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ABC DOMINGO 29 1 2006 Internacional 35 La barata competencia extranjera propicia un tiro de gracia a la fábrica de Connecticut donde el legendario fusil de repetición Winchester, promocionado por John Wayne, se venía produciendo desde 1866 Adiós al rifle que conquistó el Oeste TEXTO: PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL Una trágica novatada en el Ejército ruso desata la cólera R. M. MAÑUECO. CORRESPONSAL MOSCÚ. Cumplir el servicio militar obligatorio se ha convertido en un calvario para los jóvenes rusos. No sólo porque es posible acabar reventado por una bomba de los separatistas chechenos, sino también porque pueden ser tus propios compañeros o superiores los que te envíen al otro barrio o te dejen inválido para el resto de tus días. El caso de Andréi Síchev, de 18 años, ha sido uno de los más sonados en los últimos años y no porque no se hayan producido otros más graves. Síchev fue torturado brutalmente durante tres horas por un sargento ebrio en Nochevieja, mientras otros soldados e incluso oficiales contemplaban el espectáculo. Se trataba de una de las habituales novatadas a las que son sometidos los recién llegados a la unidad, un batallón de tanques desplegado en la localidad de Bishkil (región de Cheliábinsk) junto a los montes Urales. La broma le ha costado al joven soldado, que sigue hospitalizado y en estado grave, la pérdida de las extremidades inferiores y los genitales. El sargento está ahora bajo arresto, junto a otros siete militares, y el comandante en jefe del batallón ha sido relevado y expulsado del Ejército. A todos les espera un juicio por abuso de poder con consecuencias graves Los dos centenares de personas que ayer se manifestaron en Moscú y Yekaterimburgo para protestar pidieron la dimisión de Ivanov, la cúpula militar y la del presidente Vladímir Putin. ABC WASHINGTON. Al final no ha caído víctima de un aplastante ataque de los indios al amanecer, ni a manos de una partida de cuatreros en una pérfida emboscada. El Winchester- -el legendario rifle sin pretensiones convertido con la ayuda de Hollywood en uno de esos iconos americanos reconocible en todo el mundo- -ha mordido el polvo a manos de un forajido mucho menos peliculero pero más implacable: la barata competencia extranjera. Después de un siglo y medio de producción continuada en Connecticut, la compañía U. S. Repeating Arms ha anunciado el cierre de sus instalaciones en New Haven donde el rifle que conquistó el Oeste se ha venido fabricando desde 1866. En una debacle financiera comparable con los problemas de otras grandes empresas de Estados Unidos como General Motors o Ford, la fábrica de New Haven cerrará sus puestas el próximo 31 de marzo, dejando en la calle a doscientos trabajadores. Sus actividades, parte del grupo belga Herstal también propietario de Browning, continuarán adelante pero con armas fabricadas en otros lugares del mundo mucho más competitivos que la veterana y sindicada plantilla de Connecticut que ganaba una media de 16 dólares (13 euros) a la hora. Tristemente, en New Haven- -con un pasado industrial en el lado perdedor de la globalización- -el cerrojazo a las instalaciones de Winchester modernizadas en 1994 con dinero público no ha sido precisamente una sorpresa tras una década de pérdidas crecientes y centenares de despidos graduales. El año pasado, la fábrica no produjo más de 80.000 armas, un cuarto de su capacidad total. Y una sombra de lo que Winchester llegó a ser durante la Segunda Guerra Mundial que con ayuda de una plantilla de 19.000 trabajadores ayudó a hacer realidad el eslogan de Estados Unidos como arsenal de la democracia Los trabajadores de la planta, sindicados en la Asociación Internacional de Maquinistas, habían confiado en salvar un mínimo de empleos al haber negociado los derechos exclusivos de fabricación de tres productos clave: la escopeta modelo 1300 que intimida con solo el sonido de su mecanismo de carga de émbolo; el rifle de cerrojo modelo 70, favorito de fuerzas militares, policiales y cazadores; y el rifle de palanca modelo 94, cuyos más de seis millones de copias se empezaron a construir por primera vez en 1894 con una ejemplar tecnología. Pero al final, esta exclusividad no ha salvado la fábrica en New Haven. De hecho, Winchester ya llevaba años fabricando escopetas en Bélgica y ensamblándolas en Portugal, además de reproducir piezas para coleccionistas en Japón. Pero al final, la empresa no John Wayne disparando un Winchester 94 en Río Bravo filme de 1959 ha podido competir con productos mucho más baratos producidos por competidores en lugares como Turquía, China o Brasil casi a mitad de precio. Como ha declarado David Bichrest, secretario ejecutivo de la Asociación de Coleccionistas de Armas Winchester, es una verdadera pena, es el final de una era Arquetipo del western Una era de imágenes arquetípicas con ayuda de Buffalo Bill, Billy el Niño y un John Wayne- -que en vida llegó a servir como imagen para la marca Winchester- -luciendo un modelo 94 en varias de sus clásicas películas como Hondo o Río Bravo Y el presidente Theodore Roosevelt utilizando un modelo de 1895 para caza mayor en su famoso safari por África. Sin olvidar el western protagonizado en Después de siglo y medio de producción, la fábrica cierra sus puertas por culpa de la competencia extranjera 1950 por James Stewart precisamente titulado Winchester 73 y que cuenta los avatares de uno de estos rifles de 1873 en manos virtuosas y canallas. Toda una saga de pólvora, plomo y simplicidad genial basada en la ambición de Oliver Winchester, un camisero de New Haven que a mediados del siglo XIX adquirió la patente de un revolucionario rifle capaz de disparar múltiples cargas albergadas en cartuchos sin las tremendas limitaciones de otro tipo de mosquetes y carabinas. La clave de su éxito empresarial fue ser el primero en producir en masa un rifle de palanca, resistente y fiable, como para destacar en la reñida industria de armas de Connecticut, sede de otras históricas empresas como Colt o Smith Wesson. Tras el cierre de Winchester, con diferencia, el mayor número de trabajos en la ciudad de New Haven se concentra desde hace tiempo en torno a la Universidad de Yale y las múltiples empresas de biotecnología creadas a la sombra de ese prestigioso y pacifico campus. Como dijo el propio John Wayne al final de una de sus películas sobre la desaparición del Viejo Oeste, los tiempos cambian, generalmente a mejor