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12 Nacional VIAJE OFICIAL DE ZAPATERO A CEUTA Y MELILLA MIÉRCOLES 1 2 2006 ABC ZP ESTÁ ASUSTADO P se ha ido, asustado, a Ceuta. Le han dicho que el Gobierno pierde votos por todos los costados y que hay que tapar boquetes. El primero, el de Carod. Los militantes, los periodistas adictos y los constitucionalistas a sueldo... podrían seguir luchando con esperanzas si desapareciera Carod. La pesadilla de Perpiñán. Esa insultante minoría a la que ZP ha dedicado tantas sesiones de oscurantismo. ¡Hay que librarse de Carod! Así que salió a los micros Pepiño Blanco y lo abroncó. Lo llamativo de CÉSAR ALONSO la gente del PSOE DE LOS RÍOS es su impudor para defender hoy lo que aborreció ayer. Por ejemplo, este cambio de preferencias entre Carod- Rovira y Artur Mas. ¿Recuerdas, querido lector, que hace tan sólo dos meses los socialistas acusaban a CiU de querer reventar el Estatuto al elevar tanto el listón de las exigencias? Ahora Mas es el buen nacionalista. El de siempre. El sucesor del responsable y honorable Pujol. Es verdad que ha puesto fecha de caducidad al Estatuto (cinco años) pero ya se sabe que el buen nacionalista ha ido siempre así. Te saca cinco mil millones de euros y dejan la independencia para mañana. Maquiavélicos de tercera, Pepiño, Rubalcaba y ZP creen que podrían cortar la sangría electoral si se liberaran de Carod y se entendieran con Mas. Se olvidan de un pequeño detalle, ¡ellos tan confederales! que el que manda en Cataluña es Maragall. Maragall calla. Maragall está taciturno. Él los conoce. El sacó secretario general a ZP. Él sacó a Patxi López. Y ahora los dos se revuelven contra él. ¿Deberá recordarles que el PSC es partido federado y que millón y medio de votos socialistas salen de Cataluña? Maragall sabe que los de Madrid quieren sustituirle por Montilla y conoce muy bien la disposición de éste. Sabe que es traidor por definición. Ya lo explicó Sartre en El diablo y el buen Dios El hijo natural. El charnego sin conciencia nacional. Disponible siempre. Por esa razón Maragall filtró las informaciones sobre él y la Caixa. Maragall manda en Cataluña. Él pone fecha a las elecciones, y él decide quiénes son sus socios. Para él no es trágica la sangría electoral del PSOE. Más aún, tuvo que salir de la Moncloa el PSOE para que el PSC pudiera presidir la Generalitat. Las cosas se le han puesto difíciles a ZP. Está asustado. Maragall ha conseguido el Estatuto y él va a perder las próximas elecciones. Z Melillenses de toda condición quisieron estrechar la mano del jefe del Ejecutivo AP Entre la valla y el mar. Entre subsaharianos y asiáticos. Entre españoles y africanos. Entre polis y mehanis Entre chilabas y homosexuales. Entre con papeles y sin papeles Melilla fue ayer un hervidero multicolor durante la visita El presidente en la Torre de Babel TEXTO: LUIS DE VEGA ¡Residencia, residencia, residencia! Decenas de jóvenes del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla se desgañitaron reclamando al presidente del Gobierno papeles para poder quedarse en España. Cada uno como podía. Pero, eso sí, a grito pelado. En francés, en inglés, en español, en árabe... todo valía en esa Torre de Babel con unos 800 internos con tal de llamar la atención del mandatario, que no perdía la sonrisa. En fila de saludo El joven Suyit, de la India, pidió poder seguir adelante en su periplo por una vida mejor Rosete, de 25 años y originaria de Congo Kinshasa, un futuro mejor para ella y sus cuatro hijos. También Odilia, de Camerún. Y Sandra, de Gana, junto a su hijo Febo. Y la jovencísima Isabel, congolesa, aturdida a sus 14 años por el revuelo de la visita. Todos se colocaron en ordenadas filas apenas rotas cuando José Luis Rodríguez Zapatero se acercó en varias ocasiones a saludarles. Alguno, ataviado con sus mejores galas, esperaba su turno para tenderle la mano con chaqueta y corbata. Mucho ha cambiado el CETI melillense desde que, coincidiendo con las avalanchas de inmigrantes en septiembre y octubre del año pasado, se tuvieron que instalar una decena de tiendas de campaña del Ejército en el exterior del recinto. El centro estaba más que desbordado con sus más de 1.500 vecinos y la Ciudad autónoma se asomó a las páginas de todos los diarios del mundo. Desde entonces se traslada aproximadamente una treintena de inmigrantes cada semana a la Península, y ya sólo quedan unas cuantas tiendas de Cruz Roja en el patio del centro. A escasos metros de allí, un testigo mudo pero no indiferente a los acontecimientos. La valla. La famosa valla que delimita la frontera con Marruecos. La valla por la que muchos de esos inmigrantes entraron a territorio de la Unión Europea. La valla de la discordia. Tras ella, expectantes aunque Madrid asegure que no se ha avisado a Rabat, decenas de mehanis (guardas de frontera marroquíes) atentos al paso de la caravana presidencial. Antes de la visita al centro de inmigrantes, Zapatero había recibido su primer baño de masas al salir de su reunión a solas con el presidente de Melilla, Juan José Imbroda. El presidente había dejado un escueto recordatorio en el libro de honor: Para Melilla y sus ciudadanos con mi afecto y lealtad A las puertas de la sede de la Asamblea, en plena Plaza de España, varios centenares de vecinos aguardaban a que el jefe del Ejecutivo se acercara a ellos. Había grupos de mujeres con chilaba y jiyab (pañuelo) en la cabeza gritando ¡gracias Presidente! mientras ondeaban pancartas de bienvenida. Junto a ellas, varios miembros del colectivo local de homosexuales con varias banderas del arcoiris. Apenas unos cuantos pitos se escucharon de fondo. Finalmente, Chiqui, alma del conocido bar Aragón, no acudió a darle la murga a Zapatero como había prometido la víspera, armado con la gran foto de Franco que guarda detrás de la barra como recuerdo de otros tiempos felizmente pasados. Dentro de la Asamblea, la treintena de reporteros gráficos- -entre fotógrafos y cámaras de televisión- -que cubren la visita no quisieron perderse el momento en el que Zapatero saludaba a Salima Abdeslam. Esta joven melillense, casada con un cristiano convertido al Islam, fue la primera española que juró su cargo ante la Constitución con la cabeza cubierta por un pañuelo musulmán el pasado mes de octubre. Un jiyab malva Ayer no iba a ser menos, y Salima acudió a la cita ataviada con un jiyab malva. Al estrechar la mano del presidente, como hizo el resto de cargos electos, se dispararon los flashes y aumentaron los codazos entre la nutrida parroquia de reporteros. Una imagen que de seguir la actual evolución de la población española, cada vez despertará menos expectación en nuestro país. Decenas de guardas marroquíes observaban tras la valla la comitiva presidencial