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58 MARTES 31 1 2006 ABC Toros Un toro saltó al callejón y sembró el pánico entre los veinte mil espectadores que acudieron el domingo a la Monumental. Una mujer de 60 años recibió una cornada y seis personas más resultaron lesionadas en una tarde en la que Hermoso de Mendoza cortó un rabo Pajarito voló a los tendidos de La México TEXTO: GUILLERMO LEAL FOTO: TADEO ALCINA MÉXICO D. F. En los casi sesenta años que tiene de vida el coso más grande del mundo, nunca había salido un toro que llenara de pánico la Plaza México. Cierto es que tampoco había llegado uno de un impecable salto hasta las gradas, originando uno de los momentos más dramáticos que se recuerdan en su longeva historia. Pajarito número 167 con 503 kilogramos y de la ganadería de Cuatro Caminos, sembró el terror. Siete fueron los heridos, y milagrosamente, ninguno de gravedad. Una señora de 60 años, Julieta Gil, sufrió una cornada no grave en la zona púbica, mientras que otro aficionado, de 76 años, Andrés García, se fracturó la cadera al caer al callejón cuando intentó escapar del astado. Hubo otros cinco lesionados con golpes contusos y otras tantos con crisis nerviosa que no necesitaron de hospitalización. Pablo Hermoso de Mendoza, junto al matador texcocano Leopoldo Casasola y el rejoneador Felipe Vallina, mató al toro volador en el tendido. Todo ese cúmulo de emociones lograron que la tarde fuera emotiva, que el público que a veces minimiza el mérito que tiene ponerse delante de un toro ahora lo haya vivido en carne propia, y así valora- ron más todo lo que los toreros hicieron en el ruedo. Y de qué manera. Al caballero Hermoso de Mendoza le acompañaron con su suave cabalgar a cortar el rabo 119 en la historia de la Monumental, el segundo para él y el tercero para un rejoneador, después de que el maestro Carlos Arruza cortara uno en 1966. Qué faena le hizo a un bravo toro de Montecristo que mereció los honores del arrastre lento. Con cadencia lo toreó a la grupa, con firmeza le clavó rejones y banderillas y con armonía logró dejar las banderillas cortas y luego un par a dos manos simplemente soberbio. El buen rejón de muerte fue la culminación, el toro rodó por la arena y Pablo, también feliz, seguro de sí mismo, de lo bien que había estado y del rotundo triunfo que consiguió, con sus cabalgaduras Villa Chenel Fusilero y Dominguín Ha sido el rabo que más he disfrutado, en verdad, ni siquiera ese del 2000, que tuvo mucha importancia, pero esta faena es de las mejores que he realizado en mi carrera dijo el navarro. Manolo Arruza, hijo precisamente de don Carlos, estuvo muy bien. Dispuesto, decidido, cubriendo los tres tercios, aunque aseguró hace poco que no volvería a banderillear. Fue revolcado El toro Pajarito sembró el terror en los tendidos de la plaza y sin mirarse la ropa se levantó para hacer una faena emocionante que concluyó bien y rápido con la espada hasta cortar una merecida oreja. En su segundo el panorama fue distinto, pero con sus 51 años encima volvió a estar muy bien. El tapatío Xavier Ocampo cumplió en su lote y, ya con la noche encima, después de tres horas y media de corrida regaló un toro. Un tío que sorprendió a los espectadores, quienes al ver que el astado se movía, aunque soseaba, comenzaron inexplicablemente a pedir el indulto. El público siempre tiene la razón. Esta vez, que me perdonen, no. Por fortuna no fue concedido el indulto, aunque tampoco y mal hecho una oreja para el valiente jovencito que le pegó sabrosos muletazos. Ordenando la vuelta al ruedo para el animal quiso el juez cubrir sus errores y la poca experiencia que tiene para presidir una corrida. Ocho días antes del aniversario 60 de la Plaza México, se dio esta corrida que será inolvidable. Ante 20 mil espectadores aproximadamente, salieron ocho toros de diversas ganaderías y se lidiaron siete: dos para rejones de Montecristo- -el primero se quedó parado y el cuarto fue bravo y emotivo mereciendo el arrastre lento- cinco de Cuatro Caminos- -el que fue muerto en el tendido y cuatro de lidia ordinaria que fueron desiguales en juego, el primero débil y los otros tres desarrollaron peligro- y uno de regalo de Fernando de la Mora, premiado con la vuelta al ruedo. Hermoso de Mendoza, ovación y dos orejas y rabo. Manolo Arruza, oreja y silencio. Xavier Ocampo, silencio, un aviso y división de opiniones. César Rincón y El Cid triunfan mano a mano en Bogotá ABC BOGOTÁ (COLOMBIA) Con casi un lleno en la plaza de Santamaría se realizó el anunciado mano a mano entre César Rincón, que salió a hombros y El Cid, que cortó una oreja. Se lidió un interesante encierro de Agualuna, noble y justo de fuerza, según informa mundotoro. Rincón anduvo como siempre, en maestro, y cortó una oreja en su primero. Su segundo se partió una mano al inicio de la faena y lo remató de gran estocada, y con el tercero estuvo muy entregado y valiente ante la fiereza del animal. Fue premiado con otra oreja tras dos avisos. El Cid, sin suerte con el flojo primero, anduvo sensacional con el cuarto, al que le cortó una oreja después de una completísima faena de mano muy baja. Muy entregado en el último, fue premiado con la vuelta al ruedo. El Juli hace una interesante faena y corta una oreja en San Cristóbal ABC SAN CRISTÓBAL (VENEZUELA) El Juli cortó una oreja el pasado domingo en la Feria venezolana de San Cristóbal, en la que César Vanegas fue el máximo triunfador de la corrida al indultar al último toro. Por su parte, el mexicano Eulalio López El Zotoluco también paseó un trofeo. Tanto Zotoluco como Juli dejaron dos faenas interesantes basadas en la sapiencia de ambos diestros, según informa mundotoro. Con algo más de media entrada en tarde desapacible, se lidiaron toros de Rancho Grande, bien presentados y de juego desigual, destacando los lidiados en segundo, tercer y seto lugar, siendo este último indultado. Zotoluco, silencio y oreja. El Juli, silencio y oreja. César Vanegas, silencio y dos orejas y rabo simbólicos. El rejoneador Rafa Rodríguez, una oreja. EFE El Rey, con la Fiesta de los toros Su Majestad El Rey recibió ayer en el Palacio de la Zarzuela a la junta de gobierno de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, presidida por Alfonso Guajardo- Fajardo, quien expresó el servicio y la lealtad a la Corona de la institución. El motivo de la audiencia fue la renovación de la junta directiva de la Real Maestranza, propietaria de la plaza de toros de Sevilla y patrocinadora de la Escuela de Tauromaquia. En la imagen, Don Juan Carlos con Guajardo- Fajardo.