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68 Espectáculos VIERNES 3 2 2006 ABC LA COLECCIÓN DEFINITIVA Mañana, con ABC, la decimosexta entrega de la colección de ABC y Deutsche Grammophon ofrece Impromptu de Schubert, por tan sólo 9,95 euros más Música aparentemente improvisada TEXTO: STEFANO RUSSOMANNO Entre las formas musicales del Romanticismo, el Impromptu es una de las más ambiguas. Se trata de una música no improvisada, pero- -como sugiere el título- -tiene que dar la sensación de serlo. Sus dimensiones son reducidas, aunque el terreno privilegiado en el que se desenvuelve la improvisación es precisamente el opuesto: la extensión, la continuidad. Impromptu es una palabra aún más ambigua en el universo poético de Franz Schubert, como confirman las colecciones de las opus 90 y 142. Se trata de obras breves, pero no demasiado. Algunas son líricas, otras muy difíciles y espectaculares. Si hay un denominador común entre ellas, éste consiste tal vez en la espontaneidad y la naturalidad con que la música se construye compás a compás. En el catálogo de Schubert, los Impromptus quedan a medio camino entre las pequeñas dimensiones de los Momentos musicales y la amplitud de las Sonatas para piano Sin embargo, esa región intermedia y de difícil definición es también generadora de múltiples posibilidades, abre horizontes inesperados tanto para el intérprete como para el oyente. Otra de las razones del éxito de los Impromptus schubertianos es que funcionan muy bien en las dos opciones: como piezas autónomas y como ciclo. Además de poderse disfrutar de forma aislada, cada obra parece poseer una precisa función expresiva dentro de la sucesión establecida por el compositor, hasta tal punto que ha habido quien ha interpretado las dos colecciones de las opus 90 y 142 como otras tantas sonatas disfrazadas Intuición sonora El Impromptu op. 90 n 1 nace de una intuición sonora que revela toda la genialidad de Schubert. Una nota inicial en fortissimo suena en las cuatro octavas del teclado: de su resonancia surge- -como de las aguas de un lago- -una admirable melodía, una especie de marcha de talante introspectivo y melancólico. Toda la pieza va a girar alrededor de esa frase: el compositor la diluye en arpegios, la traslada a los diversos registros del piano, le confiere coloraciones armónicas cambiantes evitando cualquier impresión de monotonía. La andadura moderada del Im- promptu n 1 op. 142 desvela otro rasgo propio de la casa: su arranque nunca perentorio, más bien leve y apacible, como si deambulara sin una meta precisa. Enumerar los muchos logros de estas páginas sería, además de largo, pedante. Cualquier oyente puede descubrirlos; la música de Schubert- -igual que la de Mozart- -tiene el don de desafiar la escucha erudita e imponer su palpitante y delicada pureza. Pero Schubert es, ante todo, sinónimo de- -lied- La identificación con este género es tan absoluta que no sería descabellado afirmar que el- -lied- -romántico nace y muere con él, alcanzando un grado de perfección que los compositores siguientes serán capaces alguna vez de igualar pero en ningún caso de superar. Schubert compone a lo largo de su breve existencia más de mil- -lieder- buena parte de ellos son auténticas obras maestras. Algunos dan forma a tres grandes ciclos: La bella molinera El viaje de invierno y El canto del cisne La bella molinera y El viaje de invierno transitan por escenarios antitéticos, aunque al final se adivina el mismo desenlace: el desengaño y la muerte. Si El viaje de invierno nos depara paisajes helados, desnudos y desolados, La bella molinera nos enfrenta en cambio a una Naturaleza idílica, rebosante y serena.