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60 Cultura MIÉRCOLES 1 2 2006 ABC Muere en Miami, a los 74 años, Nam June Paik, el padre del videoarte El artista surcoreano vaticinó que el vídeo sería un medio artístico que acabaría en los museos b El domingo se extinguió la vida del artista por causas naturales, según la familia, y con ello el género de la videoinstalación se ha quedado huérfano de quien lo concibió MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL NUEVA YORK. Para Nam June Paik, el arte consistía en inventar algo que no existiera, puro fraude decía provocador a un periódico de su país natal, Corea del Sur. El artista juntó todas sus pasiones en una exposición realizada en la Galería Parnass (Wuppertal, Alemania) considerada la primera videoinstalación de la historia. Inspirado en una actuación del compositor experimental estadounidense John Cage, que utilizó pianos previamentes preparados, Paik compró 13 televisores de segunda mano y los manipuló hasta que las pantallas mostraron los fuertes patrones ópticos que buscaba. Su objetivo era mostrar un equivalente visual de la electrónica musical, que fue mezclando con todos los géneros. Una de sus más sonadas instalaciones fue con la chelista Charlotte Moorman, su más fiel colaboradora. En la controvertida exposición de 1965, que acabó con su detención en Londres por nudismo público, la chelista interpretaba, desnuda de cintura para arriba, un tema bautizado como Sonata de Chello N 1 sólo para Adultos El escándalo se repitió dos años después en la sede de Filmakers Cinematheque de Manhattan, donde dos minúsculos televisores cubrían los pechos desnudos de la chelista en Sujetador de Televisión para Escultura Viviente La exploración tecnológica del arte le llevó a comprar la primera cámara por- tátil del mercado, que combinó con múltiples pantallas, torres de sonido y cuantas posibilidades le ofrecía la ciencia. Dicen que su estudio parecía un taller de reparaciones electrónicas que lleva tres meses de retraso con los pedidos, pero cuando sus ideas se plasmaban en las instalaciones, se respiraba arte. Así se lo reconoció en el año 2000 el Museo Guggenheim de Nueva York, al convertirle en protagonista de su primera retrospectiva de un videoinstalador. Para este homenaje el artista coreano preparó la famosa rotonda del edificio de Frank Ghery con pantallas boca arriba instaladas en el suelo, que reflejaban las imágenes en los haces de luz de láser lanzados desde arriba, como si fueran una cascada, en forma de zigzag. Algunos han querido ver en ello una metáfora de su carrera, que hasta el día de su muerte siguió hacia arriba. Incluso con la parálisis parcial que le provocó en 1996 una trombosis. El curador del Guggenheim John Hanhardt le recordó ayer como un verdadero amigo y un profeta Aunque se le recordará por acuñar ya en los 70 la frase de la autopista de la información que Bill Clinton pusiese de moda en los 90, para Handhardt su mayor lucidez fue la de vaticinar que el vídeo sería nuestro muelle para nuevos y sorprendentes empeños, un medio artístico que acabaría en los museos Nam June Paik, en una imagen de archivo LUDISMO ELECTRÓNICO FERNANDO CASTRO FLÓREZ E En el año 2000, el Museo Guggenheim de Nueva York reconoció al artista al convertirle en protagonista de su primera retrospectiva de un vídeoinstalador l 4 de octubre de 1965, Nam June Paik graba, desde un taxi, la visita del Papa Pablo VI a la catedral de San Patricio en Nueva York y, por la noche, exhibe la cinta en el Café a Go- Go de Bleecker Street. Este acontecimiento se suele considerar como el acta de nacimiento del vídeo de creación. El contexto en el que se presentó ese vídeo era el de una actividades organizadas por Robert Watts y George Brecht, miembros destacados de la agitación Fluxus. Parece ser que entre la treintena de personas que contemplaron esa obra estaban el músico John Cage y el coreógrafo Merce Cunningham. Conviene tener presente que el mismo Paik estaba vinculado con la música y que participaba animadamente en las provocaciones neo- dadaistas epocales. No dudó en romper sobre su cabeza un violín, considerándolo un concierto o tampoco tuvo ninguna vergüenza a la hora de meter la testa en un cubo de pintura para luego dar con ella un largo brochazo en el suelo. Es como si Nam June Paik quisiera mostrar, de la forma más literal posible, que el arte es cosa mental El mismo Tristan Tzara había advertido, frente a cualquier espiritualismo o filosofía idealista, que el pensamiento se origina en la boca. La institución Arte se había vuelto verdaderamente faraónica y una serie de jóvenes artistas iniciaron un acoso lúdico en una deriva que, en principio, les llevaba lejos de la glaciación museal: Fluxus- -según dijo Paik- -se pone en contra de todo el sistema del arte,