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58 Los domingos DOMINGO 29 1 2006 ABC EL DESTINO DE LOS SEFARDÍES Salónica Memoria del Holocausto Grecia recuerda desde hace dos años el Holocausto, que mató al 96 por ciento de su comunidad judía. El pasaporte español protegió a algunos en Salónica, la ciudad sefardí por excelencia POR BEGOÑA CASTIELLA CORRESPONSAL EN ATENAS esde hace dos años, el Parlamento Heleno reconoce el 27 de Enero (día en que los soviéticos liberaron el campo de Auschwitz) como el Día Nacional del Recuerdo para los Judíos Griegos, Mártires y Héroes del Holocausto Pero este año se celebrará oficialmente el día 30 en el Palacio de la Musica de Atenas, con el presidente de la República Helénica y la destacada intervención de Simone Weil, Premio Príncipe de Asturias 2005, que hablará precisamente del Holocausto, del que es una superviviente (fué deportada a Auschwitz con su familia, a los 17 años) El presidente del Consejo Israelita Central de Grecia, el sefardita Moisés Constantini, subraya el reconocimiento que representa el que el Estado y el Gobierno griegos reconozcan el Holocausto. El 86 por ciento de la población judía griega fue exterminado en los campos de concentración, llegando a superar el 96 por ciento en la ciudad de Salónica, y hasta el cien por cien en otras ciudades griegas. De los 77.000 judíos griegos quedaban en 1945 sólo 10.000 personas, y ahora, en todo el país, menos de 5.000. El resto de los supervivientes y sus descendientes están repartidos por el mundo. D Los Reyes de España, ante el monumento que recuerda a las víctimas de Salónica, en 1998 Salónica llegó a ser considerada la Toledo de Oriente. Hubo incluso sinagogas con nombres de las regiones natales (Aragón, Cataluña, Castilla... La comunidad sefardita llegó a ser tan importante que cuando las tropas griegas la reconquistaron el imperio otomano, nada menos que en 1913, la población mayoritaria, entonces entre cincuenta y sesenta mil personas, era judía, seguida por turcos musulmanes y, sólo en tercer lugar, por griegos ortodoxos. El comercio se paralizaba los sábados, en las calles, desde los obreros hasta los grandes comerciantes, hablaban sólo sefardita y un poco de griego y de turco para entenderse con los demás. Los mejores edificios eran suyos, lo mismo que las imprentas y los periódicos. En los años veinte comenzó a disminuir la población, por razones históricas y económicas, aunque al estallar la Segun- Sefarditas de Salónica Mucho se ha escrito sobre los judíos sefarditas que se establecieron en las costas del Mediterráneo. En el caso de Grecia, dominaron durante siglos la ciudad de Salónica (oficalmente Tesalónica) la segunda capital del imperio bizantino y ahora la segunda ciudad en importancia del país. Aunque la presencia de judíos en Grecia está demostrada desde el s. II a. C. fue en Salónica dónde llegó a existir una colonia de más de 20.000 personas a partir de 1492, acogidos por los otomanos, que querían reforzar la administración y el comercio de ciudades importantes de los Balcanes, diezmadas por invasiones, pestes y calamidades. Lo irónico es que hoy el ladino se estudia en la universidad, pero no se habla en la calle. Como mucho, en el ámbito familiar da Guerra Mundial seguía siendo muy poderosa. Con la contienda las cosas empeoraron: la comunidad judía tuvo distinta suerte, peor en la parte controlada por los alemanes y los búlgaros, mejor en la controlada por los italianos. Los judíos de Salónica sufrieron ocupación alemana directa, con el agravante de que la mayoría de ellos no sabía hablar bien el griego (dificultando su ocultación) no se sentía en peligro y se mantenían aferrados a su familia, a su comunidad y a su ciudad. Hicieron falta verdaderos horrores- -incautaciones, humillaciones públicas, saqueos, arrestos, robos y pillajes- para que se enfrentaran al peligro que corrían. Pero ya era tarde: más del 96,5 por ciento de la población sefardita de Salónica terminó en Birkenau- Auschwitz. La comunidad judía ahora está en un momento de dinamismo y de expansión, llena de proyectos. Entusiasta y emprendedor, su presidente, David Saltiel trabaja para conseguir que no siga disminuyendo la comunidad, y sueña con convertir la antigua estación de la que partían los convoyes hacia los campos de exterminio en un centro dedicado al Holocausto y al recuerdo La familia Revaj La presencia española en Salónica se refleja en la familia del Consul Honorario, Isy (Isaac) Revah, un elegante sefardí que atiende los intereses españoles sin retribución, como ya lo hizo su padre después de la guerra, sin ni siquiera reconocimiento oficial. Revah atiende su negocio de perfumes, pero nunca deja de ayudar a cualquier español en apuros. Orgulloso de su pasado español, se emociona recordando la visita de los Reyes a Salónica, al final de su primera visita oficial a Grecia, en 1998. Los Reyes acudieron al monumento a las víctimas del Holocausto y Don Juan Carlos anunció la decisión del Gobierno español de donar 250 millones de pese- tas a la Organización Mundial Sefardí. Con fina ironía, Revah describe cómo él y su familia, todos con pasaporte español, formaron parte del siniestro convoy que les llevó al campo de Bergen- Belsen, en julio de 1943, convoy en el que se encontraba también el entonces cónsul de España, Salomón Ezratty, mientras que los restantes judíos griegos fueron en su mayoría a otros campos (Treblinka y Birkenau- Auchwitz) y ejecutados. Los sefarditas de nacionalidad española, como otros provenientes de Atenas, fueron destinados a Bergen Belsen, el campo del hambre y de la muerte lenta, con judíos polacos de nacionalidad argentina. Los había con documentos bolivianos, chilenos, peruanos Y a poca distancia, millares de judíos griegos y holandeses que iban siendo exterminados. La historia de los Revah ha sido relatada en un libro estremecedor, escrito por su prima carnal, Nina Benrubí. Su privilegio consistió en que no les condenaran a los trabajos forzados. Tras sufrimientos infinitos, en febrero de 1944, se les envió por tren, en vagones de tercera y acompañados por el temido oficial de las SS, Seidel,