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ABC DOMINGO 29 1 2006 Los domingos 59 La conservadora del Museo Judío de Salónica muestra el Ehal que guarda los rollos de la Torah En Bergen Belsen se encontraron judíos españoles, argentinos, peruanos... Tenían más suerte que los de otros pasaportes Tropas alemanas en suelo griego, en 1941 hasta la frontera española de Port Bou. Allí el grupo fue recibido por las autoridades españolas y el representante del Comité Conjunto Americano (Joint American Committee) el Dr. Sequerra, que a tantos ayudó. Tras permanecer cuatro meses en Barcelona, siguieron al campo de la Asociación de Naciones Unidas para el Socorro y Rehabilitación (UNRRA) cerca de Casablanca, y de ahí a Palestina, donde se instalaron y trabajaron. Tiempo después, ya con Grecia liberada, regresaron a Salónica y comenzaron de nuevo desde cero. La triste realidad se impuso: sólo quedaban pocas familias y ahora son menos de dos mil en total Los judíos griegos con documentación española, debieron su vida, en gran parte, a la tenacidad, valentía y generosidad del Jefe de la Legación Española en Atenas, Sebastián Romero de Radrigales, y al Canciller de la Embajada, el padre Irineo Typaldos, un sacerdote católico de rito bizantino que los sefarditas llamaban cariñosamente Papaziko (papás, en griego, significa sacerdote) El resto de los que se salvaron lo hicieron gracias a algunas autoridades helenas que certificaban su bautizo o su boda cristiana, también a la protección de vecinos y amigos que no los denunciaban, los escondían en sus casas o les ayudaban a huir. Y gracias a su propia valentía y suerte. munidad hebrea, en una galería comercial en el centro de la ciudad. El centro recoge y refleja el pasado de la comunidad en Grecia. Desde placas funerarias hasta periódicos, ropa y objetos personales de distintas épocas. Completa una acogedora biblioteca abierta al público y los investigadores. Erika Perajiá Zemour, sefardita culta y entusiasta, lo enseña con mimo. Los visitantes miran sobrecogidos los detalles de la época de la ocupación alemana, las estrellas amarillas y los recuerdos de los campos de concentración. Y gracias al trabajo de la Universidad Bar Ilan de Israel, hay muchos testimonios de la llegada de judíos de Salónica a la entonces Palestina bajo mandato británico, en los años treinta. Pero el ladino, el judeoespañol de Oriente, como lo describe el diccionario de la Academia, desgraciadamente se habla ya poco. Las generaciones posteriores a la segunda guerra mundial no fueron como sus padres, que hablaban sefardita y francés, italiano o inglés y un poco de griego. Ahora son griegos que hablan perfectamente griego, francés, inglés... y a veces algo de ladino, aprendido de sus abuelas. Como dijo irónicamente una investigadora sefardita, Odette Varón Vassard, el ladino se ha convertido paulatinamente en la lengua del espacio privado, de la intimidad, en lengua del hogar y por antonomasia de las mujeres. Un concepto real, sentimental, pero poco práctico: lo curioso es que ahora se estudia seriamente en muchas universidades repartidas por el mundo, pero ya no se oye en las calles de Tesalónica. Proyectos europeos Pero Salónica sigue siendo un centro cultural y social importante. Y de hecho se vé en su actividad económica, en su apertura a los mercados balcánicos y en otros proyectos. Por ejemplo, desde esa ciudad se realiza un proyecto de la Unión Europea (en el marco Euromed Heritage) por el que cinco países mediterráneos participan en un programa de protección, estudio y restauración del patrimonio bizantino e islámico de la región, con colaboración entre Grecia (a través de la Eliniki Etería, equivalente heleno de Hispania Nostra) Israel, la Autoridad Palestina, Italia y Chipre. Hay seminarios para conservadores de Israel, Chipre y la Autoridad Palestina, se realiza el inventario del patrimonio bizantino e islámico de los s. VII y VIII, así como investigación. Uno de los primeros proyectos es el estudio de la Sede de la Virgen (Kathisma) un conjunto monacal bizantino con iglesia y monasterio, decorado con valiosos mosaicos y situado entre Jerusalem y Belén. El Museo Judío y el ladino Aprovechando que Salónica fue capital cultural europea en 1997, se pudo finalmente inaugurar el Museo Judío de Salónica y un monumento a las víctimas del Holocauso. El Museo, está situado en un edificio perteneciente a la co- Niños judíos de Salónica con su particular homenaje