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64 Espectáculos VIERNES 3 2 2006 ABC VIERNES DE ESTRENO Israel se abre en canal ante Paradise Now y Munich de Spielberg, al que se acusa de haber vendido su alma al diablo y cuya cinta es tachada de mediocre y, ofensiva Nablus y Múnich de la mano a Hollywood TEXTO: JUAN CIERCO CORRESPONSAL JERUSALÉN. Una viuda y su hijo, víctimas judías del terrorismo palestino. Dos amigos de toda la vida, suicidas potenciales que narran desde Nablus, al norte de Cisjordania, sus horas previas a un atentado. Dos directores a un paso y medio del Oscar. Uno, consagrado, fiel defensor del Estado de Israel. Otro, desconocido, dispuesto a poner a palestinos e israelíes en igualdad de condiciones en su sempiterno conflicto. Ambos decididos a humanizar a los terroristas, a entender sus motivos, a explicar sus razones, sin dejar de condenar, sin dejar de denunciar, a unos y a otros. Una viuda, Mimi Weinberg, desolada ante la última película de Steven Spielberg, Múnich recién estrenada en Israel. La esposa de Moshe, levantador de peso israelí asesinado en Múnich en 1972 durante los Juegos Olímpicos por un comando palestino, no quiere ver ni en pintura al filme o a su director: Con amigos así, Israel no necesita enemigos. La película no distingue entre los asesinos de pacíficos civiles y quienes matan a los terroristas Mimi no podrá ver pues en pantalla a su hijo, Guri, un joLos críticos ven actor israelí afinisraelíes han cado en Los Ángeles que debuta en el cine arremetido metido en la piel de contra el su padre. Nunca le director conocí y haberle innorteameterpretado, aunque sea un papel muy pericano queño, me ha unido a él más que nada en todos estos años dice sin querer polemizar con su propia madre. Los críticos israelíes han sido menos benévolos y han entrado a saco contra el director de La lista de Schindler Si un espectador ve esta película mediocre, ofensiva, absurda sin haber visto antes filme alguno de Spielberg pensaría que está ante un director novato, sin recursos, sin moral escribe, desde The Jerusalem Post Hannah Brown. Spielberg vendió en su día el alma al diablo para sacar adelante grandes películas, ahora el diablo ha venido a cobrarse su parte sentencia con una dureza compartida por otros críticos, por ex agentes del Mosad que niegan la veracidad de la historia, por políticos que rechazan la imagen que se da de Israel, de Golda Meir. Mediocre, ofensiva, absurda, inmoral... Palabras utilizadas también por los espectadores y críticos israelíes que, asimismo a cuentagotas, han acudido a ver alguna de las proyecciones de Paradise Now en los cines de Tel Aviv y Jerusalén. La película sobre dos suicidas palestinos, esos dos amigos de toda la vida de Nablus, dirigida por Hany Abu Assad, e interpretada por actores árabes de mucho talento, ha recibido ya el Globo de Oro a la mejor cintaa extranjera y está, como Múnich en la categoría principal, nominada al Oscar en la sección foránea. Muy pocas cosas tienen en común Abu Assad y Spielberg. Éste pudo rodar su película con todas las comodidades físicas y presupuestarias; aquél las pasó canutas con su equipo durante unos rodajes rodeados de operaciones militares israelíes. Pero ambos han pretendido, cada uno a su manera, con su estilo propio e intransferible, mostrar que una misma moneda, la del terrorismo y sus víctimas, la de los justos y los pecadores, tiene siempre dos caras, que conviene mirar con atención para que la próxima vez que se lance al aire no caiga, para desgracia de unos y otros, de canto. Múnich y Paradise Now envueltas en una polémica que a buen seguro disparará su nivel de audiencia, viajan de la mano desde Nablus, desde la ciudad alemana, a un Hollywood inmune, por ahora, a las presiones del más duro de los altavoces judíos. Un fotograma de Múnich el controvertido filme de Spielberg China prohíbe el estreno de Memorias de una Geisha tras censurar Brokeback Mountain PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. Dos días después de que la censura impidiera la proyección en los cines chinos de la película Brokeback Mountain el western homosexual favorito para los Oscar, el régimen comunista vetó ayer otra superproducción de Hollywood, Memorias de una geisha El motivo ha sido que dicha cinta, protagonizada por famosas actrices chinas que interpretan a geishas niponas, podría herir los sentimientos del público y aumentar la tensión entre Pekín y Tokio. Ambos gobiernos están enfrentados por las visitas del primer ministro nipón, Junichiro Koizumi, al santuario de Yasukuni, donde se venera a los militares que dieron su vida por el imperio del Sol Naciente, entre los que figuran varios criminales de la Segunda Guerra Mundial. Con estas heridas aún abiertas, la Administración Estatal de Radio, Cine y Televisión ha prohibido la distri- bución en salas comerciales de Memorias de una geisha poco antes de su estreno, autorizado en principio para el próximo día 9. Las autoridades han suspendido indefinidamente el estreno por la negativa reacción social reflejada en los medios confirmó a la agencia Efe Li Chow, directora general de la productora Columbia Tristar. En este sentido, Memorias de una geisha ya ha provoA pesar de la cado una agria polémedida, el mica en el coloso oriental, donde han DVD pirata los ataya se puede proliferado la protaques contra adquirir en la gonista de la cinta, calle por un la popular actriz Zhang Ziyi. euro En este país, donde confunden a las geishas con prostitutas, no han perdonado que una de sus estrellas se ponga en la piel de una joven nipona que es vendida por su familia y educada en las artes y la música para dar compañía a poderosos hombres de negocios, por lo que acaba enamorándose de uno de sus clientes. Aunque ni esta película ni Brokeback Mountain llegarán a los cines del dragón rojo sus copias piratas en DVD ya se pueden adquirir, por menos de un euro, en los puestos ambulantes que abundan en las calles. Con el precio de las entradas rondado los seis euros, todavía son pocos los chinos que pueden permitirse el lujo de ir al cine, por lo que la mayoría recurre al top manta y ni siquiera sabe distinguir entre las copias legales y las falsas. El gigante asiático se ha convertido en el paraíso de la piratería por la permisividad de las autoridades con los delitos contra la propiedad intelectual, que contrasta con la fuerte represión política y con el exceso de celo con el que siempre se persigue algún libro o cualquier película que critique al régimen.