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52 Sociedad MIÉRCOLES 1 2 2006 ABC Tecnología Los internautas chinos crean un nuevo lenguaje para burlar la censura del Gobierno Los blogs críticos fragmentan palabras prohibidas y utilizan siglas b De esta manera, los ciberdisidentes contrarrestan el sometimiento de portales como Google y Yahoo a las restrictivas normas impuestas por el régimen comunista PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL CHENGDU (CHINA) ¿Se puede controlar internet, el mayor y más abierto foro de debate del mundo? Aunque parezca imposible, eso pretende el Gobierno chino, que viene promulgando desde hace una década- -cuando sólo había unos 2.000 usuarios de la red- -una severa legislación que se ha ido endureciendo a medida que aumentaba de forma espectacular el número de adeptos al ciberespacio No en vano, el coloso oriental es ya, con 105 millones de personas, el segundo país con más internautas del planeta, sólo por detrás de los 159 millones de Estados Unidos. Dentro de ese intento por dominar el ciberespacio el último logro del Gobierno chino ha consistido en someter al principal buscador del mundo, Google. El portal anunció la semana pasada que iba a eliminar los contenidos más comprometidos para el régimen comunista en su recién estrenada página web en mandarín. Entre dichos asuntos, destacan todos aquellos en los que aparezcan términos como democracia derechos humanos independencia de Taiwán Tíbet o manifestaciones Al igual que ya hicieran a mediados del año pasado Yahoo y Microsoft, que acataron las restrictivas normas legales impuestas por Pekín, Google ha preferido sacrificar la libertad de expresión a cambio de una porción del prometedor mercado chino. Tras enfrentarse en 2002 con el Gobierno, que incluso llegó a bloquear su página web durante varios días por considerarla subversiva Google ha seguido el ejemplo de su principal competidor mundial, Yahoo. Un internauta consulta la versión china del buscador euros el próximo año, Google ha preferido no perder el tren del boyante mercado chino, donde iba perdiendo terreno en beneficio de rivales locales, como el popular portal www. baidu. com. Por ese motivo, colaborará con el Gobierno tal y como ahora lo hacen los principales servidores que operan en el coloso oriental, donde los internautas y los 700.000 bloggers registrados se ven obligados a aguzar el ingenio constantemente para burlar la férrea censura que impera sobre la red. Así lo hace Wang Yi, un abogado y profesor de la Universidad de Chengdu, capital de la provincia sureña de Sichuan, cuyo blog crítico con el sistema judicial chino fue bloqueado poco antes de que la radio alemana Deutsche Welle y la asociación Reporteros Sin Fronteras lo nominaran en octubre del año pasado a un premio en defensa de la libertad de expresión. Sería una ironía que una página web que no existe se alzara con dicho galardón, pero no se trata de ganar, sino de REUTERS No perder el tren En este sentido, la aquiescencia de dicho portal norteamericano con el régimen, al que proporcionó los datos necesarios para detener hace dos años a un periodista que usó su correo electrónico para transmitir cierta información delicada a Occidente, ya ha dado sus primeros frutos. En una de las operaciones más ambiciosas del sector de las nuevas tecnologías, Yahoo pagó el pasado verano unos 800 millones de euros por adquirir casi el 40 por ciento del portal chino Alibaba, el más importante sitio de ventas de la red en el gigante asiático. Ante las perspectivas que se abren en el país para el comercio electrónico, que podría generar 5.377 millones de darle una bofetada a la situación de internet en China escribió entonces Wang Yi en su bitácora, que ha tenido que volver a fundar para poder seguir vertiendo sus opiniones en la red. Aunque la mayoría de los internautas del gigante asiático prefieren los juegos en red a las discusiones ideológicas, los usuarios más comprometidos políticamente deben recurrir a numerosos trucos para sortear la Gran Muralla cibernética del régimen. Según explicó a ABC Zhang, un veintea- EL BLOG JOSÉ MANUEL NIEVES EL PAÍS DE LA LIBERTAD D a igual que Google, Yahoo o Microsoft se autolesionen y limiten las posibilidades de sus buscadores para satisfacer a los censores cegatos de cualquier na- ción. Da igual que el gobierno de turno (chino, norteamericano o de donde sea) quiera silenciar la página personal que escribe un soldado desde el frente, o un periodista desde su mesa en la redacción, o un ciudadano cualquiera desde donde le plazca. Da igual que se persiga a los que comparten opiniones, programas informáticos, juegos, cine, emisiones de radio o TV, canciones, literatura... Da igual. Una vez cruzada la frontera, al otro lado de la pantalla del ordenador, cualquier contenido pierde sus ataduras anteriores. Lo que vale aquí, a este lado, lo que está prohibido aquí, lo que se puede decir (o no) aquí, lo que es lícito (o no) compartir aquí, carece de sentido allí No importa cuántas barreras tecnológicas se levanten, ni cuánto dinero se invierta en ponerle puertas al campo. No importa cuánto se autocensuren los grandes. No puede haber censura en el país de la libertad.