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60 Los domingos DOMINGO 29 1 2006 ABC CREENCIAS tinación frente a la absoluta libertad del hombre. Por el contrario, otras voces afirman que es peligroso revisar el papel de Judas y ensuciar la narración de los Evangelios con textos apócrifos generando confusión entre los creyentes subrayó a The Times el teólogo Giovanni D Ercole. Estar en el limbo La otra gran cuestión de las últimas semanas ha sido el debate abierto en torno al limbo, aquel lugar al que iban los niños sin bautizar, sin sufrimientos pero sin la visión de Dios. El Concilio de Trento buscaba incentivar el bautismo de los recién nacidos. El limbo de los justos también servía para aquellas personas que, reconocidas como bondadosas, no pertenecían a la Iglesia o no habían conocido a Cristo. Las cosas comenzaron a cambiar en el Concilio Vaticano II, cuando la Iglesia entierra la doctrina sobre el limbo y sostiene que los niños y los justos sin bautizar se salvan en la misericordia de Dios El propio Juan Pablo II, en 1999, también se encargó de desmontar la visión tradicional del Cielo, Infierno y Purgatorio, que no eran lugares físicos, sino diversos estados del alma (unión y separación de Dios, y rincón de purificación del alma antes de alcanzar la salvación definitiva, respectivamente) Ni siquiera se aseguraba que alguien habitase en el Infierno, lo que reflejaría la infinita bondad de Dios para sus hijos. En aquel momento, el Santo Padre encargó a la Comisión Teológica Internacional un estudio sobre la suerte ultraterrena de los que mueren sin bautismo. Unos trabajos que culminaron hace semanas, y que ya han sido abordados por el propio Benedicto XVI. Todo parece indicar que el limbo podría dejar de existir. El beso de Judas, en un paso de Semana Santa. Los fieles tendrán que mirar al traidor con otros ojos ¿Judas fue un traidor? ¿Existe el limbo? ¿Qué es el Cielo? ¿Hay alguien en el Infierno? Distintas verdades están siendo cuestionadas en el seno de la propia Iglesia. Sobre algunos puntos, la Santa Sede ha solicitado estudios en profundidad Verdades (in) mutables TEXTO: JESÚS BASTANTE LIÉBANA FOTO: RAÚL DOBLADO l pasado viernes, el mundillo religioso italiano se vio sacudido por una noticia que, curiosamente, tenía todas las posibilidades de llenar páginas de revistas y programas de variedades: un sacerdote italiano tendrá que sentarse en el banquillo para explicar ante un juez la existencia de Dios. La historia comenzaba cuando un ingeniero publicó un libro en el que dudaba de la naturaleza divina de Jesús, lo que exasperó al párroco, quien- -siguiendo el estilo hecho famoso por Martín Lutero- -hizo colgar en la puerta de su iglesia una diatriba en la que criticaba con dureza tanto al libro como a su autor. Éste no tardó en acudir a los juzgados, no sólo para proteger su honor, sino la veracidad de su hipótesis. La denuncia, admitida a trámite, provocará que el sacerdote haya de presentarse ante el juez y justificar que Dios existe y que Cristo es su hijo, lo cual no deja de ser un dogma de fe, amén de una cuestión científicamente indemostrable. E Un informe sobre el Limbo está en manos del Papa, aunque desde hace tiempo la Iglesia ha mejorado la suerte ultraterrena de los no bautizados Que Jesús es hijo de Dios es una de las verdades de fe de la fe cristiana, al igual que su Muerte y Resurrección. Sin Cristo no hubiera podido ser posible la salvación, afirman las iglesias cristianas, que en estos días celebran la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Una cuestión que no admite debate, sobre la que ningún creyente admite dudas. Otros asuntos, que durante siglos han sido verdades inmutables, parece que ahora no lo son tanto. Judas. El honor del traidor El caso más reciente, y curioso, es el de una posible rehabilitación de Judas Iscariote. El traidor, el causante del mayor crimen de la Historia de la Humanidad, el hombre que vendió al hijo de Dios por 30 monedas y que después se suicidó al comprobar la magnitud de su acción. Durante siglos, su nombre fue maldito. Sin embargo, y coincidiendo con la próxima publicación (en National Geografic del contenido de un manuscrito del siglo I que contendría el evan- gelio apócrifo de Judas, un texto del que sólo se conocía su existencia a través del obispo San Ireneo, en el siglo II, han surgido diversas voces, algunas dentro del Vaticano, que apuntan la necesidad de restaurar el honor perdido de uno de los 12 discípulos. Judas no hizo más que llevar a cabo su papel para que se cumpliera el plan de Dios subrayó a The Times el director del Pontificio Consejo de Ciencias Históricas del Vaticano, Walter Brandmuller. Junto a él, varios expertos en el estudio de la Biblia han instado a releer el texto evangélico, considerando que Judas fue víctima en su día de un libelo teológico que ayudó a crear el antisemitismo y creó la imagen de un villano siniestro dispuesto a la traición a cambio de dinero. La eterna lucha del Bien y del Mal. La rehabilitación sería bien recibida por las iglesias protestantes (con las que Benedicto XVI quiere encontrar puntos coincidentes) puesto que, de algún modo, avalaría la teoría de la predes- Misas en latín También ha causado interés la decisión del Papa de permitir a los seguidores del obispo cismático Francis Lefebvre celebrar misas en latín, según el rito tridentino, abolido en el Concilio Vaticano II a favor de las liturgias en el lenguaje originario de cada país. Según algunos expertos, la concesión papal buscaría acabar con el cisma más reciente de la historia de la Iglesia, aunque otros critican la medida, aduciendo que con ello se agrandaría la brecha existente entre Iglesia y sociedad. No se esperan cambios, al menos a medio plazo, en otros temas solicitados por los sectores más aperturistas de la catolicidad: la apertura del sacerdocio a las mujeres (vigente en la Confesión Anglicana) el permiso para que los sacerdotes puedan casarse, opción que Roma permite para los católicos de rito oriental; y la posibilidad de que los homosexuales puedan ordenarse. En este sentido, el Vaticano ha cerrado la puerta, casi de modo definitivo. ¿Otra verdad in- mutable?