoriales, pero no le ilusionan con la zanahoria de un plan políticamente plausible, usted terminará por decir que vale más la obligación que la devoción, y le hará una higa a su jefe. A la postre, podríamos encontrarnos con un PP de vocación oficialmente nacional que se desmiente a sí mismo explotando las ventanas de oportunidad que abre la deriva confederal. Sería el fin del partido, en su hechura actual. ¿Ha enganchado el PP su ocurrencia referendaria a una estrategia a largo plazo? Me parece que las contestaciones rotundas son todavía prematuras. Proceso de fabricación del primer satélite español (Viene de la página anterior) El lanzamiento en el Ariane- 5 se realizará junto a otro artefacto europeo para compartir gastos El ministro Bono verá en directo su puesta en órbita desde la sede del Inta en Torrejón de Ardoz rias) que- -al igual que los de Hawley (Pensylvania) y Mt Jackson (Virginia) del satélite hermano Xtar- Eur- -están redundados para garantizar el funcionamiento permanente del sistema. Entre los avances más reseñables que incorpora este proyecto y que se corresponden íntegramente con el made in Spain están los reflectores parabólicos y alimentadores en Banda X y Banda Ka, desarrollo de EADSCASA Espacio; las antenas en tierra del mando y control del satélite en Bandas X y S, por parte de Indra Espacio, o los mecanismos de sujeción y apuntamiento de las antenas orientables proporcionados por Sener. Son tres aportaciones que ponen en evidencia las posibilidades de retornos directos, y también indirectos, que este proyecto abre a las distintas industrias tecnológicas españolas. Según palabras del consejero delegado de Hisdesat, Roberto López, hasta el próximo año 2009 la industria aeroespacial de nuestro país recuperará por este concepto una cantidad aproximada de cien millones de dólares. Pero una vez fabricado y a punto, queda el momento crítico de la puesta en órbita, que se ha encomendado al consorcio europeo de cohetes Arianespace, que realizará la operación llevando a bordo también el satélite europeo de teledifusión Hotbird. Una forma de compartir gastos en el que es, sin duda, el capítulo más caro de cuantos gravan la factura de un artefacto de estas características: aproximadamente el 40 por ciento del presupuesto total corresponde al coste del lanzamiento, unos 80 millones de euros en el caso de Spainsat. El precio incluye el uso en el vehículo lanzador de los últimos avances en tecnología de propulsión criogénica y de tecnologías limpias que, por fin, no contaminan la atmósfera. Seguimiento en directo El espectáculo de la Guayana Francesa se vivirá en directo y en plena noche en Madrid a través de una pantalla instalada en la sede del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (Inta) que se encuentra en Torrejón de Ardoz, durante un acto que contará con representates de las empresas involucradas y al que asistirá el ministro de Defensa, José Bono. Serán veintiocho minutos de infarto hasta la separación total del Spainsat del cohete que, atendiendo a anteriores experiencias, terminarán, casi con toda probabilidad, en felicitaciones y cava. Pero, por si no sale bien, un seguro de 30 millones de euros, también contratado con compañías españolas, garantiza que después del digusto nada impediría volver a empezar.