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6 Opinión VIERNES 3 2 2006 ABC VISTO Y NO VISTO ÍDOLOS DE LA CUEVA ESPERANDO A LA CIGÜEÑA I hoy es San Blas, la cigüeña verás. Que nuestra vida no pueda ser simbolizada en un ave corredora, decían los predicadores viejos, sino en un ave volátil. Cigüeñas, no avestruces. ¿Cuánto valdría hoy en España una cigüeña? ¡Ah, aquellas cigüeñas que llenaron de niños nuestras cunas vacías! Uno conoció a un señor de Burgos que en el día de su paternidad fue, por la mañana, a comprar una cuna a un comercio que se llamaba La Cigüeña Blanca y por la noche, para celebrarlo, a tomar unos benjamines a un salón de señoritas que se llamaba La Cigüeña Negra cuando llegaron al doIGNACIO RUIZ micilio conyugal los núQUINTANO meros de la visa, la esposa, con la cuenta de los benjamines en la mano, lloró de emoción por la esplendidez de un hombre como el suyo, capaz de dejarse el sueldo en una cuna. Aún son felices. Por eso no se entiende el grito que en el cielo han puesto los chicos de Artur Mas- -el Johnny Bravo de la política del momento- -porque en una agenda cultural de la Generalidad, con motivo del aniversario de La Paloma Blanca se invita al contribuyente a visitar sus suites, jacuzzis y shows eróticos. En el cabaret, decía Ruano, cuando se está fuera del país propio- -y éste empieza a ser el caso de un español en Barcelona, donde las prostitutas tienen luz morada según la extraña greguería de Gironella- se convierte uno en el buen comerciante desconocido que se deja sacar el dinero sabiendo ya que le sacan el dinero, pero que ésta es una de las contribuciones que debe a la ciudad que le ha dado el negocio. Palomas, cigüeñas... ¿qué más da? El cielo se lo dejamos a los gorriones dicen los brechtianos, que todavía quedan algunos. Ellos, los brechtianos, desean ocuparse sólo de la tierra. Pero con los brechtianos pasa lo mismo que con los patos, y es que no aciertas nunca. Ahora, en Madrid, te pinchan las ruedas del coche y te piden perdón en una nota muy brechtiana: Cada vehículo parado es un respiro para el cielo. Para que la gente no se alarme pensando que Madrid ya es París, la Policía dice que detrás de la gamberrada no hay otra intifada, sino un perturbado. Bueno, si no te dejan fumar y no te van a dejar beber, ¿por qué los celotes del ecologismo habían de dejarte conducir? Cigüeñas, no avestruces. Qué avestruces, las españolas, ante la loca yihad internacional de las caricaturas, mientras en casa, eso sí, arrecian las caricaturas de Alcaraz, los chistes sobre Irene Villa- -es la última moda progre- -y los clavos bajo las ruedas de la silla de Fungairiño. La cobardía, pensaba Bergamín, no es nunca moral o física, como es o suele serlo el miedo: La cobardía es una ausencia de valor moral o religioso: un vacío total y absoluto de espiritualidad. GORDOS, PERO NO VILLANOS S D gozar del prestigio que la gente nos confería en las soURANTE el tiempo de un suspiro los gordos nos ciedades caracterizadas por la cotidiana escasez alihemos vuelto a poner de moda. Dos noticias de mentaria. Las sucesoras de las Venus esteatopígicas distinto impacto nos han empujado estos días si del Paleolítico, o de las rollizas Gracias barrocas de Runo al proscenio (invariablemente ocupado por los negobens no encuentran espacio en las páginas glaseadas ciadores del Estatut, ninguno de ellos obeso) sí, al mede las revistas. Y, a los varones que ostentamos un IMC nos, a la parte posterior del escenario, cerca del telón y (Índice de Masa Corporal) por encima del valor 30, la los trastos móviles: no está mal para un colectivo acosModernidad nos ha despojado del aura que ennotumbrado a permanecer entre los bastidores de blecía a muchos personajes robustos o impola indiferencia, cuando no del más o menos ennentes en las comedias humanas- -Balzac, Galcubierto rechazo social. dós- -del siglo XIX. La prueba de que ya no inspiLa primera noticia se refería al dramático faramos respeto es que, salvo excepciones, el arte llecimiento en Madrid de un hombre de 213 kiy la literatura contemporánea no nos utiliza ni los de peso que llevaba muchos meses en la lista cómo héroes ni, lo que es más humillante, como de espera para una operación de reducción de villanos. Hemos dejado de seducir. estómago, que es como se conoce al más agresiMANUEL En el imaginario y la cultura popular, sin emvo avatar de la cirugía bariátrica. La otra tenía RODRÍGUEZ bargo, nuestro estereotipo sigue siendo el de que ver con la ya práctica aprobación en EstaRIVERO una personalidad cálida y digna de confianza. dos Unidos de la venta libre de un medicamenEl cerdito Porky es obeso, y también Santa Claus ¡Ho, to adelgazante -el Xenical, hace tiempo presente en ho, ho! Eso, en el mejor de los casos. En el peor, los no las farmacias españolas- -que, junto con los que venobesos siempre se quedan con la duda de si fueron nuesgan después, podrá adquirirse sin receta en cualquier tros pecados o los de nuestros padres (Juan, 9- 2) los que establecimiento. Y va a ser en muchos, tal como connos sumieron en este estado. fían los grandes conglomerados farmacéuticos- -los La obesidad es una epidemia cada vez más presente llamados Big Pharma- que evalúan el número de en nuestras sociedades de dieta globalizada y sedentaclientes potenciales entre 1.000 y 2.000 millones de perrismo incentivado. Una enfermedad que no afecta sólo sonas en todo el planeta. Un suculento y calórico pastel a la población de los países ricos, sino también a la de para la decena de compañías que controlan la mitad algunos pobres. Y en la que intervienen factores de del mercado mundial de las medicinas, y se aprestan a muy diverso tipo: genéticos, fisiológicos, psicológicos, comercializar nuevos fármacos adelgazantes tan ambientales. A los gordos nos aplican siempre el manpronto reciban la aprobación, en la metrópoli del Impetra lógico y biempensante de lo que debemos hacer: dierio, de la Food and Drug Administration (FDA) ta sana, ejercicio, cambiar hábitos de vida. Pero la inEl primer caso, además de suscitar en los medios dimensa mayoría de los que hemos acudido a un médico versos comentarios de interés humano y producir aly hemos seguido un régimen (yo, casi todos) sabemos gún titular sensacionalista en los periódicos gratuitos, lo que es el fracaso (el llamado efecto acordeón) y que ha servido para que algunas gentes se caigan del guinnuestro problema requiere también un cambio radical do y dejen de ver la obesidad como el efecto secundario en la inercia de su consideración médica y social. En de la incontinencia de ese vecino bonachón que la padeeso estamos, supongo. ce. Hace mucho tiempo que los gordos hemos dejado de