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38 Madrid VIERNES 3 2 2006 ABC SE DICE SE COMENTA PÁGINA EN CONSTRUCCIÓN La plana mayor del Ejecutivo nacional acudió ayer toda ufana al comienzo de los trabajos de demolición de los cuarteles de Campamento. Después de veinte años de negociaciones hemos sido nosotros los que lo hemos puesto en marcha comentaban en privado. El Gobierno aprovechó el acto para vender a bombo y platillo la página web que informará de todo lo ocurrido en el desarrollo. Sin embargo, más de uno debió ayer llevarse una desagradable sorpresa cuando al entrar en la web descubrió que la página todavía se encontraba en construcción. Claro, como las obras de Campamento ironizó más de uno. Hay que esperar que no se tarde tanto en activarla. MADRID AL DÍA FIESTA EN LA TERMINAL La inauguración oficial de la nueva terminal de Barajas prevista para mañana no será la primera celebración que vean las paredes de la T- 4. Con un toque mucho más informal y sin el boato que acompañará a la botadura del nuevo edificio, los miembros del equipo de obra ya hicieron su particular fiesta en Barajas. En realidad fueron dos y ambas hace meses. En una de las citas, cerca de trescientas personas, con actuación musical incluida, disfrutaron de la obra de Rogers y Lamela cuando aún estaba completamente vacía. En la otra cita, los colaboradores más directos de los arquitectos brindaron con cava en el dique aeroportuario. La siguiente fiesta, la definitiva. FUMANDO ESPERO MANUEL DE LA FUENTE eñores y señoras del Gobierno, del Gobierno regional y del Gobierno municipal. Nosotros (y vosotros y ellos) hemos cumplido. Señores y señoras de las direcciones de los negocios, compañeros y compañeras de los comités de empresa, nosotros (y vosotros y ellos) hemos cumplido. Un mes después, nos han bajado los humos, estamos más sanos y, por supuesto, somos mucho más felices. Es cierto, casi hemos dejado de fumar. Pero, de paso, fumando espero (fumando esperamos) que ahora con igual contundencia y eficacia caiga el peso de la ley (pero todo, como sobre nosotros) en la cabezota de los que permiten que sus perros conviertan nuestros barrios en un estercolero. Y también sobre los que emponzoñan a diario nuestros ríos y nuestras costas, lo que generalmente suele ser bastante perjudicial para nuestra salud y para la del planeta que nos acoge. Y que se persiga también, con igual saña y con idéntica minuciosidad a los que todos los veranos incendian nuestros bosques, y a los asesinos de esos miles de galgos a los que ni siquiera les dan la oportunidad de preguntarse si son podencos. Y a los asesinos (sí, así, a- s- e- s- in- o- s, con todas las letras) de las carreteras y de las autopistas. Y fumando espero (fumando esperamos) que de una vez por todas quede prohibida la venta de armas blancas (ni siquiera las de recuerdo de Albacete Y tampoco sería mucho pedir que los brazos de la ley cayeran sobre aquellos responsables de la sangría de los accidentes laborales (también bastante perjudiciales para la salud, generalmente) y de paso, que lo haga también sobre todos los tubos de escape y chimeneas, sobre los que recalientan la tortilla de patata en el microondas, sobre los que aparcan en doble y triple fila, sobre el butanero de mi barrio que, puntual, nos despierta todos los días golpeando bombona contra bombona, y evidentemente también contra todos los que talan nuestros bosques, los que especulan con nuestros sueños, y los que se hacen de oro con nuestras necesidades. Y ya puestos, también sobre esa especie infame de los que conducen hablando por el móvil, de los que que hacen el amor hablando por el móvil. Fumando espero (fumando esperamos) que nos dejen en paz, viendo cómo pasa la vida, como se viene la muerte, tan callando, como una voluta de humo en el aire. S