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56 Cultura LUNES 30 1 2006 ABC Cataluña retiene 113 obras de arte de las parroquias que pertenecen a Aragón y que Roma obliga a devolver. Maragall no cumple la sentencia y con ello desgasta a los socialistas maños Rebelión en la Franja TEXTO: ROBERTO PÉREZ ZARAGOZA. Esta es la historia de un nutrido grupo de parroquias aragonesas que pertenecieron durante siglos a la Diócesis de Lérida. El paso del tiempo dejó claro, cada vez con más vigor, que los límites geográficos, sociales y administrativos civiles no se correspondían con los eclesiásticos. Por avatares de la historia, esas parroquias aragonesas formaron parte de la Diócesis ilerdense hasta mediados de la pasada década. En los 90, la Santa Sede decidió ajustar los límites eclesiásticos a la realidad social y administrativa, así que aprobó un nuevo mapa diocesano con el que esas localidades de Aragón pasaban a depender de una diócesis también aragonesa, la oscense de Barbastro- Monzón. La lógica y la evidencia se impusieron. No generó problema alguno. Nada se movió. Los feligreses seguían donde siempre, las localidades en su sitio, dentro de Aragón y, desde entonces, en un Obispado aragonés. Pero tan fue así que nada se movió, que tampoco lo hicieron las obras de arte de esas parroquias, piezas que un día sí que dejaron esos municipios para reposar en la capital leridana. La extraña postura catalana Pascual Maragall ofrece un convenio al presidente aragonés para compartir las obras después de perder en los tribunales todos los recursos presentados El obispo leridano se escuda en la Generalitat (las obras han sido catalogadas como catalanas) para no cumplir una sentencia firme del Vaticano La Generalitat aduce la unidad del museo que custodia las piezas, un argumento que no ha considerado en el caso del Archivo de Salamanca Este grupo de obras de arte aragonesas se conocen como Bienes de la Franja, en alusión a la zona a la que pertenecen, la franja geográfica de Aragón que raya con Cataluña. En total, los tribunales vaticanos han determinado que son 113 las piezas en las que no hay duda alguna de que pertenecen a esas parroquias y han de ser entregadas a Barbastro- Monzón. De ellas, una buen número no tienen un valor artístico relevante. Algunas, de hecho, no lo tienen en absoluto. Forman los Bienes de la Franja un grupo de lo más ecléctico, que va desde frontales románicos de excepcional factura hasta una campanilla de modesto latón del año 1910. Pero, efectivamente, sí que hay también un grupo de muy destacado valor, con piezas algunas de ellas que pueden ser conocidas estos días a través de imágenes, en un díptico que el partido nacionalista aragonés CHA ha editado para reivindicar la vuelta de los Bienes de la Franja, un folleto que lleva por lema: Por dignidad, devolución ¡ya! El trasiego histórico de las piezas El traslado de estas obras que se hizo en su momento también tenía una razón de sentido común. Algunas de ellas pertenecían a parroquias de núcleos de población que quedaron deshabitados; las condiciones de seguridad en las que se encontraban no eran las más apropiadas, más aún durante décadas en las que los robos en ermitas e iglesias del medio rural eran una auténtica plaga. A los obispados les corresponde velar también por la conservación del patrimonio eclesiástico de sus demarcaciones. Así que, en aras a una mayor seguridad, esas obras se trasladaron a Lérida y acabaron integrándose en los fondos del Museo Diocesano, cuyo patronato lo forman varias instituciones, entre ellas la Diócesis leridana y la Generalitat. Tras aprobarse el nuevo mapa diocesano, se entendió igualmente de justicia y sentido común que esas obras de arte fueran entregadas entonces al Obispado de Barbastro- Monzón. Habían pasado las parroquias y sus feligreses, lógico era que pasara también su patrimonio. Y es que, como ha quedado claro en las sucesivas sentencias de los tribunales eclesiásticos, esas obras de arte no habían perdido en ningún momento su propiedad originaria: la de las parroquias aragonesas de las que un día habían salido. Pero nada se movió al respecto. Y sigue sin moverse, ni siquiera con las sucesivas sentencias eclesiásticas; ni aún ahora, tras la sentencia final del máximo tribunal en la Santa Sede, emitida en septiembre del año pasado. Las obras más destacadas En pintura románica, destacan los frontales de Tesserra y de Buira, localidades ambas que han quedado como pueblos abandonados. Buira es un enclave integrado en el término municipal de Bonansa, localidad natal del actual presidente del Gobierno aragonés, el socialista Marcelino Iglesias. El frontal de Buira es de entre finales del siglo XII y principios del XIII. El de Tesserra, dedicado a San Vicente Mártir, es de mediados del XIII. Ambos son de estilo románico tardío, realizados cuando el gótico ya se extendía por Europa. Se trata de pinturas sobre madera, unas piezas que se colocaban en el altar para hacer las funciones de los futuros retablos. De significativo valor es también la arqueta de Buira, una pieza dedicada a servir como relicario. Es del siglo XIV, de madera estucada, recubierta de yeso trabajado en relieve y luego policromado. Otra pieza de especial interés es una pila de agua bendita del siglo XIV, de discretas dimensiones, que procede de Benavente, un enclave perteneciente al municipio de Graus. Entre sus peculiaridades destaca el hecho de que se trata de una pieza islámica dedicada al culto cristiano. Es de bronce, con inscripciones en árabe. Se cree que puede ser originaria de Siria y se trata de un elemento muy raro en el contexto histórico- artístico español. En escultura, destaca la imagen de la Virgen de Zaidín, de estilo gótico, en piedra policromada. Data del siglo XIV y muestra a la Virgen, de pie, portando al Niño Jesús en brazos. De Zaidín es también una pintura sobre tabla dedicada a San Juan Bautista, de elevado valor y realizada en 1502. La urna de Isabel de Aragón, de Sijena; la tabla dedicada a San Martín, de Riglos; el retablo de El Salvador, de Berbegal; o el de San Cristóbal, de Santaliestra, son otras de las piezas relevantes cuya devolución sigue esperando Aragón. Entre los Bienes de la Franja son también de especial interés dos conjuntos artísticos. Uno de ellos, el formado por una serie de ornamentos litúrgicos tales co- La virgen de Zaldín (sobre estas líneas) es una de las piezas más valiosas de la colección de arte religioso de la Franja, al igual que el Retablo de El Salvador, de Berbegal, (abajo)