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26 Internacional EL CONFLICTO PALESTINO- ISRAELÍ JUEVES 2 2 2006 ABC Egipto exige a Hamás que reconozca a Israel si quiere gobernar b Arabia Saudí y Qatar entregan 33 millones de dólares a la ANP para que pueda pagar los salarios de 140.000 funcionarios, entre ellos 55.000 policías J. C. JERUSALÉN. Hosni Mubarak y el Rey Abdalá II de Jordania no dominan, a buen seguro, el refranero español. Pero en este caso, quizás sin saberlo, protagonizan uno de los dimes y diretes más destacados de nuestra cosecha patria: Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar No es que de repente Egipto y Jordania hayan optado por subirse a botepronto al carro de Israel, y también de Estados Unidos y de la Unión Europea, en contra de los palestinos, sino que tal y como pintan las cosas por Oriente Próximo, parecen no tener más remedio. De ahí que todos los mensajes lanzados ayer desde El Cairo y Ammán, no sólo en primera persona al presidente Mahmud Abbas, sino sobre todo a los líderes de Hamás en Cisjordania, Gaza y el exilio, coincidan en el mismo punto en el que han echado el freno Washington, Bruselas y Tel Aviv: Hamás tiene que reconocer a Israel, poner fin a la violencia, desarmar a sus milicianos y aceptar negociaciones cara a cara. De lo contrario, no podrá siquiera formar Gobierno Colonos judíos del asentamiento de Amona, junto a Ramala, forcejean con las fuerzas de seguridad durante los desalojos AP Batalla campal en el desalojo de una de las cien colonias judías salvajes Olmert asegura ahora que los colonos han traspasado todos los límites b Los más de 250 asentamientos Hamás y la realidad Las advertencias egipcias y jordanas son diáfanas y lo son por la necesidad de enfrentar a Hamás con la cruda realidad sobre el terreno pero también de evitar en estos países en la medida de lo posible el efecto contagio de la islamización que se aprecia en Gaza y Cisjordania pero también en otras zonas musulmanas y árabes. De todo ello habló ayer Mahmud Abbas, primero con Hosni Mubarak y más tarde con Abdalá II. También lo hizo Tizpi Livni, la flamante nueva ministra israelí de Asuntos Exteriores, con el rais egipcio. Hamás ha llenado la agenda de la región, con permiso del omnipresente régimen de los ayatolás, y de cómo se resuelva su órdago dependerá el futuro a corto plazo de gran parte de Oriente Próximo. Mientras, en esa Gaza que no sabe desde hace días lo que es dormir a pierna suelta, los incidentes se suceden, como el acaecido ayer en Rafah, donde milicianos de Hamás atacaron con un explosivo de 3 kilogramos la casa del jefe de la Policía de la Franja, Suleiman Abu Mutleq. No hubo víctimas, sí grandes destrozos y también la confirmación, por si hacía falta, de que la cosa está que arde, hoy mucho menos que mañana. de Cisjordania son tan ilegales como el de Amona, pero la lista negra israelí incluye menos de un centenar por evacuar JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Batalla campal sobre el escarpado terreno palestino en el que se levantaba el enclave de Amona. Batalla de números teñidos de sangre; de guarismos bañados en agua y aceite hirviendo; de cifras ahogadas en cubos de excrementos; de letras aplastadas por bloques de cemento, piedras, porras, excavadoras... Números que ya protagonizaron la evacuación de Gaza en verano (21 asentamientos, con otros 4 del norte de Cisjordania) pero que ahora, ante la violencia de las escenas vividas ayer en territorio ocupado, permiten alterar el orden de los factores que no el producto final. Más de 3.000 fanáticos nacionalistas y religiosos judíos (muchos tan adolescentes como los de Gush Katif, también con el acné a flor de piel) se habían concentrado para defender 9 casas aisladas a unos pocos kilómetros de Ramala, ante la orden de evacuación y demolición dada por el Gobierno de Israel y refrendada, por dos votos a uno, en la mañana de ayer por el Tribunal Supremo. Frente a ellos, 2.000 soldados y 3.100 policías, fuertemente pertrechados, algunos a caballo para la sociedad local protectora de animales, que entraron a saco en las casas y subieron a lomos de las palas de las excavadoras a las azoteas para sacar uno a uno, sin contemplaciones, a los atrincherados. Tarea muy delicada y peligrosa. Los colonos iluminados lanzaron bloques de cemento, piedras, cubos con excrementos, y barro, y agua y aceite hirviendo, y palos de hierro, y neumáticos ardiendo. Todo contra los agentes y soldados, aturdidos en un principio, decididos al final. Nazis dictadores La batalla campal se saldó 3 horas y media después con más de 200 heridos, entre ellos 80 agentes; 166 hospitalizados; 3 diputados de la extrema derecha golpeados... Cifras que se ahogaban bajo las letras de algunas canciones o lemas lanzados sin vergüenza propia ni ajena nazis dictadores judíos no expulsan a judíos mientras chicas y chicos que hubiesen necesitado buenos azotes hace sólo unos días se permitían el lujo de apedrear a hombres hechos y derechos que, esta vez, no se contuvieron como hicieron en Gaza. Las declaraciones, para los políticos y diputados. ¿Qué democracia es ésta en la que los policías agreden a los diputados? se decía desde las filas de los colonos, desde donde se acusaba a Ehud Olmert de buscar sangre y vio- lencia televisada en directo por todos los canales israelíes para aumentar su saca de votos ante las elecciones legislativas del 28 de marzo. El jefe interino de Gobierno hebreo, sin recordar que los colonos llevan campando desde hace décadas por Cisjordania y Jerusalén Este- -de la que él fue alcalde una década- -atacando a los palestinos, quemando sus campos de cultivos, envenenando sus pozos de agua, arrasando sus olivos, intimidando a niños y mujeres, señaló que, ahora sí, ¿antes no? los colonos habían sobrepasado todos los límites permisibles y que su actitud era intolerable para el Estado de Israel La violenta evacuación de Amona, como recordó la organización hebrea de derechos humanos Paz Ahora reduce de 100 a 99 las colonias llamadas salvajes e ilegales todas lo son según la legislación internacional, que Israel debe evacuar de acuerdo con una Hoja de Ruta muerta y enterrada el 31 de diciembre de 2005. Además se cuentan otras 250 colonias más en Cisjordania, sin enumerar las de Jerusalén Este que se multiplican como hongos con la caída de cada noche. En total, 400.000 colonos a tiro de piedra. Cifras, números, guarismos que se multiplican y se suman, nunca se dividen ni se restan, y que, teñidos de sangre, ahogados en excrementos, bañados en aceite hirviendo, aplastados por los bloques de cemento, asustan.