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26 Internacional TERREMOTO POLÍTICO EN PALESTINA MARTES 31 1 2006 ABC AUNQUE LA MONA... H ace algunos años, cuando el crecimiento de Hamás se hizo evidente, tuve la oportunidad de preguntar a un embajador israelí si creía que esa fuerza islamista podría convertirse en un interlocutor para Israel. Sin dudar me contestó que sí. Cuando Hamás toque poder, me dijo, se verá en la necesidad de conservarlo. Eso la hará pragmática y podremos llegar a algún entendimiento. Pero, continuó el diplomático, Hamás no dejará de ser islamista y, por lo tanto, de rechazar tanto la democracia en Palestina como la mera existencia de Israel. Desde entonces he recordado en más de una ocasión aquella converFLORENTINO sación y la experiencia PORTERO de estos últimos tiempos me confirma en el análisis del entonces embajador hoy jubilado. Un islamista puede adoptar una táctica de moderación si le interesa, pero difícilmente dejará de ser islamista, de desear la inmediata aplicación de la ley coránica, de tratar de evitar toda influencia contaminante de la degenerada y corrupta civilización occidental y de intentar extirpar la presencia judía del corazón del Islam, de una de sus tres ciudades santas. Aquellos que vinculan su acción vital con Dios tienden a considerar el paso del tiempo de una forma más sosegada. Hamás no tiene prisa. Ahora debe consolidar su poder, limpiar los cuerpos de seguridad y los servicios de Inteligencia de hombres de Al Fatah, permear el conjunto de la Administración, asegurar sus ingresos, dar algunas satisfacciones a sus votantes... y esperar. En la agenda islamista los siguientes capítulos son la desestabilización de Jordania, del Líbano y, sobre todo, la de Egipto. Es previsible que algunas de estas piezas caigan de su lado y entonces estarán en condiciones de tratar de ahogar a Israel desde todos los frentes salvo desde el mar. Europa exige el fin del terrorismo y el reconocimiento del Estado de Israel para mantener las ayudas económicas. Lo más probable es que Hamás proclame un alto el fuego, que se aplicará de aquella manera y poco más. Lo justo para poner difíciles las cosas a los siempre inseguros europeos, que temen que la retirada de fondos perjudique al palestino de a pie y que acciones drásticas sirvan para empujar a Hamás a las manos de Irán, como si ya no lo estuviera. ¿Volveremos a engañarnos como hicimos con Arafat? Hoy todo el mundo reconoce que el triunfo de Hamás se debe a la corrupción en que cayó Palestina bajo Arafat. Pero nos olvidamos de que fuimos nosotros quienes le financiamos y le halagamos, quienes le defendimos frente a Israel. Arafat fue un estrecho colaborador del KGB, un terrorista, un político autoritario y, además, un corrupto. Al Fatah no es un grupo menos terrorista que Hamás, la diferencia es que el primero aceptó, por lo menos en parte, la existencia de Israel, y el segundo no. Un muchacho palestino transporta en Gaza sacos de harina de la agencia de la ONU para los refugiados AFP La gente de a pie, mucho más que sus Gobiernos sean de Al Fatah o Hamás, depende de los fondos internacionales para subsistir. Occidente se plantea cerrar el grifo a los integristas Radiografía de la ayuda económica española al pueblo palestino J. CIERCO RAMALA. Radwa recorre cada semana dos kilómetros a pie en el campo de refugiados de Jan Yunis para recoger los sacos de harina, las lentejas y el aceite que, gracias a los cupones de la Unrwa (la agencia de la ONU para los refugiados) recibe religiosamente para alimentar a los suyos. No es la única. Decenas de miles de personas dependen de esa ayuda para subsistir. Sin los 750 millones de euros que llegan cada año a los Territorios Ocupados palestinos (500 de la UE; 200 de EE. UU. sólo 150 de los países musulmanes) la bancarrota, ya en estado de gestación, sería un hecho incuestionable. No se podría pagar a los 140.000 funcionarios de la Autoridad Nacional Palestina (de ellos, 55.000 agentes de los distintos servicios de seguridad) no se podría combatir el paro (superior al 40 por ciento en Gaza, algo menos en Cisjordania) no se podría luchar para rebajar la cifra del 40 por ciento de palestinos que vive bajo el umbral de la pobreza; no se podría escolarizar a miles de niños, atender en los hospitales a centenares de enfermos, llevar agua a decenas de pueblos aislados, reconstruir los campos de refugiados arrasados por las operaciones de castigo del Ejército de Israel... Cuando, como se ha hecho desde que se conociera la arrolladora vic- toria de Hamás en las elecciones legislativas, se amenaza con cortar la ayuda económica a una Palestina bajo un Gobierno de Hamás, se lanza un mensaje muy contraproducente al pueblo palestino, el máximo perjudicado de una decisión muy compleja que podría provocar el colapso de la ANP y del Ejecutivo, pero también una catástrofe humanitaria en toda regla. Baste, como botón de muestra, hacer una radiografía de la cooperación económica española al pueblo palestino para comprobar lo imprescindible que resulta su ayuda. Un total de 33 millones de euros Según cifras públicas al alcance de todos los interesados, España ha contribuido en 2005 al desarrollo económico y social de la población palestina con 33 millones de euros, divididos en distintas partidas que recogen la ayuda descentralizada (incluidas las comunidades autónomas, los ayuntamientos, las entidades locales) la bilateral (refrendada en la Comisión Mixta firmada en febrero de 2004) las subvenciones a las ONG, y la ayuda alimentaria y humanitaria a través de organismos multilaterales como la Unrwa y Unicef. Este importe además se complementa con contribuciones reembolsables a través de los créditos FAD por valor de 43 millones de euros. La Cooperación Española interviene en sectores como la Educación (construcción de una escuela en Gaza) Gobierno y Sociedad Civil; Servicios Sociales y Habitabilidad (construcción de una residencia de ancianos en Jericó, reconstrucción de viviendas para refugiados, rehabilitación del centro histórico de Hebrón) Seguridad Alimentaria (reestructuración de infraestructuras agrícolas y uso de agua) Turismo (participación palestina en la reciente feria de Fitur) Cooperación Cultural (programas de becas, lectorados y acción cultural en el exterior) La ayuda española que aquí se detalla no es más que un botón de muestra, en efecto, de la mucha cooperación que llega a Palestina desde Occidente. Sus beneficiarios, en su mayor parte, son los ciudadanos palestinos de a pie, tanto Radwa, que camina cada semana dos kilómetros con los cupones de la Unrwa en la mano para recoger sus sacos y latas de comida, como otros miles de personas anónimas, sin conexión alguna con el terrorismo, con la violencia, con las mezquitas y que serían los más dañados por la congelación de la ayuda internacional a esa Palestina que, en ese caso, votaría todavía más a Hamás y se alejaría aún más de Occidente.