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6 Opinión JUEVES 2 2 2006 ABC EN FIN MENTALIDADES MEDIEVALES ESULTA que ese presidente iraní de nombre casi impronunciable, el mismo que ocupa la mitad del día en rezar y la otra mitad en preconizar la eliminación del estado de Israel en su emplazamiento actual; el ex guardián de la revolución que participó muy probablemente en el asalto y ocupación de la embajada norteamericana en Teherán en 1979; resulta, digo, que ese reputado librepensador reprocha a Occidente tratar la crisis provocada por el programa nuclear de su país con mentalidad medieval Y lo dice, se supone, con conocimiento de causa porque, en lo tocante a mentalidades del medioevo, Mahmud Ahmanideyad debe de disponer de una expeEDUARDO SAN riencia personal acumuMARTÍN lada con mucho esfuerzo y cultivada con suma dedicación. Ahora bien, no deja de ser un poco chusco que el presidente de la única república de los clérigos que existe en el mundo se atreva a formular esa imputación en los mismos días en que una larga retahíla de países musulmanes, incluido el suyo, están empeñados en un boicot comercial terrible contra un pequeño estado europeo, uno de cuyos periódicos tuvo la osadía de publicar una caricatura satírica sobre Mahoma. Tiene el mérito, sin embargo, de ofrecer una buena ocasión a los estudiosos para analizar cual es la corriente profunda de una civilización y de una cultura a la que muchos occidentales biempensantes tienden a disculpar con el argumento de que sus males mayores provienen del comportamiento de sus antiguas metrópolis coloniales. ¿El tratado Sykes- Picot, por el que Francia e Inglaterra se repartieron los despojos de la Sublime Puerta, o el derrocamiento del régimen nacionalista iraní de Mohamed Mossadeq por los servicios secretos norteamericanos en 1953, tienen algo que ver con la sentencia de muerte pronunciada por un ayatolá contra el escritor, también musulmán, Salman Rushdie? ¿Qué diálogo de civilizaciones es posible entablar con un mundo que reacciona de forma tan intempestiva y desproporcionada ante un hecho que no alcanzaría siquiera la categoría de anécdota en cualquier cultura de la tolerancia, aquellas que incorporan la disciplina de la autocrítica y la libertad de opinión como motores de su propio progreso? Y la capacidad para reírse de uno mismo, desde luego. Por desgracia para ellos, actitudes como las imprecaciones del presidente iraní y las represalias de países musulmanes contra Dinamarca dejan en mal lugar a los especialistas que tratan de separar, con encomiable buena fe, las actitudes violentas de una parte del Islam de lo que constituiría el cuerpo de su doctrina y la práctica diaria de millones de musulmanes. Y vienen a dar la razón a expertos que, como Antonio Elorza, Serafín Fanjul o Bernard Lewis, vienen sosteniendo de antiguo que la raíz de esa intransigencia activa debe buscarse en la esencia misma de la religión musulmana. ZAPATERO EN PLENO SURF CiU con Artur Mas: con ese sí que me voy a entender. OS pactos y las alianzas le están sirviendo a Y así Zapatero cambia una vez más de ola. Es una ola Rodríguez Zapatero como la ola al surfista. Lo más domesticada, con más formas parlamentarias, importante no es la ola en la que uno se monta, necesitada de reaparecer en escena para sobrevivir. sino llegar como sea a la playa. El símil permite desVisto así, todo eso puede considerarse política, pecribir las últimas etapas de Zapatero en su búsqueda ro en el ir y venir de una a otra ola ha ocurrido que, de una concepción más armoniosa del modelo territodesligándose de Maragall y ERC, Zapatero abandona rial de Estado. Al rebobinar aparecen escenas bastana quienes le habían llevado a sustentar la inevite curiosas. Vemos a Zapatero- -todavía líder tabilidad de un nuevo Estatut y se amista de la oposición- -asistiendo a la toma de posecon quienes nunca habían hecho causa estricsión de Pasqual Maragall como presidente de ta de la renovación estatutaria. A CiU, en la la Generalitat. Ese día, Maragal le saca al balperspectiva de una victoria de Rajoy, le bastacón, como en las grandes efemérides. Antes ba con ajustar la financiación, matizar algún ha habido pacto del Tinell, exclusión del PP, símbolo y entrar en el Gobierno de España. Injuramento de sangre para redimir Cataluña cluso estuvieron a punto de no votar el esbozo con un nuevo Estatut Para cimentar un triVALENTÍ estatutario aprobado por el Parlamento autopartito que a la larga le servirá de cápsula esPUIG nómico catalán. No es un secreto que antes hapacial para llegar a La Moncloa después del bían gobernado con el apoyo del PP a cambio de no 11- M, Zapatero se apresura a decir que aprobará todo pedir una reforma del Estatut según los pactos del Estatut que llegue de Cataluña. Carod se ve con Majestic. Ese es el oleaje presente en la política persoETA, eso le cuesta el despacho, pero ERC prosigue en nalizada de Rodríguez Zapatero. Sí, ha cambiado de el tripartito. ola, divisa la playa con mayor comodidad, pero ahí Desde entonces hasta ahora, el balance de costes de queda, en el orden del día de la Comisión Constituciola alianza de Zapatero con ERC es el que es, pero el nal, un proyecto de Estatut que nadie desea con ferpresidente de Gobierno persiste en lo que cree que vor ni pedía con clamor, salvo un Maragall a quien más le conviene, subido a la ola que ha de llevarle a la Zapatero puentea pactando con Mas y una ERC a la gran playa de sus deseos. ERC es un socio que quería que el PSOE amenaza con descabalgar del tripartito. el Estatut pero sólo como un paso hacia la indepenVanidad de vanidades. dencia. Para contentarle, sobre todo con gestos y símCon el vientre y el pecho pegados a la tabla, Rodríbolos, la elasticidad parlamentaria del PSOE se pone guez Zapatero aguza la mirada, enarca las cejas miena prueba. A nadie se le oculta que, con flecos teñidos tras sus adláteres le están dando a ERC en la zona de pragmatismo, ERC es un proyecto abiertamente hepática, como diría en México un comentarista de rupturista, trufado de oportunismos y ambiciones boxeo. Quieren a ERC con la cabeza gacha, entrando personales a menudo contrapuestas. por el portalón del Estatut y sosteniendo a Maragall Llega el Estatut a La Moncloa y las olas entran porque hay que aguantar hasta el referéndum. Luego, en turbulencia. Saltan algunos fusibles, los barones habrá tiempo para cambiar de alianzas si conviene. se engallan, se detectan temperaturas de rechazo en El surfista de La Moncloa ha saltado de una ola a otra. la mayoría silenciosa. Zapatero, tumbado sobre la Queda por ahí el Estatut como un galeón fantasma plancha de surfista, mira la playa desde el otro lado con viento flojo en las velas. del oleaje espumeante. Ha llegado la hora de subirse a vpuig abc. es otra ola, menos montaraz, menos espumosa. Ahí está R L -Nadie nos hizo reír tanto; pide que nos disculpemos por las ofensas a España desde esta televisión. Les presento al cómico Consejo Audiovisual Catalán.