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ABC LUNES 30 1 2006 35 Transportes adjudicará el jueves la M- 50 y la R- 1, a pesar del conflicto de competencias con Fomento La pasajera de un taxi muere tras salir despedida del turismo, embestido por otro en la A- 2 Las cifras futuras Con la apertura de la T- 4, el aeropuerto duplicará gradualmente su capacidad y pasará de atender 35 millones de pasajeros a soportar un tránsito de 70 millones. La construcción de dos nuevas pistas aumentará también su operatividad. Se alcanzarán los 120 movimientos de aeronaves a la hora, frente a las 78 operaciones que puede atender. El próximo día 5 de febrero, Barajas abrirá al mismo tiempo un edificio principal, otro satélite, aparcamientos y accesos, un sistema de tratamiento de equipaje, una lanzadera para trasladar a los pasajeros entre ambas terminales y dos nuevas pistas. Diseñado por los estudios de Richard Rogers y Antonio Lamela, el nuevo Barajas permanecerá expuesto hasta mayo en el Moma de Nueva York, en una muestra sobre nueva arquitectura. Cuando todo esté en funcionamiento, se podrá decir que Barajas deja de acumular retrasos, no en sus vuelos, sino en sus obras. No en vano, la ampliación que está a punto de inaugurarse arrastra un rosario de demoras que han dilatado años su puesta en servicio. Para sacar la tarjeta de embarque en la T- 4, todos los pasajeros deberán dirigirse al edificio principal. Frente a él se situará el satélite DANIEL G. LÓPEZ MANUEL RENAU Un proyecto del anterior Gobierno des de asistencia a pasajeros y en rampa. El abandono definitivo de las antiguas instalaciones lo protagonizará Iberia en la noche del día 4. Los protagonistas serán en este caso los aviones, un total de 40 aparatos que migrarán por tierra desde sus antiguas posiciones en Barajas hacia su nueva casa en la Terminal 4. Después de varias declaraciones de impacto ambiental, no exentas de polémica, e infinidad de enfrentamientos- -que aún continúan- -con los Ayuntamientos atrapados en su huella sonora, la nueva ampliación de Barajas echará a andar casi diez años después de convertirse en proyecto. Impulsada por el Gobierno del PP, la nueva terminal ha pasado de mano en mano desde entonces. El recorrido, desde luego, no ha sido breve. En 1996 se realizó la primera declaración de impacto ambiental, pero no sería hasta 1999 cuando se aprobó el Plan Director de Barajas, que incluía un nuevo área terminal y dos pistas más. Con esta decisión, el Gobierno central, entonces en manos del PP, encontraba una solución a los problemas de saturación del aeropuerto. La primera piedra de la T- 4 tuvo que esperar hasta julio de 2000 y dos años más tarde se iniciaron las obras en el campo de vuelo. Cuando el esqueleto de la nueva ter- MANUEL RENAU Los porteadores del equipaje en la T- 4 serán unas bandejas de alta velocidad que deslizarán las maletas de los pasajeros a diez metros por segundo El fin de los retrasos Al final, la macromudanza implicará a más de 8.000 empleados de la compañía. Las cifras, como en toda la ampliación aeroportuaria, son astronómicas: afectará a 600 equipos de handling, 800 carros, 60 equipos de mantenimiento e ingeniería, 900 PC y más de 6.000 cajas de documentación, que encontrarán su nueva ubicación en alguno de los 200 locales de la nueva terminal preparados para albergar a partir de ahora a los empleados de Iberia. minal quedó en pie, en febrero de 2004, se produjo la entrega oficial de toda la obra civil. Entonces fue José María Aznar el encargado de recorrer las instalaciones. Ahora, muchos meses después de aquel acto oficial y con un polémico reparto de la terminal que puso en pie de guerra a las compañías aéreas, será el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero quien corte la cinta el próximo 5 de febrero. Queda por delante que se cumplan las previsiones de Aena, que tiene puestas muchas esperanzas en el nue- vo Barajas. El objetivo, alcanzar los 70 millones de pasajeros en el horizonte de 2010. También se incrementará gradualmente el número de movimientos de aeronaves, que ahora no supera las 78 y que deberá situarse en las 120 operaciones a la hora. Todo ello, además, con un objetivo claro: convertir Barajas en un aeropuerto hub en el sur de Europa, es decir, una suerte de intercambiador que distribuya las operaciones y que pueda concentrar, en este caso, gran parte de los vuelos directos de Europa a Hispanoamérica.