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80 MARTES 31 1 2006 ABC Economía Guy Dollé y Gonzalo Urquijo, por Arcelor, y Lakshmi Mittal (a la derecha, junto a su hijo Aditya) por Mittal Steel, ofrecieron ayer sendas ruedas de prensa en París Los gobiernos de España, Francia y Luxemburgo hacen frente común para defender a Arcelor El grupo dice que la oferta de Mittal es una amenaza para sus 94.000 empleados b Las dos compañías han empren- Un gigante del acero La fusión de Mittal Steel y Arcelor sería la más grande realizada hasta ahora en el sector siderúrgico. La facturación conjunta sería de 57.000 millones de euros, con un beneficio de 6.000 millones. La producción de acero superaría los 110 millones de toneladas al año. La plantilla alcanzaría los 320.000 trabajadores, si no hay recortes, de los que 94.000 son de Arcelor. Las fábricas sumarían 113, de las que 91 son del grupo europeo y el resto de la compañía anglo- india. La sede podría seguir en Luxemburgo, donde está actualmente la de Arcelor. Los principales mercados son los del automóvil, construcción, electrónica, mecánica, electrodomésticos y embalajes. En España, sólo está presente Arcelor, que cuenta con 13.000 trabajadores en 18 factorías situadas en Asturias, País Vasco, Navarra, Aragón, Comunidad Valenciana y Comunidad de Madrid. mo haberse planteado recientemente el despido de 46.000 trabajadores. El director financiero del grupo, el español Gonzalo Urquijo, calificó la oferta de mala en la forma y en el precio y subrayó que no hay combinación posible con el grupo anglo- indio Explicó que Mittal ofrece papelitos y recordó que en su accionariado hay superacciones con derechos diez veces superiores a una acción normal. Urquijo confirmó que la empresa ha contactado con el Gobierno español para explicarle las consecuencias de la opa hostil y avanzó que en los próximos días se reunirá con el ministro de Industria, José Montilla, para exponer- dido sendas campañas para explicar a los gobiernos y a los accionistas de Arcelor sus distintas visiones sobre la propuesta de fusión J. P. QUIÑONERO J. GONZÁLEZ PARÍS MADRID. El grupo siderúrgico Arcelor, el segundo mayor del mundo, considera que la oferta pública de adquisición (opa) lanzada la semana pasada por el líder mundial, Mittal Steel, valorada en 18.600 millones de euros, supondría una amenaza para sus trabajadores, todo lo contrario de lo prometido por la compañía anglo- india, que asegura que mantendrá los empleos y las fábricas en Europa. Mientras los primeros ejecutivos de ambas compañías explicaron ayer en París la situación creada tras la opa, los gobiernos de Francia, España y Luxemburgo se han puesto del lado de Arcelor, compañía que nació en 2002 tras la fusión de tres empresas de cada uno de esos países (Usinor, Aceralia y Arbed) El ministro de Economía francés, Thierry Breton, tiene grandes y muy vivas reservas sobre la opa. Breton, que se suma así al rechazo mostrado el viernes por el Gobierno luxemburgués, ha insistido en que Lakshmi Mittal, el gran patrón de Mittal Steel, no le ha puesto ningún proyecto industrial sobre la mesa manifestando su hostilidad frontal a la opa. No obstante, el ministro de Economía ha dejado caer algunos puntos básicos: El Gobierno francés no puede actuar en tanto que accionista ni en tanto que regulador de una sociedad de derecho luxemburgués. Además, la siderurgia no forma parte de los sectores estratégicos sobre los que el Gobierno francés había proyectado ejercer su patriotismo económico Hay dificultades claras, según Solbes El vicepresidente segundo y ministro de Economía español, Pedro Solbes, dijo ayer que los proyectos de Arcelor y Mittal Steel son muy distintos lo que plantea dificultades claras para que prospere la opa lanzada por el primer grupo siderúrgico del mundo sobre Arcelor. Solbes explicó que Mittal Steel deberá ser más preciso en términos de empleo, de actividad y de proyecto y añadió que el Gobierno va a analizar este tema con tranquilidad centrándose en los ámbitos que pueden afectar a España. Arcelor cuenta en nuestro país con más de 13.000 trabajadores repartidos en 18 factorías en Asturias, País Vasco, Navarra, Aragón, Valencia y Madrid. El presidente de Arcelor, Guy Dollé, explicó en París que la opa supondría una destrucción masiva de valor para los accionistas, así como una amenaza para los 94.000 trabajadores del grupo. La oferta de Mittal Steel (cuatro acciones propias y 35,25 euros en metálico por cada cinco títulos de Arcelor) fue calificada como insuficiente por Dollé, quien además insistió en advertir del peligro de unir dos maneras muy distintas de entender la empresa, siendo muy superior el modelo de negocio de la compañía europea. Destacó así los valores muy europeos de Arcelor, una empresa que, dijo, combina la búsqueda del beneficio con otras cuestiones como la importancia de la relación con los trabajadores, o su apuesta por la innovación. Frente a ella, advirtió Dollé, se encuentra Mittal Steel, una compañía controlada en un 97 por la misma familia, escasa en tecnologías de vanguardia y con antecedentes nada ejemplares co-