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104 Gente DOMINGO 29 1 2006 ABC Jackson visita a un amigo en Hamburgo. El otrora rey del pop ha abandonado su retiro temporal de Bahrein para acudir a esta ciudad alemana a ver a un amigo, lo que ha obligado a la Policía de esta localidad de la ribera del Elba a acordonar los alrededores de la casa en la que está alojado el artista. Plácido Domingo tendrá una calle en Washington, según anunciaron el viernes representantes de la capital estadounidense, durante una ceremonia en la que estuvo presente el tenor. Me he quedado sin palabras, la verdad es que no sabía nada, no tenía ni idea. Para mí es un grandísimo honor dijo. La fiesta de cumpleaños de Romy Una galería de Barcelona expone 57 fotos inéditas en copias de arte del rodaje en España de Las diez y media de una noche de verano TEXTO: J. HERNÁNDEZ FOTOS: CÉSAR LUCAS Unac La actriz bromea poco antes de cortar la tarta por su 28 cumpleaños Romy Schneider, junto al director de cine Jules Dassin (a su izquierda) de capea apea, cava a raudales, la correspondiente tarta, velas inclusive... La pena de amor y tristeza que siempre acompañó a Romy Schneider le concedió ese día una tregua por su 28 cumpleaños y eso que, a mediados de los años sesenta, seguía bebiendo los vientos (algo que arrastró toda su vida) por Alain Delon, al que conoció nada más bajarse del avión en el aeropuerto de Orly (París) poco antes de su primer rodaje juntos Amoríos 1958) Ese primer encuentro con aquel joven perfectamente vestido, con corbata, bien peinado, serio y con un ramo de rosas rojas la dejó clavada y, nunca mejor dicho, pues su amor desenfrenado por él jamás entendió la relación entre el apuesto Delon y el genio italiano Luchino Visconti, quienes, al parecer, gustaban de hacer escapadas juntos a Jamaica. Al mismo tiempo que la joven vienesa se consagraba como la gran actriz europea de los años 60 merced a la trilogía sobre la princesa Elisabeth de Baviera (convertida en Sissi y sus trabajos teatrales con el propio Visconti y nombres del calibre de Orson Welles y Otto Preminger, se iba repitiendo su destino, el de esa chica vienesa crecida en la familia con mayor pedigrí teatral de Austria a la que una madre autoritaria le había triturado sus primeros comienzos profesionales. Schneider no logró la paz y el sosiego en un Delon (hasta mediados de los 60 eran la pa- reja de moda, perseguida por la prensa hasta en sus largas noches parisinas) al que poco a poco le fue encontrando voluble, desconfiado, descamisado, impuntual y algo tenebroso. Hasta maleducado y siempre pensando en sus escapadas en moto. Pero, aunque en el plano sentimental no encontraba sosiego, Schneider se convirtió en un mito del cine europeo, la llegaron incluso a ofrecer un millón de dólares (varios años antes de que se lo dieran a Liz Taylor por Cleopatra por continuar la saga de la emperatriz Sissi, cuando, por ejemplo, el caché de Marilyn Monroe llegaba a los 100.000 por película. Al final, Visconti se llevaría el gato al agua: a principios de los setenta la convenció para volver a hacer ese personaje en Ludwig un crpuscular filme sobre las monarquías europeas. Pese a todo, Romy disfrutaba de la vida, como lo demuestra la galería Hartmann de Barcelona, que le dedica a partir del 23 de febrero (y hasta el 17 de abril) una secuencia fotográfica (inédita en copia de arte) de aquel cumpleaños, de aquel 23 de septiembre de 1966 en Segovia, con sus compañeros de reparto en la película Las diez y media de una noche de verano En total, según el comisario de la muestra, Adolfo Fernández- Punsola, son 57 imágenes del fotoperiodista César Lucas, todas del mismo tamaño 30 x 40 centímetros y en blanco y negro, en las que se ve a una mujer en la cúspide