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ABC MIÉRCOLES 1 2 2006 Madrid 39 Vienen para trabajar y prosperar pero no olvidan su tierra. Es la historia de miles de rumanos que viajan hasta Madrid en busca de una vida mejor y que Esperanza Aguirre conoció ayer de primera mano en la última jornada en su visita a este país del Este Rumanos de ida y vuelta TEXTO: MARIANO CALLEJA BUCAREST. El patriarca de la Iglesia Ortodoxa de Rumanía, Teoctist I, es todo un joven de 95 años, lleno de viveza y simpatía. La presidenta de la Comunidad, en la segunda jornada de su viaje por Bucarest, quería conocerle personalmente y acudió a su casa patriarcal, un palacete que es una auténtica obra de arte por dentro. Nada más saludar a su invitada, Teoctist I agradeció el apoyo que reciben sus compatriotas que han emigrado a España por parte de la Iglesia Católica y de las autoridades locales, y se interesó por los que van a recoger fresas En Madrid no se recogen fresas, trabajan sobre todo en la industria y la construcción le precisó Aguirre, quien destacó la fidelidad de todos ellos a la religión ortodoxa, que practican más del 80 por ciento de los rumanos. Hasta ahora, los inmigrantes rumanos en la Comunidad de Madrid podían celebrar sus ceremonias religiosas en espacios cedidos por la Iglesia Católica, en concreto, en tres: en el barrio de Chamberí, en Arganda del Rey y en un antiguo colegio de monjas reformadas de Alcalá. Pero en el futuro tendrán su primer templo en nuestra región. Así lo anunció Aguirre al patriarca durante su visita. La empresa pública Arpegio cederá un terreno público, seguramente en Torrejón de Ardoz, para que los practicantes ortodoxos puedan seguir sus ritos en una iglesia propia. El templo lo pagarán los rumanos y el Gobierno de su país. No todos los rumanos que han venido a nuestra región son ortodoxos. Muchos son adventistas, y se han agrupado casi en su totalidad en Coslada. Las causas son un misterio incluso para su alcalde, Raúl López. Aguirre quería invitar al patriarca a inaugurar la nueva iglesia, pero el embajador, sabiamente, le aconsejó que la invitación fuera para la primera piedra. Y así será. Aguirre posa junto al ex capitán de la selección rumana, Gica Hagi, y alumnos del colegio bilingüe rumano- español CAM Los polacos se marchan, vienen búlgaros y ucranianos Los inmigrantes polacos han comenzado a regresar a su país, después de varios años de emigración por distintos países de Europa, entre ellos España. La Consejería de Inmigración ha detectado un retroceso en el número de polacos empadronados en los municipios de la región, sobre todo en el Corredor del Henares, donde se han establecido, lo mismo que los rumanos. En Alcalá, por ejemplo, ahora no son más que dos mil, cuando hace tan sólo unos años esa cifra se multiplicaba por cinco. En el caso contrario están los búlgaros y los ucranianos, que son las dos nacionalidades de inmigrantes que están llegando ahora con intensidad. En la segunda y ultima jornada de la visita de Aguirre a Bucarest se hablo de seguridad. La falta de integracion de los inmigrantes esta intimamente relacionada con ella. Por eso, los rumanos nomadas, los gitanos, estan mas o menos agrupados en tres campamentos en Madrid. quieren volver, porque la tierra les tira mucho. Hagi, el ídolo En cuatro colegios bilingües de Bucarest se aprende español. Es el caso del liceo Julia Hasdeu. Allí estuvo Aguirre y la delegación madrileña, para ver cómo funciona el instituto y para entregar material deportivo del Real Madrid a los mejores estudiantes deportistas. Pero la estrella del acto fue el ex futbolista Gica Hagi, un ídolo entre los chavales rumanos, que le recibieron con una fuerte ovación. En este centro se estudian en español la Lengua, Geografía e Historia de España, y Cultura y Civilización, en un total de siete u ocho horas semanales. El español, asegura una de las profesoras, está superando al francés como segundo idioma extranjero después del inglés. En Bucarest también hay emigrantes españoles. Son los empresarios. En total hay 107 empresas españolas instaladas en Rumanía. Muchas de ellas pertenecen al sector de la construcción, curiosamente. Se está produciendo un boom inmobiliario explica Jacobo Martínez, de 29 años, que lleva ya 4 en este país. El precio de la vivienda en la capital rumana es de unos 1.000 euros el metro cuadrado, en una casa de nivel medio- alto. La presidenta, que ha presidido un encuentro con los empresarios españoles, destacó la gran oportunidad que supone las licitaciones de obras en este país del Este. Emprendedores y trabajadores Cada rumano que viene a España es una historia, con final feliz o triste. Cada familia que ha dejado en su país natal es otra historia que se une a la suya. Tienen fama de emprendedores y trabajadores. Aprenden español muy rápido, en general tienen bastante más facilidad que nosotros para los idiomas. Y les ayuda también las telenovelas, que les encantan. Tienen un canal de televisión dedicado las 24 horas a estos culebrones, que se emiten en versión original con subtítulos. Rebeca, una adolescente de 16 años, ha aprendido español así, por ejemplo, viendo, entre otras cosas, Pasión de Gavilanes. Y lo ha perfeccionado en los cuatro meses que ha estado en Madrid visitando a sus dos hermanos que se vinieron a trabajar a Torrejón. Quiero ir a España, me encanta la gente dice muy risueña, aunque se queja de la mala ima- Las telenovelas, que se emiten en versión original con subtítulos, fomentan el aprendizaje del español en Rumanía gen que tienen sus paisanos entre algunos españoles. Su padre, Ion, ya estuvo trabajando en la construcción en Las Rozas, fue el primero de su familia. Esperanza Aguirre tiene ocasión de escuchar ésta y otras muchas historias en la recepción que se organiza con familiares de inmigrantes ruma- nos en la Comunidad de Madrid. Conoce así a Mihaito, uno de los pioneros que se lanzaron en autocar desde Bucarest hasta Coslada hace diez años. Cruzó Hungría, República Checa, Eslovaquia, Alemania, Francia y España hasta llegar a su punto de destino, una de las últimas paradas de la ruta. Se dedicó a la construcción y se volvió en junio del año pasado porque le dejaron sin pagar 47.000 euros y se quedó sin dinero. Al menos, eso le dice a la presidenta, quien le aconseja que vuelva a empezar, que no se desanime. Francu también tiene a su hija en Coslada desde hace 10 años. Es trabajadora social, y quiere que vuelva. Todos