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ABC DOMINGO 29 1 2006 Internacional 39 El libro Nouveau monde. Vieille France de Nicolas Baverez, que se acaba de presentar en París, es indispensable para comprender el futuro inmediato del Viejo Continente dentro de la nueva geografía política mundial Europa, entre la amenaza y la esperanza TEXTO: JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. El libro acontecimiento Nouveau monde. Vieille France (Ed. Perrin) de Nicolas Baverez, es un sismógrafo indispensable para comprender los cataclismos, tormentas, amenazas y esperanzas donde está hipotecado el destino de una Europa abúlica y sonámbula ante una nueva geografía política mundial donde no está claro si vencerán las fuerzas del caos, el terror y la incertidumbre, o terminarán por imponerse la razón, la voluntad y determinación de las sociedades libres, divididas. Nicolas Baverez se reveló en 2004, con La France qui tombe (Francia en declive) como el analista más fino e implacable de la crisis moral, política y económica de Francia, tras veintitantos años de demagogia de izquierda (Mitterrand) y derechas (Chirac) Estudioso y biógrafo emérito de Raymond Aron, historiador y jurista eminente, Baverez se convirtió inmediatamente en el analista de referencia obligada para intentar comprender el alcance de una crisis nacional de traumática influencia para la construcción política de Europa. Nouveau monde. Vieille France (Nuevo mundo. Vieja Francia) reúne buena parte de sus ensayos consagrados al seguimiento inmediato de la actualidad política, económica y estratégica francesa, europea y trasatlántica. Desde ese punto de vista, su libro es un documento de trabajo indispensable. Imagen de uno de los autobuses destruidos en los atentados terroristas de Londres en julio de 2005 AP De la libertad a la globalización Un prólogo y un epílogo muy densos dan a la obra su verdadera dimensión: una radiografía implacable del estado de penosa postración en el que se encuentra Europa, víctima de la crisis francesa, la incertidumbre española, la parálisis institucional, el retroceso científico, la migración de cerebros, la caída de la productividad, el declive demográfico, el relativismo moral, la falta de liderazgo, la crisis de las relaciones trasatlánticas, entre un largo rosario de incertidumbres que amenazan el puesto mismo del continente como milenario foco de civilización y cultura, si sus ciudadanos no advierten, con premura, que la gran batalla del siglo que comienza es la defensa de la libertad y sus instituciones. A juicio de Baverez, 1989 (caída del Muro de Berlín, pacífica liberación de los pueblos del Este europeo y derrumbamiento fáustico de la antigua URSS) puso fin a varios ciclos históricos, abriendo una nueva era. A su modo de ver, el XIX fue el siglo de la afirmación del derecho de los pueblos a la libertad. El XX estuvo marcado por el combate entre democracias y totalitarismos. El XXI comienza marcado por la mundialización definitiva de la política, la economía y la industrialización del planeta, con inmensos riesgos y Brillante heredero de Raymond Aron J. P. Q PARÍS. Historiador, jurista, profesor, ensayista, Nicolas Baverez, es uno de los herederos más brillantes de Raymond Aron. Les Trente Piteuses (1995) fue una revisión heterodoxa de la historia económica de la reconstrucción de Francia y Europa. Les Orphelins de la liberté (1999) descubría a Nicolas Baverez como gran analista político. La France qui tombe (2004) precipitó un gran debate nacional, considerando a Francia, el enfermo de Europa Raymond Aron, un moralista au temps des idéologies (1993- 2005) es un monumental estudio crítico y biográfico del patriarca el pensamiento liberal francés del siglo XX. Baverez ocupa un lugar único y central en el pensamiento francés y europeo de nuestro tiempo como analista de la actualidad más candente a la luz de la historia de las ideas y la filosofía política. oportunidades. EE. UU. comienza siendo la única hiperpotencia planetaria, seguida de China y la India como potencias- continentes. Pero hay muchas rupturas estratégicas, que Europa no está asumiendo, corriendo riesgos imprevisibles. Las grandes alianzas diplomáticas e instituciones tradicionales están en crisis, incapaces de garantizar un orden cada día más aleatorio. La OTAN está en crisis larvada desde hace años y es palmaria su inutilidad para pacificar Oriente Medio o salir al paso de crisis en otras regiones. Europa es incapaz de asegurar su propia seguridad, en su periferia inmediata, de los Balcanes a sus rutas de aprovisionamiento energético. Y en el seno de la UE cohabitan sin entender- se dos o varias concepciones del orden internacional, sin que ninguna tenga la fuerza ni la determinación imprescindibles para convertirse en un actor creíble en la escena internacional. El ocaso no es inevitable El terror, con rostro religioso o sin él, confirma una revolución estratégica de nuevo cuño: la proyección internacional de la fuerza ha dejado de ser un monopolio de los Estados y tiene dimensiones desestabilizantes, como probaron los grandes atentados terroristas de Nueva York, Madrid o Londres. Baverez teme que, si, finalmente, Europa se deja llevar de su abulia y sonambulismo el terrorismo acabe esparciendo las semillas de una Cuarta guerra mundial, que bien pudiera haber estallado a la luz de unos rastros de sangre que se esparcen por varios continentes. Baverez no es un pesimista ni cree en el inevitable ocaso de Europa. Él cree en la fuerza de las ideas y la razón, como instrumentos con los que construir instituciones y arquitecturas políticas indispensables para preservar la libertad, amenazada en un nuevo mundo emergente donde las fuerzas del caos, el nihilismo y la destrucción golpean con una fuerza creciente a las puertas de una Europa que debiera reaccionar con urgencia si todavía desea ser un sujeto activo y no pasivo de la gran Historia. Para Baverez, la gran batalla del siglo que comienza es la defensa de la libertad y de sus instituciones Si Europa se deja llevar por la abulia y el sonambulismo el terror esparcirá la semilla de otra guerra mundial