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64 Los domingos DOMINGO 29 1 2006 ABC EL PERFIL DE LA SEMANA EN LA ACERA ESCRIBÍ TU NOMBRE FERNANDO IWASAKI ARTUR MAS Presidente de Convergència i Unió (CiU) El líder de CiU debuta en la política española de la mano del PSOE, que ha obviado su soberanismo en aras a un pacto estatutario y, posiblemente, de gobernabilidad Amado a pesar de sí mismo MAÑANA HACE OCHO AÑOS Desde que la banda terrorista ETA asesinó a mis amigos Ascen y Alberto, nunca he dejado de escribir sobre ellos en cada aniversario de su muerte. Pero esta es la primera vez que mi columna coincide con la edición nacional, y quiero pedirle disculpas a los lectores de otras regiones de España por esta esquela peruana a un matrimonio sevillano. En realidad, perdónenme si afirmo que todas las referencias geográficas sobraban, pues a nadie debería extrañarle que un ser humano sufra por la muerte de otras personas a quienes quería. ¿Por qué opino sobre los problemas de España si he nacido en Perú y tengo apellido japonés? me preguntan algunos lectores por correo electrónico, o se preguntan unos lectores a otros en los foros digitales donde mis artículos se cuelgan por azar. Podría argumentar que llegué a Sevilla hace 20 años y que toda mi familia es andaluza. También podría decir que soy un contribuyente más y que Hacienda me trata como a todo el mundo. Pero tengo que admitir que para mí nada fue igual en España después de la madrugada del 30 de enero de 1998. Yo juré la Constitución española en un juzgado sevillano, pero la verdad es que me convertí en ciudadano español aquella noche feroz. Ahí descubrí- perdónenme- -que también era español. Que este también es mi país. Desde entonces no puedo ser indiferente a la lucha contra ETA, a la suerte de las víctimas del terrorismo y a los costos de un posible proceso de paz. Desde entonces me conciernen los presuntos pactos con Herri Batasuna, la memoria de las víctimas y cualquier aproximación al entorno etarra con fines electorales. Desde entonces sé que mi causa es la misma que la del Foro de Ermua, que suscribiría todos los artículos de Edurne Uriarte, Jon Juaristi, Fernando Savater y José Ramón Recalde, y que me siento muy bien representado por políticos como María San Gil, Rosa Díez y Nicolás Redondo Terreros. Desde entonces sé que esas son las mejores cosas que puedo hacer por Ascen y Alberto. Sin embargo, una vez al año, cuando se acerca la fecha del aniversario de su muerte, saco fuerzas de la alegría que me regalaron durante años, para recordarlos con la memoria limpia y el corazón nuevo. Se trata de un homenaje íntimo y personal, porque después de ocho años la mayoría de las víctimas del terrorismo sólo son veneradas por sus familiares y amigos. ¿Acaso la viuda de Ramón Baglietto no ha sido condenada a presenciar el segundo asesinato de su marido durante un pleno municipal? En Palestina ha ganado las elecciones un partido nacionalista que tiene como bandera la eliminación física de sus enemigos. Pero no son nacionalistas sino violentos. Con algunos sectores nacionalistas de España sucede lo mismo: son más violentos que nacionalistas. Y a veces ni siquiera son nacionalistas, porque defienden una idea de España o de sus países, que parece extraída de un atlas lleno de erratas o de un manual de historia traducido del coreano por un búlgaro. Me permito recordar- -perdónenme, por favor- -que las tres flores que Ascen llevaba en la mano cuando murió, eran las flores que sus niños tenían que llevar al colegio para celebrar el Día de la Paz. Pero Ascen nunca llegó y sus hijos todavía esperan esa fiesta. www. fernandoiwasaki. com Di POR MARÍA JESÚS CAÑIZARES jo Víctor Hugo que la suprema felicidad de la vida es saber que eres amado por tí mismo o, más exactamente, a pesar de tí mismo Una frase que le debe resultar muy familiar al líder de Convergència i Unió (CiU) Artur Mas (Barcelona, 1956) no tanto por su afición a la literatura francesa, sino por el hecho de resumir su actual estado de ánimo. El dirigente nacionalista acaba de iniciar una relación (política) con José Luis Rodríguez Zapatero, en la que ambos han obviado el pasado soberanista de uno y centralista del otro en aras a un acuerdo sobre el nuevo Estatuto de Cataluña, en perjuicio de la pareja oficial del presidente español, ERC, que no ha ocultado su despecho y clama venganza contra el PSOE. Una relación incipiente pero prometedora la de Zapatero y Mas, que ha devuelto a CiU su condición de partido determinante en la política española, después de pasar una temporada en el infierno título de una poesía de Verlaine que también conoce el presidente de CiU. Ganador de las elecciones autonómicas de 2003, Artur Mas fue apartado del Gobierno de la Generalitat por el pacto tripartito entre PSC, ERC e ICV. La buena estrella parecía apagarse por momentos para este licenciado en Económicas y Empresariales, aficionado al tenis, al fútbol y al esquí, tan amante del mar, como enemigo de las tareas domésticas, que logró granjearse las simpatías de la familia PujolFerrusola gracias a su imagen de joven responsable, trabajador y afable. Hijo de una familia relacionada con el mundo industrial y empresarial, Artur Mas comienza a trabajar a los 23 años en el departamento de comercio exterior de un grupo de empresas industriales dedicado a la producción de material de logística y elevación. El propio Mas confiesa que su vida da un vuelco en 1982, año en el que se casó con Helena Rakosnik, con la que tiene tres hijos, y se incorporó a la Consejeria de Comercio, Consumo y Turismo de la Generalitat. Cinco años después, CiU le ofrece ser cabeza de lista en las elecciones municipales. Fue nombrado regidor del Ayuntamiento de Barcelona y reelegido en 1991 y 1995. Mas debuta así co- mo contricante del entonces alcalde Pasqual Maragall. Y es durante ese período cuando ya se constata esa falta de sintonía entre ambos políticos, acentuada posteriormente en la carrera por la presidencia de la Generalitat. Maragall nunca ha perdonado al dirigente nacionalista su falta de apoyo en la negociación de la Carta Municipal, hoy aprobada gracias a la coincidencia de color de las administraciones central, autonómica y local. Es posible que el dirigente socialista ya intuyera entonces que la paciencia y la perseverancia convertirían a este joven nacionalista- -que al igual que Maragall, cursó sus primeros estudios en la escuela Aula- -en el sucesor de Jordi Pujol, tanto en las urnas como en el liderazgo de CiU. Eso ocurría en 2001, al ser nombrado consejero jefe de la Generalitat tras una corta experiencia como titular de Economía y portavoz del Gobierno catalán. Lo que no pudo augurar el hoy President catalán es que su gran proyecto, la reforma del Estatuto autonómico, permitiría al jefe de la oposición convertirse en virtual socio preferente de José Luis Rodríguez Zapatero gracias a un pacto que ha dejado fuera de juego al aliado oficial de los socialistas, ERC, y al propio Maragall. Hoy, Artur Mas es amado por el PSOE a pesar de sí mismo. Es decir, a pesar de contar con un equipo de colaboradores con demasiada deriva soberanista. A pesar de las inevitables comparaciones con su mentor, Jordi Pujol, y con el presidente de UDC, Josep Duran Lleida, para muchos el auténtico artífice del pacto CiU- PSOE sobre el Estatuto. A pesar de las furibundas críticas lanzadas por el propio Mas contra el jacobinismo socialista. A pesar de ser tildado por el PSOE de advenedizo sin experiencia en las trincheras políticas. El líder de CiU, cuyo calculado giro liberal ha acentuado las extravagancias independentistas de ERC, debuta ahora en la política con mayúsculas de la mano de José Luis Rodríguez Zapatero.