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ABC LUNES 30 1 2006 Nacional 17 ra ante la que se identificó verbalmente como un ciudadano sirio llamado Abdelah Merouan Ali. Por su parte, los agentes le tomaron la reseña policial correspondiente; es decir, fotografías y huellas. Se consumaba así el cuarto fallo. La Policía cree que envió a ABC el último comunicado Tras la indagaciones realizadas a raíz de la detención de Abdelmajid Bouchar, los investigadores creen que el marroquí fue quien envió, desde un locutorio, a la Redacción de ABC el último comunicado elaborado por la célula del 11- M y en el que los terroristas advertían de que iban a seguir cometiendo atentados en España. Los agentes sospechan que cuando Bouchar huyó el 3 de abril de 2004 del piso de la calle Carmen Martín Gaite de Leganés portaba el comunicado que había sido redactado de puño y letra por Serhane ben Abdelmajid Fakhet, el Tunecino líder de la célula islamista. Casi al mismo tiempo que el escrito era enviado vía fax a ABC se produjo el cerco policial al piso de Leganés, en el que horas después se quitaron la vida siete de los autores materiales de la matanza al provocar el estallido de los explosivos que almacenaban en la vivienda. Los investigadores creen que Bouchar fue quien envió a ABC el comunicado después de haber interrogado a las personas de su entorno y al comprobar que hasta las diez de la noche del 3 de abril de 2004 no fue visto por sus allegados. En el comunicado enviado ABC el Tunecino amenaza con convertir España en un infierno y haremos fluir vuestra sangre como ríos. Esta se considera nuestra última advertencia al pueblo español y a su Gobierno Los terroristas también daban un ultimátum para que salieran las tropas españolas desplegadas tanto en Irak como en Afganistán, y afirmaban que el explosivo colocado en la línea del AVE Madrid- Sevilla, a su paso por la localidad toledana de Mocejón, no era más que una demostración de que tenemos fuerza y capacidad, con permiso de Alá el Altísimo de atacaros cuando queramos y como queramos Por así decirlo esta fue la última voluntad de los criminales puesto que el vídeo que se encontró entre los escombros de Leganés fue grabado una semana antes que el comunicado remitido a ABC. Petición de asilo político En la siguiente etapa de su fuga. ya en manos de la Policía húngara, fue conducido a una ciudad- -se ignora el nombre- -mientras se tramitaba su asilo político, petición que al final fue rechazada por un tribunal. Ante ello, el hombre sobre el que pesaba una orden internacional de búsqueda y detención fue acogido en un campo de refugiados en el que estuvo dos meses. Más aún: durante su paso por Hungría tres tribunales dictaron, por estancia irregular, sentencias- -la primera de un mes de prisión, la segunda de tres y la tercera de cuatro- -en contra de este individuo del que en España la Policía había encontrado sus huellas en dos escenarios claves del 11- M: la casa de Chinchón y el piso de Leganés. Al abandonar el campo de refugiados, el destino que se marcó Bouchar fue Serbia. En Sobotica (Hungría) tomó un tren que le llegó a Belgrado, donde comenzó el fin de su huida. En esta ciudad, el marroquí fue detenido por la Policía. Se identificó verbalmente como Methart Salah Taufik, de nacionalidad iraquí. Los agentes le interrogaron y su reseña policial, en esta ocasión, no quedó en el limbo. Por fin, sus datos fueron introducidos y distribui- En Austria no sólo fue detenido, reseñado y fotografiado, sino que incluso estuvo 24 horas en una prisión En Hungría tres tribunales dictaron, por estancia irregular, sentencias contra él de cuatro meses de cárcel dos por Interpol y las alertas saltaron. La huella de aquel individuo que había entrado de forma ilegal en Serbia coincidía en todos sus puntos con la de un implicado en los atentados que costaron la vida a 192 personas. No había lugar para la duda. Las huellas del Abdelmajid Bouchar fueron encontradas por la Policía Científica en una estantería de la infravivienda de Chinchón, guarida en la que los terroristas confeccionaron las bombas que colocaron en los trenes en la mañana del 11 de marzo de 2004. Además, restos de ADN suyos fueron obte- nidos en una maquinilla de afeitar. También entre las ruinas del piso de Leganés la Policía encontró el pasaporte, una tarjeta de abono transporte y otra documentación a nombre de Abdelmajid Bouchar. Días después de su detención en Serbia, el marroquí fue entregado a España. Ante la Policía, el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo y la fiscal Olga Sánchez relató su tour por Europa mientras su nombre figuraba en la lista de terroristas más buscados. Bouchar niega su implicación en el 11- M, pero ya está en la cárcel.