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ABC MIÉRCOLES 1 2 2006 47 Sociedad El cardenal Herranz alerta de la tendencia al totalitarismo ideológico en España ALTO EN NICOTINA Y DESOBEDIENCIA JESÚS LILLO D Un cenicero, rebosante de colillas, en el exterior de una empresa SIGEFREDO La ley del tabaco cumple un mes en plena guerra de precios: Altadis baja entre 50 y 65 céntimos sus marcas Una de cada dos cajetillasvendidas en España son ya de bajo precio b En respuesta a la rebaja aplicada ice el Ministerio, en las cajetillas, que el tabaco mata y cosas peores, pero no que la obediencia aprieta y ahoga tanto o más que el humo. Claro que desde hace un mes se fuma menos, pero con mucho más gusto que antes, con caladas hondas, de toxicómano complacido y entregado, disfrutando de sensaciones adolescentes y de exclusiones que anormalizan y vuelven a hacer atractivo lo que se había convertido en un hábito que, reducido a simple rutina, pasaba ya inadvertido como placer. Como cada vez venden tabaco en menos sitios, el fumador se toca por la calle y bajo la ropa el paquete para calmar la ansiedad que le provoca esa inseguridad que también sienten los asmáticos sin ventolín y quienes sufren ataques de pánico sin loracepán. Por lo demás, y tabaco en mano, desde el pasado 1 de enero fumar da mucho más gusto que antes: ha vuelto el tiempo, perdido, de aquellas entrañables y primeras bocanadas de humo y pecado, altas en nicotina y muy bajas en obediencia. por Philip Morris recientemente, Altadis bajará a partir de hoy el precio de sus marcas. Fortuna y Nobel costarán 1,85 y Ducados 2 euros N. R. C. MADRID. No ha habido sorpresas ni graves conflictos. Un mes después de la entrada en vigor de la temida ley del tabaco, los españoles parecen haber aceptado una de las normas más restrictivas de consumo de tabaco. Pese a las dudas iniciales, la gran mayoría ha aceptado sin traumatismos las prohibiciones, un cumplimiento estricto en los puestos de trabajo y necesariamente mejorable en discotecas y zonas de ocio. Sólo la guerra de precios emprendida por las tabacaleras, que ha puesto en pie de guerra a los estanqueros y las protestas de los vendedores de prensa, han hecho tambalear los primeros pasos de la nueva legislación. Tras la subida de impuestos decretada por el Gobierno, la multinacional Philip Morris hizo la semana pasada lo que nadie esperaba: bajar los precios en medio de la aplicación de la ley y del auge de las marcas baratas. Un descenso histórico que ha puesto el precio del Marlboro (2,35 euros) por debajo del Fortuna de toda la vida, a 2,50 euros. Por su parte, la tabaquera hispanofrancesa Altadis bajará previsiblemente a partir de hoy el precio de sus principales marcas de cigarrillos entre 50 y 65 céntimos, en respuesta a la rebaja aplicada por Philip Morris. Así, según informa Europa Press, las cajetillas de Fortuna y Nobel pasarán a costar 1,85 euros, mientras que Ducados quedará en 2 euros. La bajada de las cajetillas tradicionalmente caras podría aumentar el número de fumadores jóvenes y evitar que un precio elevado convenza a más fumadores a dejar su adicción. Pero además la guerra de precios ha puesto en pie de guerra a los estanqueros, los más damnificados al ver su margen de beneficios muy reducido. En un año no habrá pausas en las empresas La prohibición de fumar en las empresas se ha aceptado sin apenas conflictos, pero ha bastado un mes para saber que la entrada en vigor de la ley perjudica a los no fumadores. El catedrático de Derecho y socio del bufete de abogados Cuatrecasas Salvador Del Rey, calificó de injusto el tiempo extraordinario que algunas empresas están dedicando a los fumadores para salir a fumar- -una hora de media cada día- Este privilegio ha sido una de las dudas más consultadas este mes, según el jurista. Del Rey aventuró que en un año la mayoría de las empresas dará por finalizado este periodo de transición y se prohibirán las pausas para evitar desigualdades. Los estanqueros acuden a la Justicia Ayer la Unión de Asociación de Estanqueros de España decidió presentar una demanda judicial contra el fabricante que haya bajado o vaya a bajar el precio del tabaco. Las grandes compañías están en su derecho de fijar los precios, pero nosotros también tenemos el derecho a defendernos de un descenso, inferior al precio de compra que hemos realizado señaló el presidente de este colectivo, Manuel Fernández Vicario. La base de esta demanda, cuya vía judicial aún está por determinar, es conseguir la estabilidad de los precios Durante el primer trimestre de 2005 las ventas de estas marcas representaban el 6 y hoy una de cada dos cajetillas de tabaco vendidas son de marcas baratas. Calculan que la bajada de precios les ha ocasionado pérdidas entor- no a los 12 y 15 millones de euros. La industria también se queja. Philip Morris, la responsable de la guerra de precios hizo ayer balance y estimó en más de 200 millones de euros lo que le costará la ley antitabaco española. En un comunicado, la multinacional explicó las dificultades a las que se enfrenta en nuestro país, donde debe lidiar con el descenso de ventas, el auge de las marcas baratas y la presión de la fiscalidad. Desde el 1 de enero, la hostelería ha asumido las restricciones de la ley. El cartel, avisando a los clientes, de su condición de bar de fumadores o libre de humos es visible desde ese día en las entradas de los establecimientos. Pero, como era previsible, la gran mayoría ha optado por permitir fumar. La Federación Española de Hostelería aún no cuenta con datos nacionales, pero en Cataluña sí se sabe que el 79 de los locales pequeños ha colgado el cartel de Se puede fumar y sólo el 27 de los establecimientos de más de 100 metros ha decidido declararse espacio libre de humo sin espacios reservados para los fumadores. José Luis Guerra, presidente adjunto de la Federación Hostelería, considera que los datos nacionales serán aún peores para la ley del tabaco. Estamos convencidos de que el 85 de los bares y restaurantes de España permite fumar a sus clientes