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ABC JUEVES 2 2 2006 Nacional 13 Las direcciones regionales populares, a la espera de órdenes La posible ruptura del acuerdo sobre la reforma del Estatuto valenciano provocó una cadena de plantes de los populares, impulsada por la falta de confianza política en acuerdos que puedan saltar por los aires en el último momento. Desde Génova negaron que se tratara de una estrategia coordinada porque la situación en cada Comunidad es distinta aunque sí admiten que lo han hablado y que, indudablemente, tomamos nota si el texto valenciano no se reconducía El PP no dudaba en dar por rotas las negociaciones para la reforma del Estatuto castellano y leonés mientras los socialistas no prescindan de Ángel Villalba y lo sustituyan por un líder serio dijo el portavoz del PP, José Antonio de Santiago. En Asturias, el presidente regional del PP, Ovidio Sánchez, dijo que no participarán en el debate estatutario hasta que no se resuelvan los conflictos catalán y vasco, mientras que en Murcia y La Rioja también se lo estaban pensando. Ciscar, Perales, Jáuregui, Del Burgo, Trillo y Saenz de Santamaría, los negociadores del Estatuto valenciano JAIME GARCÍA La firmeza del PP obliga al PSOE a aceptar in extremis el pacto del Estatuto valenciano Una ley fuera del texto mantendrá el listón del 5 para estar en el Parlamento finalmente la exigencia de CiU de eliminar del articulado cualquier referencia al idioma valenciano como una lengua distinta del catalán A. C. MADRID. El PP y el PSOE salvaron a última hora de anoche su pacto sobre el Estatuto valenciano, que estuvo a punto de naufragar después de que los socialistas se mostraran decididos a enmendar el texto acordado con los populares para dar cobijo a dos exigencias de CiU, ERC e IU. El Grupo Socialista amenazaba con eliminar dos puntos claves del texto original: las referencias al idioma valenciano y el mínimo del 5 por ciento de los votos para que un partido tenga representación parlamentaria en la Cámara autonómica. Sin embargo, y tras una jornada frenética de negociaciones, una conversación entre los presidentes refgionales de ambos partidos, Francisco Camps y Joan Ignasi Pla, salvaba a medianoche el único gran pacto suscrito en lo que va de legislatura entre los dos grandes partidos de ámbito nacional. Pese a la orden dada por el presidente del PP valenciano de no ceder ni un ápice en lo pactado, los populares ofrecieron retirar del proyecto de reforma el citado límite de votos del 5 siempre que se mantuviera en una ley electoral autonómica con el blindaje de una mayoría de dos tercios para cambiarlo, y también alguna de las alusiones al idioma valenciano pero no todas. Los socialistas, que se habían cerrado en banda durante todo el día en ambos puntos, acabaron por ceder. b Los socialistas ignoraron Las reuniones celebradas en Madrid entre Cipriá Ciscar, Alfonso Perales y Ramón Jáuregui por parte del PSOE- -tutelados por Alfredo Pérez Rubalcaba- -y de Federico Trillo, Soraya Saenz de Santamaría y Jaime Ignacio del Burgo por parte del PP habían dejado claro durante todo el día que los populares no estaban dispuestos a aceptar cambios efectivos en el régimen electoral regional que facilitasen a los partidos nacionalistas catalanes la entrada en la Cámara autonómica valenciana. En el Grupo Popular inscribían el giro del PSOE en los nuevos compromisos alcanzados por Rodríguez Zapatero con Artur Mas para garantizarse el apoyo de CiU a medio plazo. En este caso, también habían presionado a los socialistas IU, que superó el listón en las últimas elecciones autonó- micas por décimas, y ERC que es extraparlamentario en las Cortes Valencianas y tiene en el Congreso a su máximo dirigente en esa Comunidad, Agustí Cerdá, como diputado por la circunscripción de Barcelona. Poder de veto para cambiar la ley Finalmente, los socialistas cedieron y aceptaron el ofrecimiento del PP valenciano que, de hecho, mantendrá la exigencia de que un partido político obtenga el 5 de los votos para poder tener Los populares podrían haber invocado el fin del acuerdo y pedir desde las Cortes Valencianas la devolución del texto representación parlamentaria. La novedad que ha permitido salvar el acuerdo entre PP y PSOE es que ese listón se garantizará fuera del texto estatutario por una ley que, además, permitirá vetar su cambio a uno de los dos partidos mayoritarios. En la decisión del PSOE de pactar finalmente y no seguir adelante con su órdago de romper el consenso alcanzado hace meses ha pesado especialmente lo difícil que le resultaría explicar a los socialistas valencianos en su Comunidad su renuncia a que se cite en el Estatuto al idioma local, por mucho que el PSOE, en el ámbito nacional, pudiera seguir explotando el guión del aislamiento del PP. Evitar costes y nuevos frentes Además del coste electoral en Valencia, de no haber dado el PSOE marcha atrás ayer, al Grupo Popular le quedaba el recurso de invocar la ruptura del acuerdo y reclamar desde las Cortes Valencianas, donde tiene mayoría absoluta, la devolución del proyecto, con lo que se abriría otro frente de conflicto institucional añadido al debate de la reforma del Estatuto catalán. Además de consumarse en la Comisión Constitucional que una reforma de Estatuto de Autonomía promovida por el Grupo Popular fuera aprovechada por los socialistas para adecuarla a sus intereses con la complicidad de los nacionalistas, el resto de los gobiernos regionales presididos por dirigentes populares amenazaban con echar el freno a sus propias reformas. De ese modo se empantanaría aún más el proceso general de revisión de la estructura institucional del Estado que impulsa el presidente del Gobierno.