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ABC LUNES 30 1 2006 25 Terminan las tareas de rescate en el accidente de Katowice con un saldo de 66 muertos La presidente de Finlandia, Tarja Jalonen, obtiene un nuevo mandato de seis años La Franja de Gaza no tiene cines ni bebe alcohol desde hace años; las mujeres palestinas han incorporado el velo desde hace tiempo; la Constitución habla de un Estado musulmán y de una ley islámica... Palestina, con el Corán abierto TEXTO: J. CIERCO CORRESPONSAL GAZA. Siempre se ha dicho, no sin razón, que la sociedad palestina es la más laica dentro del mundo musulmán. Siempre se ha dicho, no sin razón, que Hamás apuesta por islamizar Palestina a través de la sharía (ley islámica) Ni tanto ni tan calvo. Nada más conocer los resultados electorales, Gada Abu Hamda, de 31 años, soltera con lo que eso supone a su edad en una sociedad como ésta, secretaria del responsable de la terminal de Rafah, contraria al pañuelo, mucho más al velo, fumadora compulsiva, amante de los pantalones tejanos, se mesó los cabellos, se lavó la cara con agua fría y se miró al espejo sin dejar de resoplar. Perder la libertad Sus temores, los de un triunfo absoluto de Hamás, se habían convertido en dramática realidad. Mi primera reacción fue la de hacer las maletas y salir de aquí, dónde fuera. Y es que, por vez primera en mi vida, tengo miedo de perder mi libertad personal dice rodeada de sus primas, todas con pañuelo, y de su tío, votante convencido del Movimiento de Resistencia Islámico. Una de ellas, Heda (regalo de Dios, en árabe) de 20 años, estudiante de inglés, con su pelo escondido bajo un pañuelo de seda blanca, se rebela a las duras palabras de su prima ma- AFP yor. Tenemos que darle una oportunidad a Hamás. Yo no les he votado, pero creo que no lo pueden hacer peor de lo que lo ha hecho esta década Al Fatah explica en su muy avanzado inglés ante la atenta mirada de toda su familia. ¿Qué va a cambiar? No creo que Hamás imponga códigos de conducta más duros de los que ya existían. Aquí en Gaza hace tiempo que no se puede beber alcohol, que no hay cines, que las mujeres no se bañan en el mar y entonces a todos nos parecía bien. ¿Por qué ahora le tenemos tanto miedo a Hamás? pregunta sin hacer caso de los rumores de la imposición de un pañuelo para todas las mujeres. Pañuelo, que en cualquier caso, adorna la cabeza de las mujeres, cada vez más, desde mucho antes del triunfo electoral de Hamás; como la separación en las escuelas de niños y niñas; como, de hecho, la inclusión del carácter musulmán del Estado que ya existe en la Constitución palestina. Mohamed Abu Tir, el ya famoso je- que de Hamás por su más que poblada barba roja, ha negado que su organización tenga la intención de cerrar los bares de Cisjordania, de obligar a las mujeres a llevar pañuelos. Todo se andará, apuntan algunos frustrados simpatizantes de Al Fatah, que reconocen sin embargo como hecho objetivo el voto al Movimiento de Resistencia Islámica de muchos cristianos. Gaza y Cisjordania son dos mundos. El segundo mucho más liberal, contemporáneo, menos atado a los sermones de las mezquitas, menos aislado de un mundo que acepte cada vez peor las ataduras y dictaduras de las iglesias. Quema de hoteles En el primero, sin embargo, se han quemado hoteles, el Windmill, en el año 2000, por servir alcohol, o se ha asaltado el club de las Naciones Unidas, hace sólo unas semanas, por idéntico motivo. Ni tanto ni tan calvo. La llegada de Hamás al Gobierno palestino no tiene por qué suponer, al menos a corto plazo, la islamización del día a día en Gaza y Cisjordania. Quizás más adelante. Gada, sin embargo, no tiene intención alguna de quedarse para comprobar si el Corán se abre del todo o se deja sólo como libro de consulta ocasional. ra evitar una guerra civil y otra asistir con la mirada baja y los brazos cruzados a las maniobras en la oscuridad de Abbas. Así, el portavoz de Hamás en Gaza, Mushir al- Masri, en conversación telefónica con ABC, calificó ayer la iniciativa del presidente respecto de los cuerpos de seguridad de intento de golpe de Estado. El control de la Policía palestina depende, porque así lo quiso Abu Mazen (como se conoce a Abbas) del Gobierno, del Ministerio del Interior y por consiguiente, del Parlamento ¿Qué va a cambiar? No creo que Hamás imponga códigos de conducta más duros de los que ya existían Solución de los pragmáticos No es la seguridad el único punto en el que será muy compleja la cohabitación entre una Presidencia palestina de Al Fatah, que reconoce al Estado de Israel y apuesta por la negociación política, con un Ejecutivo y un Consejo Legislativo en poder de los fundamentalistas que apuestan por la destrucción del Estado judío y por la resistencia armada hasta el fin de la ocupación. La solución que manejan los más pragmáticos, dejar la jefatura del Gobierno y de la diplomacia en manos de independientes que negocien con Israel y con la comunidad internacional junto a la OLP y Mahmud Abbas, y hacerse Hamás con ministerios como Educación, Asuntos Sociales, Sanidad y Economía. Todo ello, en cualquier caso, pendiente de una salida satisfactoria para ambas partes en materia de seguridad. De lo contrario, la cohabitación será imposible. Mujeres palestinas caminaban ayer ataviadas con velo por las calles de la ciudad de Gaza AFP