Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
100 Los sábados de ABC SÁBADO 4 2 2006 ABC PROPUESTAS Y LUGARES La ciudad no se siente del todo carnavalera hasta que ha visto pasar la Cabalgata, que grita a los cuatro vientos que la fiesta ya llegó Los carnavales de Santa Cruz de Tenerife, quizá los únicos capaces de rivalizar con los de Río de Janeiro, atraen cada año un verdadero aluvión humano, no sólo desde cada rincón de Canarias, sino también desde el resto de España Un volcán de alegría zá provenga de la juventud de las islas Canarias- -sus veinte millones de años son relativamente poco para los estándares geológicos- -la fuerza arrolladora que se desata cada año en Santa Cruz de Tenerife cuando llega el Carnaval. Quizá deba atribuirse a su naturaleza volcánica esta erupción incontenible que inunda las calles, cuando una multitud que sólo quiere divertirse invade la ciudad y la pone patas arriba durante diez días, que suponen una prueba de resistencia aun para los noctámbulos más empedernidos. Como surgidos de la entraña del volcán Teide, miles y miles de cuerpos arden en cada esquina, en los bailes que en torno a la plaza de España y en todo el centro santacrucero sólo acaban al ver las Qui TEXTO: BERNARDO SAGASTUME FOTOS: ACAN primeras luces de la mañana. Así será desde que la Cabalgata Anunciadora, el viernes 24 de este mes, recorra las calles de Santa Cruz para que se sepa- -si es posible que quede alguien capaz de no haberse enterado ya- -que todo está por empezar. Porque la ciudad no se siente del todo carnavalera hasta que no ha visto pasar la Cabalgata, que con su despliegue multicolor se convierte en una gigantesca serpiente de máscaras y disfraces que grita a los cuatro vientos que la fiesta ya llegó. Las agrupaciones musicales, las comparsas y las murgas, además de muchísimas carrozas, desfilan durante horas por las calles, mientras el público sigue desde aceras y balcones la radiante explosión que saluda el inicio del fin de semana más alegre y largo del año. Atrás han quedado, a esa altura, las dos noches principales de lo que no sucede en las calles, la Gala de la elección de la Reina del Carnaval y la final del Concurso de Murgas, que este año se celebrarán en el Recinto Ferial. Las murgas comentan, en clave sarcástica, lo sucedido en el año que pasó, con inevitables referencias a la realidad política española y de las islas. Nunca falta el ingrediente regional, con las burlas dedicadas al vecino al que tanto se quiere como se critica, la isla de Gran Canaria y sus habitantes, los canariones maltratados en clave de solfa por los grupos humorísticos de estos chicharreros La gente de Tenerife suele tomar partido por una agrupación u otra, y así como existe un lugar en el olimpo murguero para la Afilarmónica Ni- Fu- NiFa, la más tradicional y que, cansada de ganar, ya sólo se presenta fuera de concurso, los Bambones se han vuelto a estas alturas un clásico moderno, con hinchada propia que les sigue como si se tratara de un equipo de fútbol, al grito de su pasacalle, A la marcha, Bambones Larga historia Las murgas y su costado crítico fueron una de las razones que llevaron a que se sufrie- Quizá quepa atribuir a su origen volcánico esta erupción festiva incontenible que inunda las calles ran, más de una vez, prohibiciones. Según los entendidos, el origen del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife hunde sus raíces en el siglo XVIII, cuando ya convivían un carnaval popular y bullicioso con los bailes selectos que celebraban las familias más pudientes. La inversión, el espacio de libertad que en todas las culturas ha significado siempre el Carnaval, fue el motivo para que se padeciera la prohibición de los regímenes autoritarios. El último no fue la excepción, pero los santacruceros consiguieron, a pesar de eso, que todo renaciera a partir de 1961, aunque bajo otro nombre: Fiestas de Invierno. Así acabaron más de veinte años de veto, pero fue sólo en 1976 cuando se pudo volver a llamar a las cosas por su nombre y se recuperó la denomina-